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El niño que saltó al campo para socorrer a un rival

Un recogepelotas de 12 años hizo de almohadilla humana a un defensa que había recibido un balonazo en el abdomen y que no podía respirar en un partido en Huelva

En la foto, la imagen del momento tomada por el tío del niño. En el vídeo, más imágenes de lo sucedido.

El domingo 26 de noviembre, el polideportivo municipal de La Palma del Condado (Huelva) acogía a las doce de la mañana el encuentro entre el equipo local La Palma CF y el sevillano UP Viso de la División de Honor andaluza —justo por debajo de la Tercera División—. Ganaron los onubenses por 3-2. Pero esa no es la historia. La historia es que al final del partido, un pequeño recogepelotas saltó al campo sin pensárselo dos veces para socorrer a un jugador rival que se estaba ahogando. 

El héroe inesperado se llama Moisés Aguilar Alcalde, tiene 12 años, es el menor de siete hermanos, estudia primero de la ESO y es mediocentro del equipo infantil CCD Siempre Alegres, la cantera de La Palma. El jugador al que ayudó, Alejandro Pineda. Ocurrió en el minuto 85, cuando "el Viso montó una contra y todo el estadio siguió la vista en la pelota. Menos el chaval que saltó a asistir al jugador sin respiración", resume el momento en Twitter el jugador local José Vela Resina Finidi.

Pineda, defensa visitante, había recibido un fuerte balonazo en el abdomen y quedó tendido en el suelo entre gestos de dolor y sin poder respirar mientras el juego seguía en otra parte del campo. En ese momento, nadie reaccionó salvo el recogepelotas, que se lanzó al césped. A modo de almohada humana, el niño se tumbó en el suelo debajo del jugador y lo incorporó para ayudarle a respirar mejor. Tras ser atendido por el médico, el jugador se recuperó pronto. 

Un tío del niño, Antonio Alcalde, estaba viendo el partido con él y logró captar la foto del momento. Enfermero "desde hace 34 años" y "aficionado a la fotografía desde hace 25", Antonio reaccionó antes como cámara que como sanitario. "Desde el punto de vista del fotógrafo, intuí que podía pasar algo extraño porque la jugada estaba por la otra parte del campo y pensé '¿a dónde va este?", ha explicado por teléfono a este diario. "Como tengo una cámara medio buena, a ráfagas hice 15 ó 20 fotos y cogí la imagen", continúa su relato Antonio, que precisa que la maniobra que realizó el niño está "perfectísimamente hecha".

Es exactamente "lo que hay que hacer en esas circunstancias hasta la llegada de un médico". "¡La maniobra la tenía que haber hecho yo!", se ríe Antonio. "Después le pregunté a Moisés que cómo se le había ocurrido hacer eso, primero que cómo había tenido el valor de meterse en el campo y segundo, que cómo sabía lo que tenía que hacer, y me dijo sin darle importancia que lo había visto hacer en vídeos de Youtube", explica con mucho orgullo el tío, que subraya el comportamiento "tan adulto y deportivo" de su sobrino.

Cuando terminó el partido, el enfermero pidió permiso a su cuñado, Ildefonso Aguilar —exfutbolista profesional de Segunda División en el Sevilla Atlético y el Recre y apodado Beken en honor a Beckenbauer para subir a Facebook la foto del niño y "poner dos palabritas" sobre lo ocurrido. El padre, que también se encontraba en el campo pero en la otra punta, no había visto la escena. Otros dos de sus siete hijos estaban allí, "Pablo jugando y Juan calentando". La cámara de la televisión local tampoco lo captó. 

"El jugador le dice al pequeño recogepelotas que no puede respirar y este afortunadamente entra en el terreno de juego y se tiende debajo del jugador hasta que llegase el fisio. Sin duda un gesto que se merece un premio. El recogepelotas es mi sobrino Moisés", escribió Antonio en su cuenta de Facebook en un post con un fotón del niño sonriendo bajo el jugador, con la cabeza apoyada en las manos. Ha sido 2.182 veces compartido y que tiene 96 comentarios. El club local también difundió este gesto de genuina deportividad en su cuenta de Twitter y cientos de personas han compartido la potente imagen desde entonces en sus redes sociales. 

