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Sánchez intenta aplacar el malestar de los líderes territoriales por la financiación

El líder socialista telefonea a todos los secretarios generales tras las críticas al pacto del Cupo vasco

Madrid / Bruselas

El líder del PSOE, Pedro Sánchez, trató este miércoles de apagar el conato de rebelión de varias comunidades socialistas contra el pacto del Cupo vasco firmado por el Gobierno y el PNV, que el PSOE apoyará el jueves con su voto en el Congreso. Sánchez llamó uno a uno a todos los presidentes y líderes territoriales para trasladarles que la dirección comparte su reivindicación de aprobar de forma urgente un nuevo modelo de financiación autonómica y se pone al frente para reclamarlo. El Gobierno ofrece a los socialistas incluir en los Presupuestos para 2018 el nuevo sistema.

Pedro Sánchez, líder del PSOE.
Pedro Sánchez, líder del PSOE. EFE

Después de la primera reunión, de guante blanco, del consejo político federal el pasado día 11 entre los barones territoriales y la nueva dirección de Pedro Sánchez, algunos presidentes autonómicos socialistas han salido de ese marco de consenso, a causa del problema de la financiación autonómica. Los Gobiernos de Andalucía, Asturias y Comunidad Valenciana, a los que se sumó este miércoles Castilla-La Mancha —críticos con Sánchez antes de que volviera a la secretaría general—, alzaron la voz contra el pacto del Cupo vasco, que se aprobará este jueves en el Congreso con los votos del PSOE. Su crítica principal va dirigida al Gobierno del PP, que es quien ha suscrito el acuerdo con el PNV, pero contiene también otra velada a la dirección socialista. El malestar en estos territorios ha obligado al líder del PSOE a intervenir.

Sánchez reaccionó llamando a todos los líderes territoriales y comprometiéndose a ponerse al frente de su reclamación de una nueva financiación autonómica para el conjunto de las comunidades. El líder del PSOE quiso también evitar que el malestar derivara en un cuestionamiento general del régimen económico del País Vasco, donde los socialistas gobiernan con el PNV. Sánchez trasladó a todos los líderes territoriales el apoyo de la dirección socialista a su petición de que urge acordar un nuevo modelo de financiación autonómica antes del fin de 2017, tras tres años caducado. La presidenta andaluza, Susana Díaz, confirmó desde Bruselas su conversación con el secretario general y subrayó que este estaba “totalmente de acuerdo” con su petición, informa Lucía Abellán.

Las comunidades socialistas que se sienten infrafinanciadas han cargado contra el pacto del Cupo vasco porque blinda la financiación de Euskadi para los próximos cinco años sin que las comunidades de régimen general tengan aún resuelta su financiación. Consideran también que la dirección socialista podía haber utilizado la llave de sus votos en el Congreso para presionar al Ejecutivo con el nuevo modelo de financiación autonómica.

La dirección de Pedro Sánchez defiende, en cambio, que no podía bloquear el Cupo “por responsabilidad” y que los tiempos son responsabilidad del Gobierno. Y añade que tampoco podía el PSOE discriminar a una comunidad —en este caso el País Vasco, donde los socialistas además gobiernan— porque otras tengan un problema de financiación.

En paralelo, el Gobierno ofreció ayer al PSOE que los presupuestos de 2018 contemplen las líneas generales del nuevo sistema de financiación autonómica. “Dado el retraso, lo ideal sería que los nuevos presupuestos de 2018 contemplen los términos fundamentales de la financiación autonómica”, dijo el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, en comparecencia en el Congreso, informa Antonio Maqueda. Ahora mismo el Gobierno no tiene pactados unos presupuestos para el año que viene. Todavía necesita recabar los apoyos. Y eso hará que la tramitación no esté lista al menos hasta marzo o abril. Lejos de poder estar resuelto este año, como piden en el PSOE.

Díaz no ve posible la reforma de la Constitución "a corto plazo"

LUCÍA ABELLÁN

Pese a que Pedro Sánchez sostiene que considerará válido el compromiso de reformar la Constitución hasta que Rajoy le diga lo contrario, Susana Díaz confía poco en esta hipótesis. "Sería lo deseable, pero no lo veo en el corto plazo", dijo la presidenta de Andalucía desde Bruselas. Díaz argumenta que, para modificar la Carta Magna, haría falta un respaldo similar al que hubo en 1978, cuando se aprobó el texto original. "Debería contar con el apoyo de la inmensa mayoría. Y no veo predisposición en el arco parlamentario",  defendió. Díaz se sitúa así más cerca de la visión escéptica que ha defendido la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría.