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Educación endurece los criterios para ser profesor y catedrático universitario

Los cambios para convertirse en funcionario comienzan a aplicarse a partir de este viernes

Profesor universidad
Alumnos en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona

Los nuevos requisitos para convertirse en profesor titular y catedrático universitario cambian a partir de este viernes. La Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA), un organismo autónomo adscrito al Ministerio de Educación, acaba de publicar los nuevos criterios que deberán completar todos los aspirantes a funcionario y que, de forma general, se han endurecido principalmente en la parte de investigación.

El cambio de modelo, del que se publicó un adelanto a finales de 2016, fue criticado por la oposición, los sindicatos y la conferencia de rectores españoles, la CRUE, por el endurecimiento de las exigencias hasta el punto de que su puesta en marcha quedó en suspenso. El sistema que se implanta ahora incluye 21 comisiones en lugar de cinco -por áreas concretas de conocimiento en vez de ramas- y cambia la puntuación numérica por una calificación por letras (de la A a la E, en la que A es la mejor). Necesitas una B en docencia e investigación para conseguir la acreditación.

Para convertirse en catedrático, por ejemplo, se pide más trabajo para acreditar la investigación en 18 de las nuevas 21 áreas. Antes el aspirante a catedrático del área de Ciencias necesitaba al menos 40 publicaciones en revistas reconocidas internacionalmente. Ahora varía entre los que aspiran a Matemáticas (35 publicaciones); Física o Química (50 publicaciones). En Ciencias Sociales se requerían 16 artículos en estas revistas, ahora son necesarias, en el caso de Derecho, cuatro monografías, 15 capítulos de libro y 15 artículos.

Para ser profesor titular, se aumenta el número de publicaciones científicas en siete de las 21 áreas. En Medicina Clínica, por ejemplo, se piden 25 publicaciones en lugar de 21. En Ciencias Sociales, 20 publicaciones y siete artículos de revista en lugar del mínimo de ocho artículos previsto hasta ahora.

Méritos complementarios

Lo que sí se ha admitido es abrir una segunda vía por la que si el aspirante consigue el 75% de las publicaciones, puede acreditar lo que se denominan méritos complementarios u otras aportaciones, como asistencia a congresos o participación en proyectos.

Desde que se paró el proceso ha habido hasta una docena de reuniones, que desde el Ministerio de Educación subrayan como indicativo de un proceso participativo. “Nos han oído pero no escuchado. No han hecho cambios significativos”, explica Julio Serrano, de CC OO. “Les ha servido para limar cuestiones que estaban mal, pero no aceptaron una negociación como tal”, señala.

Carlos García de Vega, representante de la Conferencia de Rectores en la negociación en el ámbito de las Ciencias, valora que “ha habido algunos cambios, aunque no una negociación profunda”. La principal modificación, a instancias de la CRUE y los sindicatos, ha sido unificar los criterios en las 21 comisiones. Pero hay más exigencia, subraya García de Vega. “Lo que piden ahora para pasar en investigación, con el anterior modelo te daban el máximo en ese campo”, añade. El representante de la conferencia de rectores resalta como “parte positiva” que hayan incluido la segunda vía que admite méritos complementarios como la asistencia a congresos.

“Si hicieran ahora una criba muy pocos de los catedráticos estaríamos ahí”, explicaba a este periódico el pasado enero un profesor emérito de Educación, que fue evaluador de otros docentes durante la última década.

El diputado Ignacio Urquizu (PSOE) planteó varias iniciativas en el Congreso y se reunió con plataformas de profesores para oír sus quejas cuando se anunciaron los cambios. “Los profesores más jóvenes y más precarios ponían mucho énfasis en que se pide mucho, pero no es fácil la publicación, te puede llevar hasta dos años publicar uno solo de esos artículos”, explica Urquizu. “La cuestión es que, si quieres criterios como en Harvard, tienes que pagar como en Harvard y darle los recursos al profesorado para que lo alcance”.

Urquizu alertó en el Congreso ya en enero al ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo de los que consideraba los principales riesgos. “Han puesto el listón tan alto, que a partir de ahora va a haber muy pocos profesores titulares o catedráticos”, señaló entonces. “Es decir, que además de haber recortado, han cambiado las formas de acceder a las mejores plazas universitarias a través de la ANECA, para seguir precarizando la universidad”.

El avance de los nuevos criterios para los aspirantes a profesores titulares y catedráticos se publicó el pasado 29 de noviembre en la web de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA), después de que el sistema permaneciera paralizado desde el 1 de enero de 2016 para conseguir “una simplificación normativa”. A partir de enero, quedaron en suspenso con casi un millar de peticiones pendientes, que pueden decidir si ajustarse al nuevo formato o al anterior, según explica el representante de la CRUE. Y todos los que se presenten a partir de ahora serán evaluados con los nuevos criterios.

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