El niño abandonó el campo con la ovación cerrada de todo el público y de ambos equipos. "Cuando ya se arregló la cosa, la grada me aplaudió y me fui muy contento", ha declarado el claval a TVE, al tiempo que ratifica lo dicho por su tío, que tomó la idea de "vídeos de Youtube de rugby y de fútbol sudamericano". Su madre ha confesado también a TVE que no cabe "en el pellejo" de orgullo.

En Canal Sur Radio, Moisés ha añadido que no se lo pensó dos veces porque se puso "nervioso" al ver que no acudía nadie. "Al principio ni me di cuenta realmente de quién era. Yo escuché que me dijo 'súbete encima mía' y ya miré y vi que era un niño y me puse sobre sus espaldas. Me pegaron un buen pelotazo y me quedé sin aire. Fue una acción bonita que se debería ver hoy en día más en los campos del fútbol", ha declarado a la misma cadena el otro protagonista, Alejandro, que está deseando que llegue el partido de vuelta para poder saludar a su nuevo amigo e "invitarle a lo que sea".

"Es la imagen del partido. Valores de un niño recogepelotas de acudir hacia un jugador contrario para socorrerlo. Valores que se educan en el fútbol base de nuestra cantera del CD Siempre Alegres", ha destacado en Twitter el club. "Muchas gracias. En El Viso del Alcor tendrás siempre tu casa", ha escrito por su parte el equipo visitante en su Facebook. "La que ha 'liao' el pollito", resume su tío en Twitter al ver la tremenda repercusión de la historia, que recoge toda la prensa local y nacional. Ante el revuelo montado, el niño, que además es guapete "y con una cara de pillo que no puede con ella", ha reaccionado "extrañado", según Antonio. "Él lo hizo con toda naturalidad del mundo y sin darle importancia ninguna cuando sí que la tiene", añade.

Y a todo esto y visto lo visto, el niño qué quiere ser de mayor, ¿enfermero o futbolista?. "Pues profesional sanitario no creo, lo que quiere ser futbolista, por supuesto, lo lleva en la sangre", responde raudo su tío. "Es bueno, es bueno, tiene detallitos" como jugador, opina Antonio. "Ya veremos, de momento que disfrute con el deporte, que es muy chico y a estas edades lo demás es secundario".

"Las posturas mas cómodas para calmar el dolor suelen ser en posición encogida o fetal"

Isabel Ceniceros, médico especialista de Cuidados Intensivos e instructora en Reanimación, afirma que "tras un traumatismo con fuerte impacto a nivel abdominal o torácico, se puede llegar a paralizar de forma transitoria el músculo diafragma". Esta consecuencia viene derivada por la "conmoción directa de dicho músculo" y por "el intenso dolor".

Pregunta. ¿Puede resultar mortal, en este tipo de casos, la falta de aire?

Respuesta. El diafragma es el músculo que separa el tórax del abdomen y si se paraliza no podemos respirar como ocurre en algunas enfermedades, al ser un músculo imprescindible para la respiración. Este espasmo o parálisis transitoria produce gran angustia en la persona que no puede tomar el aire, suele durar unos segundos y al pasar el efecto del dolor o de la conmoción, se recupera.

P. ¿Cómo debería reaccionar una persona no profesional , en este caso un menor, en el caso de no disponer de una atención médica adecuada?

R. El tratamiento es tranquilizar a la persona y ponerle en la postura menos dolorosa para que cese el dolor y el espasmo y, en el extraño y poco frecuente caso de que se prolonga el tiempo de apnea (tiempo sin respirar) tendríamos que darle "respiraciones boca a boca".

Las posturas más cómodas para calmar el dolor suelen ser en posición encogida o fetal (piernas y cuerpo encogidos y doblados sobre el abdomen). En este caso, al colocarse sobre la espalda de otra persona, le ofrecemos tranquilidad, se apoya y relaja y cede el espasmo, pero no es una medida recogida en primeros auxilios porque no se ha demostrado su efectividad; el proceso se hubiese pasado en otra postura, esperando un tiempo con acompañamiento.

En resumen: ante una conmoción o traumatismo importante que paralice la respiración, lo mejor es ayudar a la persona a estar tumbado o incorporado según prefiera, pero con ayuda y sujetándolo para que no tenga que hacer esfuerzo; tranquilizar y hablar pausadamente y si vemos que no consigue respirar pasados varios segundos, darle respiraciones "boca a boca" y pedir ayuda sanitaria rápidamente.

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