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El ‘barco de Piolín’ dejará Barcelona y los policías serán reubicados en hoteles a partir del jueves

Interior confirma que, de momento, no se habrá repliegue de efectivos en Cataluña

Moby, uno de los cruceros donde se aloja la Policia Nacional.
Moby, uno de los cruceros donde se aloja la Policia Nacional.

Piolín se despide de Barcelona. El barco Moby Dada, el más célebre de los tres cruceros que ha servido para alojar a parte del contingente de policías y guardias civiles desplazados a Cataluña, abandonará el puerto de Barcelona en los próximos días. Según ha adelantado El Independiente y han confirmado a EL PAÍS fuentes del Ministerio del Interior, el departamento de Juan Ignacio Zoido ha tomado la decisión de que ninguno de los agentes que se alojaban hasta ahora en este buque pernocten ya el próximo jueves en los camarotes del buque que se ha hecho famoso por los dibujos de sus bordas.

Los otros dos buques contratados por Interior -uno en Barcelona y el segundo en el puerto de Tarragona- sí seguirán acogiendo a policías mientras se mantenga la Operación Copérnico, añaden las fuentes consultadas. De hecho, parte de los que se alojaban en el polémico crucero serán realojados en estos o en establecimientos hoteleros de la comunidad.

En la decisión de Interior de prescindir del barco Piolín -bautizado así por los dibujos del personaje infantil que decoraban sus cascos- han pesado las numerosas quejas que desde que atracó en Barcelona hace casi dos meses había provocado entre los propios policías. Los agentes se quejaban por las condiciones de sus camarotes –diseñados para cortas travesías y no para estancias de varias semanas- y del servicio que prestaba la tripulación.

La escasa y mala comida que se servía en él también había irritado a los agentes y sus representantes sindicales que llegaron a pedir que cuando se iniciaran los relevos de los efectivos se empezara por los alojados en el célebre barco. Fuentes de Interior insistían ayer en que la decisión de prescindir de Piolín no supone, por el momento, ningún repliegue de efectivos. Sin embargo, en los últimos días el ministerio había aumentado de manera significativa el número de permisos concedidos a los agentes desplazados a Cataluña.

La relativa calma que se vive en las calles y el hecho de que sean los Mossos d’Esquadra los que asuman las labores de seguridad ciudadana y orden público ha convencido a los responsables de la Operación Copérnico de que no es necesario mantener el actual despliegue. En el mismo han llegado a estar desplazados en Cataluña más de 5.500 agentes de otros lugares de España en apoyo a la plantilla de 6.000 guardias civiles y policías que forman la plantilla de ambos cuerpos en Cataluña. Otro factor importante de la decisión es el coste económico del dispositivo.

En un principio se presupuestaron algo más de 31,7 millones de euros, pero los acontecimientos obligaron a prolongar la estancia más allá del 5 de octubre previsto en un principio como fecha tope del despliegue hasta después de las elecciones del próximo 21 de diciembre. Todo ello ha multiplicado el coste en dietas, gastos logísticos y de material inicialmente previsto, lo que ha obligado a Interior a pedir en dos ocasiones una ampliación del crédito a Hacienda.

Los detalles de todo ello permanecerán, sin embargo, fuera del conocimiento público ya que el Gobierno ha decidido que la Operación Copérnico sea “materia reservada” por la Ley de Secretos Oficiales. También lo que se ha pagado por el alquiler del polémico Piolín, que ahora dirá adiós al puerto de Barcelona.

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