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Correa ofrece “total colaboración” a la fiscalía a cambio de salir de la cárcel

El cerebro de la trama Gürtel reclama el indulto del juez Baltasar Garzón en la última jornada del juicio

Francisco Correa declara desde prisión por videoconferencia por su implicación en la trama Gürtel.

Francisco Correa, el cerebro confeso de la trama Gürtel de corrupción, ha ofrecido este viernes a la Fiscalía su “total colaboración” en el resto de las causas pendientes de investigarse, a cambio de su excarcelación. En el turno de última palabra, Correa, para quien el ministerio público reclama 125 años de prisión, ha reclamado el indulto para el primer juez instructor del caso, Baltasar Garzón, que fue inhabilitado por prevaricación por permitir escuchas de los abogados en prisión."Fue injustamente inhabiiltado, es una víctima más, como yo, de una causa con tinte político y no jurídico", ha dicho. El presidente del tribunal, Ángel Hurtado, juicio acaba de quedar definitivamente visto para sentencia tras 125 sesiones.

Correa, de 62 años, ha afirmado que los implicados en la trama Gürtel están siendo tratados por la justicia “peor que terroristas”. Y le ha hecho la siguiente oferta al ministerio público: “Si tengo que estar dos tres semanas reunidos con todos para aclarar las causas pendientes, estoy dispuesto. Mi colaboración será absoluta, total, pero me gustaría ir por mis propios medios, no trasladado desde prisión”.

Con un aspecto visiblemente desmejorado tras ingresar de nuevo en prisión el pasado febrero, tras ser condenado en primera instancia por la rama valenciana de la Gürtel, Correa, ha insistido en que durante sus tres días de declaración, en octubre de 2016, dijo "toda la verdad" al tribunal cuando realizó una confesión medida de sus delitos y trató de exculpar a sus subordinados. “Por mis relaciones con algunos políticos y con el PP utilicé y gestioné adjudicaciones de obras públicas con empresas privadas. Pero eso no tenía nada que ver con mis empresas, era una actividad personal mía”, ha afirmado.

Correa se ha vuelto a presentar como un lobbysta buscado por empresas –cuyo nombre se ha negado a citar para no recibir “200 querellas”- para buscar contratos públicos gracias a sus contactos políticos. Sin embargo, ha manifestado que su entramado empresarial no fue creado para trabajar para el PP, ni para delinquir. "Si mañana me dicen que para cobrar tengo que facturar a Donald Trump, le facturo a Donald Trump, me da igual". ha manifestado.

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