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Pastor propone una reflexión “amplia y de altura” para poder reformar la Constitución

La presidenta del Congreso defiende que se haga "buscando más lo que nos une que los que nos separa"

Los presidentes del Congreso, Ana Pastor, y del Senado, Pío García Escudero, en la Plaza de Colón de Madrid.

Con la reforma de la Constitución en el ambiente, aunque sin invocarla de forma explícita, la presidenta del Congreso, Ana Pastor, ha abogado este miércoles por “propiciar una reflexión amplia y de altura” para incorporar el modelo de convivencia democrática de los españoles a los "cambios y transformaciones" que permitan dar continuidad a la "historia de éxito" que ha supuesto la Ley Fundamental para España.

“Esa profunda reflexión”, ha postulado Pastor en su discurso solemne por el 39º aniversario de la aprobación en referéndum de la Constitución, “debe abarcar el futuro y ayudarnos a seguir construyendo juntos, a buscar más lo que nos une que los que nos separa, pensando en los españoles y sabiendo que cualquier transformación la hemos de tejer entre todos”.

Ante un auditorio formado por el Gobierno, algunos presidentes autonómicos, líderes políticos y parlamentarios, Pastor ha señalado a la sede de la soberanía nacional, que es la Cámara, como el lugar adecuado “para debatir sobre las transformaciones necesarias y llegar a acuerdos".

No ha invocado esa modificación como una mera posibilidad, que ya está contemplada en la propia Constitución, sino como un deber: “Podremos –y aun diría más– debemos hacerlo, renovando con determinación y con entusiasmo esa voluntad de seguir avanzando juntos. Debemos actuar solidariamente para definir los caminos de paz, de libertad y de progreso para todos; por los que hemos de transitar en las próximas décadas”. Pero "desde la bondad del consenso" y con un requisito indispensable: “El futuro de nuestra sociedad democrática debe hundir sus raíces en los logros de la Constitución".

La presidenta ha centrado la primera parte de su alocución en reivindicar los valores que propiciaron el proceso constituyente, en la que “fue necesario superar numerosas dificultades, pero el resultado ha merecido la pena”. Pastor también ha destacado la aportación positiva que ha supuesto para la España la Constitución, que en palabras del fallecido Manuel Marín “fue, es y será siempre nuestro punto de encuentro".

Los 39 años de vigencia de la Ley Fundamental han supuesto, ha resaltado la presidenta de la Cámara, “un periodo de estabilidad política y social sin parangón en nuestra historia”. Y el factor decisivo ha sido “el valor del acuerdo”, que es el que, ha incidido Pastor, “debe continuar permitiéndonos no solo guiar, sino preservar el normal funcionamiento de nuestra vida democrática”.

Pero la Constitución, ha defendido, también ha tenido un impacto positivo en la prosperidad de España y en garantías sociales y educativas. En estos cuatro decenios, ha subrayado, la esperanza de vida en España “se ha elevado hasta llegar a ser la segunda mayor del planeta”, también se ha “consolidado un sistema de protección social que llega a todos y que resulta ejemplar incluso para las naciones más avanzadas” o ha permitido que la renta per cápita de los españoles se haya “multiplicado en más de 13 veces”.

Las especiales circunstancias políticas que ha vivido España en los últimos meses han hecho que el discurso de Pastor no sea un trámite más o menos solemne de la efeméride, sino que haya abordado, a su modo, fibras sensibles como las tensiones periféricas que están en la raíz de las reclamaciones sobre la necesidad de adaptar la Ley Fundamental.

En su intervención, Pastor ha tratado de poner en valor los avances que ha facultado la Constitución en las autonomías, más allá de las reivindicaciones de última hora, permitiendo “el libre desarrollo de la personalidad de cada una de ellas”. También “reconociendo sus instituciones, sus lenguas y sus rasgos característicos” y “convirtiéndonos en uno de los países más descentralizados del mundo”. Un sistema que “ha hecho posible, junto con una gestión más próxima a los ciudadanos” y una diversidad “que suma y que nos enriquece como nación” y “hace más poliédrica y atractiva nuestra cultura”.

En ese punto, Pastor ha recurrido a unas palabras pronunciadas en esta misma Cámara en 1916 por Francesc Cambó en las que el fundador de la Lliga Regionalista definía a España “como una cosa viva” amasada en “siglos de convivencia”, de “trabazón de intereses” y de “disputar y sentir las mismas bienandanzas y desastres”. Un vínculo que hace de España “una cosa viva, que no sea únicamente un poder, sino que sea una sustancia…”.

Aunque, en clara referencia a la Cataluña reciente y al artículo 155, la presidenta también se ha referido a la Constitución como el mejor instrumento para frenar los "inadmisibles ataques" de quienes "han fracasado en su intento de quebrar el sistema legal y democrático que estaban obligados a respetar".

En la parte final de su discurso, Pastor ha tenido un reconocimiento a la labor de los medios de comunicación por su "papel fundamental" para la sociedad y su deber de contribuir a "afianzar los valores de la democracia y del Estado de derecho", ya que "es precisamente en la Constitución donde se encuentra la mejor garantía para la libertad de expresión, la independencia de la información y la defensa de las distintas posturas y opiniones políticas".

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