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La mayoría pide a Rajoy que adelante las elecciones generales

El 55% de los encuestados por Metroscopia no quiere que se agote la legislatura

Un 55% de los españoles pide a Mariano Rajoy que convoque cuanto antes unas nuevas elecciones generales, según el sondeo de Metroscopia. El Ejecutivo del PP acaba de celebrar su primer año de gobierno sin poder aplicar gran parte de su programa electoral porque está en minoría. En consecuencia, el porcentaje de ciudadanos que piden al presidente que adelante los comicios ha crecido respecto al último sondeo —del 49% al 55%— y es mayoritario entre los votantes de izquierdas.

Mariano Rajoy, este domingo durante un mitin en Barcelona.

Rajoy ganó las elecciones de diciembre de 2015, pero no logró los votos necesarios para mantenerse en La Moncloa. El líder del PP volvió a imponerse en los comicios de junio de 2016, pero no sumó los apoyos suficientes para celebrar la investidura hasta finales de octubre de ese año. La minoría parlamentaria del gobierno del PP marca desde entonces la actividad del Congreso y limita la capacidad de acción del Ejecutivo, que ha buscado el apoyo del PSOE y de Ciudadanos para afrontar el desafío independentista de Cataluña. No obstante, Rajoy ha expresado en numerosas ocasiones su voluntad de agotar la legislatura, y también su deseo de presentarse como número uno del PP en las próximas elecciones generales. Esos comicios deberían ser en 2020.

¿Qué ventajas tendría un adelanto electoral? El expresidente José María Aznar ya sugirió en octubre que esta posibilidad permitiría buscar un Ejecutivo más fuerte y con más apoyos parlamentarios frente al reto secesionista de Cataluña.

“El Gobierno debe actuar tal y como la nación necesita que lo haga. Buscando cuantos apoyos pueda, pero sin ellos si eso retardara o condicionara el cumplimiento de su mandato constitucional”, propuso FAES, la fundación que preside Aznar, antes de que Rajoy se decidiera a intervenir la Generalitat tras activar el artículo 155 de la Constitución. “Y si no encontrara el ánimo para hacerlo o hubiera de reconocer su incapacidad, entonces debería otorgar a los españoles la posibilidad de decidir qué gobierno, con qué propuesta y con qué apoyo electoral se deberá hacer frente a esta coyuntura crítica para España”.

Sin embargo, no parece que el deseo de fortalecer al Gobierno frente al desafío independentista sea lo que motive la respuesta de los encuestados por Metroscopia.

Aunque el 55% de los ciudadanos se muestra favorable a volver a votar cuanto antes, esta opción solo es mayoritaria entre los electores que apoyan el PSOE (68%) y a Unidos Podemos (77%). Aunque los seguidores de Ciudadanos están divididos sobre esta cuestión (el 44% pide adelantar los comicios, frente al 54% que no lo hace), los votantes del PP no tienen dudas: el 66% de los electores a favor de Rajoy se oponen a volver ya a las urnas, igual que su líder.

Los votantes suspenden la actuación de Podemos

Unidos Podemos es el único partido que empeora su nota en el sondeo de Metrocopia cuando a los encuestados se les pregunta por la actuación política de las cuatro principales formaciones en el Parlamento.

Así, el 53% aprueba las iniciativas de Ciudadanos; el 40% las del PP; y el 39% las del PSOE. Estas tres formaciones mejoran sus registros con respecto al sondeo previo, cuando obtuvieron un 42%; un 33% y un 25%, respectivamente.

Unidos Podemos suspende con claridad en este apartado. Solo el 18% aprueba su actuación política en el Parlamento. Ese mínimo porcentaje de apoyo es incluso menor que el anterior, cuando alcanzó el 24% —entonces también fue la peor nota de las cuatro principales formaciones—.

Entre esos dos sondeos, Carolina Bescansa, fundadora del partido, ha criticado su estrategia en Cataluña; y la formación promovió un pleno monográfico sobre esta Comunidad.

No obstante, hay factores que marcarán en el futuro esa decisión. El resultado de las elecciones autonómicas que se celebrarán el 21 de diciembre en Cataluña marcará un punto de inflexión de la máxima importancia en la legislatura. Lo mismo ocurrirá con el balance de la aplicación del artículo 155. Y si el PP no logra atraer al PNV a negociar los Presupuestos de 2018 —lo que espera conseguir cuando acabe la intervención de la Generalitat—, Rajoy se encontrará frente a una situación de lo más complicada. Políticos de otros partidos que suelen despachar con Rajoy señalan que 2019 podría ser un momento propicio para un adelanto electoral si para entonces el Gobierno da la legislatura por agotada, puesto que en ese año ya coincidirán elecciones municipales, autonómicas y europeas.

Las dificultades de gobernar en minoría han quedado más que demostradas en lo que va de curso político.

En 2015, último año de la legislatura en la que Rajoy disfrutó de mayoría absoluta, el Gobierno aprobó 16 leyes orgánicas, 48 leyes, 12 decretos y 8 decretos legislativos, según los datos oficiales del Congreso de los Diputados. Entre 2016 y lo que va de 2017, el Ejecutivo ha aprobado en la Cámara baja 2 leyes orgánicas, más de 20 decretos y 1 decreto legislativo. Al tiempo, Rajoy se ha amparado en la Constitución para vetar más de 70 iniciativas legislativas aprobadas por la oposición contra su criterio, y que suponían un desvío presupuestario de 30.000 millones de euros.

Gobernar en minoría

Esos datos radiografían las dificultades que está teniendo el Gobierno para sacar adelante el programa electoral con el que su líder se presentó a las elecciones generales de junio de 2016. La suma de sus 137 diputados y de los 32 de Albert Rivera —con el que firmó un acuerdo de investidura en agosto de 2016— no alcanza los 176 votos que marcan la mayoría absoluta. En consecuencia, el Gobierno ha tenido que buscar apoyos puntuales de otras formaciones para aprobar los grandes asuntos.

Ciudadanos, el PNV, Coalición Canaria y Nueva Canarias aportaron los votos necesarios para aprobar los Presupuestos de 2017, y con ellos se negocia los de 2018, que por ahora han sido prorrogados. El PSOE permitió la investidura de Rajoy con su abstención y fue clave para elevar el salario mínimo interprofesional. Y los independentistas del PDeCAT inclinaron la balanza para lograr la aprobación del decreto de la estiba, único punto de encuentro entre el PP y los nacionalistas catalanes en toda la legislatura.

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