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Oriol Soler, la red de la propaganda

El empresario que se reunió con Assange pretende dar una pátina de modernidad al viejo nacionalismo

Oriol Soler (chaqueta negra) y Andreu Grinyó a su llegada a la Embajada de Ecuador en Londres. En vídeo, declaraciones de Alfonso Dastis, ministro de Asuntos Exteriores de España. FOTO: EL PAÍS / VÍDEO: ATLAS

Oriol Soler (Ripollet, 1969) es un editor tan hiperactivo como lo ha sido en su misión por la independencia de Cataluña. Fue uno de los principales impulsores del diario Ara, de las revistas Sàpiens y Time Out Barcelona y de la editorial Ara Llibres, entre otros proyectos. Su estilo se ha notado en todas estas iniciativas: la voluntad de dar al nacionalismo catalán una pátina de modernidad.

El mismo proyecto con el que Soler ha justificado la entrevista con Julian Assange, Atlas of the future –una web que pretende potenciar iniciativas “democráticas”, “innovadoras” y que “crean un mundo mejor”— es un ejemplo de sus dotes de comunicación ágil y moderna. En este proyecto no solo ha estado implicado Arnau Grinyó, su compañero durante la reunión con Assange y director de marketing del supermercado online Ulabox, también ha colaborado Albert Castellón, otro referente del sector de la mercadotecnia catalana y activista por la independencia —responsable de la recuperación de la marca de cerveza Moritz—, o Vicente Guallart, ex arquitecto jefe del Ayuntamiento de Barcelona con Xavier Trias en la época en la que Barcelona tenía como objetivo ser una smart city.

Esta capacidad de comunicación de diseño y mensaje atractivo es la que Soler ha aplicado para la propaganda soberanista, siempre sin ocupar cargo público alguno.

Soler fue responsable de la campaña de la consulta del 9-N de 2014, de la campaña electoral de Junts Pel Sí en 2015, de la consulta ilegal del pasado 1-O y de la campaña Help Catalonia del pasado octubre con la que el independentismo pretendía demostrar que España es un Estado opresor. Su capacidad de relaciones públicas y de mediación ha sido fundamental para conseguir consensos y coordinar el plan separatista entre el PDeCAT, ERC, la Asamblea Nacional Catalana y Òmnium Cultural.

Múltiples protagonistas

El procés ha contado desde sus inicios con la influencia de múltiples protagonistas que se han movido con discreción fuera del escenario político. Sucedió así con la fundación de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), el brazo de movilización social del independentismo, concebida en secreto por un grupo de cuarenta referentes del nacionalismo catalán entre 2010 y 2012. El grupo originario de la ANC ya perfilaba la unión de acción de los partidos y de sus guionistas colaterales, como cuenta Pere Martí, exjefe de prensa de Carles Puigdemont, en el libro El dia que Catalunya va dir prou [El día que Cataluña dijo basta]. En los inicios de la ANC, además de nombres directamente vinculados a partidos se contaban personajes que han tenido un ascendente durante los años de la carrera independentista: destacados son el periodista Saül Gordillo, hoy director de Catalunya Ràdio, y Salvador Cardús, catedrático de Sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Cardús también fue miembro del Consejo Asesor para la Transición Nacional (CATN), el órgano que creó el Gobierno de Artur Mas en 2012 para establecer los pasos a seguir hasta la independencia. El CATN estuvo presidido por Carles Viver Pi-Sunyer, exmagistrado del Tribunal Constitucional y coordinador de la redacción de las leyes de convocatoria del referéndum y de transitoriedad jurídica. Viver Pi-Sunyer ha trabajado desde la sombra en los últimos tres años como director del Instituto de Estudios del Autogobierno del Departamento de Presidencia, sin conceder entrevistas ni comparecencias públicas.

El CATN incluía otros nombres que han jugado sus cartas: la periodista Pilar Rahola, cercana a Artur Mas; el empresario Joan Font, presidente de la cadena de supermercados Bon Preu, compañía que ha apadrinado actos reivindicativos del nacionalismo catalán durante los años del procés, o Carles Boix, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Princeton. Boix es exponente de la influencia de los académicos independentistas asentados en Estados Unidos. Otro de los componentes del independentismo en los EE UU, el columnista Jordi Graupera, tuvo un papel relevante en la campaña de presión pública para que Puigdemont aceptara en 2016 convocar el referéndum ilegal del 1-O.

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