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La UE combate la máquina de propaganda del Kremlin

El equipo de especialistas de la Unión Europea que detecta y repele ataques rusos en internet alerta de un aumento en las campañas para agravar la crisis en Cataluña

La alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad Federica Mogherini durante un encuentro en Washington.
La alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad Federica Mogherini durante un encuentro en Washington. AFP

El equipo de especialistas creado por la Unión Europea en 2015 para detectar y combatir los ataques de Rusia a través de Internet ha encontrado en los pasados meses un gran incremento de campañas destinadas a agravar la crisis en Cataluña. Este departamento, que depende del Alto Comisionado para la Política Exterior Europea y tiene base en Bruselas, admite que a su trabajo diario de desmentido de noticias falsas procedentes de Rusia, tradicionalmente centrado en escenarios como Ucrania o las repúblicas bálticas, se ha unido recientemente Cataluña.

Según analistas de ese equipo, las noticias falsas se han multiplicado en los medios habituales en la órbita del Kremlin, tanto en ruso como en inglés o castellano. Algunos titulares falsos recientes: "El español ya se enseña como idioma extranjero en Cataluña" (publicado en Vesti.ru el 17 de septiembre), "Las islas baleares se suman a la petición de independencia de España" (21 de septiembre en Sputnik), "Altos funcionarios de la UE apoyan que se emplee la violencia en Cataluña" (2 de octubre en la página de Facebook del político moldavo Bogdan Tirdea).

De hecho, las herramientas que este equipo, de nombre East Stratcom Task Force, han cuantificado el aumento de informaciones sobre Cataluña en las redes prorrusas: de cuatro por semana se ha pasado a 241. Los analistas de ese equipo, que ayer recibieron a EL PAÍS pero piden mantener el anonimato por las habituales represalias rusas, explican que todas las informaciones van dedicadas a debilitar a los países miembros de la UE y a apuntar al desmoronamiento del Estado liberal occidental, ofreciendo a Rusia como alternativa.

La primera información dudosa sobre Cataluña de procedencia rusa apareció en el portal de noticias Izvestia.ru en septiembre del año pasado, con el titular "Cataluña reconocerá a una Crimea independiente". La nota empleaba unas declaraciones de José Enrique Folch, un activista sin conexión alguna con el Gobierno catalán, para apuntar a que la independencia catalana beneficiaria a la anexión de la península ucrania de Crimena por parte de Rusia, al darle un reconocimiento internacional del que carece en Europa y el resto de occidente.

Un ejemplo paradigmático detectado por East Stratcom es el del programa televisivo Vesti Nedeli, de la televisión estatal rusa. Este espacio, siempre alineado con los intereses políticos y diplomáticos del Kremlin, emitió el 1 de octubre, día del referéndum ilegalizado, un especial sobre la crisis catalana en el que el presentador advirtió del riesgo de "guerra civil" en España y se tachaba al Gobierno español de "suicida". "España está en el inicio no de un conflicto, sino de una guerra", dijo. "No podemos entender a Europa ya. Es penoso cómo Europa está perdida".

En un giro muy común en la maquinaria de propaganda rusa, luego se pasaba a circular una teoría de corte conspiratorio contradictoria con lo que el presentador había dicho antes: "Tal vez Bruselas esté interesada en alentar el separatismo para debilitar a los Gobiernos nacionales y lograr así más poder". Desde su servicio de seguimiento y verificación, East Stratcom sigue estas informaciones y publica informes, para uso interno y externo de la UE, que ayuden a desmentir estas mentiras o exageraciones.El equipo trabaja bajo la supervisión directa de la alta representante para la Política Exterior Europea, Federica Mogherini, y consta de 17 personas, entre las que se encuentran diplomáticos, informáticos y periodistas. Su objetivo expreso, por mandato del Consejo Europeo, es combatir la desinformación que se siembra desde la órbita del Kremlin. Lo hacen con varios servicios, privados y públicos. Entre estos últimos se encuentra el sitio web EUvsDisinfo.eu, que aloja una base de datos con una selección de las mentiras prorrusas más comunes.

East Stratcom maneja cifras que permiten hacerse una idea de la magnitud de la maquinaria de injerencia y desinformación rusa: el Kremlin invierte hasta 1.000 millones de euros anuales en sus medios informativos públicos. Entre estos se encuentran dos que operan en español: RT, que tiene presencia en 100 países, y Sputnik, que publica noticias en 33 idiomas. Además, el gobierno ruso da mayor impacto a sus bulos y noticias falsas con lo que se conoce como 'granjas de trolls', empresas anónimas que utilizan perfiles falsos y automatizados para dominar los algoritmos de las redes sociales y alcanzar el mayor impacto posible.

"Esta es una estrategia no militar cuyos objetivos son políticos", aseguran fuentes de East Stratcom. "El objetivo de esa campaña de desinformación es debilitar y desestabilizar a Occidente, explotando divisiones ya existentes o creando otras nuevas, artificiales".

Aunque en Bruselas hay un reconocimiento casi unánime sobre la necesaria labor de East Stratcom, muchos son los que critican los pocos recursos que la UE le dedica a este equipo. En marzo, 120 políticos, académicos e intelectuales pidieron a Mogherini en una carta abierta que "triplique la capacidad de East Stratcom y que le condena un presupuesto de millones de euros, para que pueda cumplir su mandato". El Parlamento Europeo ha apoyado esa petición, ante la negativa de los Gobiernos de los 28. De momento, East Stratcom no tiene su propio presupuesto y funciona con fondos del departamento de comunicación de la diplomacia europea.

Al otro lado del Atlántico, el Congreso de EE UU ha comenzado una investigación sobre la injerencia rusa en las elecciones del año pasado, que ganó Donald Trump. Según un reciente testimonio de los directivos de las principales empresas de Internet, la propaganda rusa se propagó en la campaña electoral norteamericana con un millar de vídeos de YouTube y casi 3.000 cuentas falsas de Twitter. En Facebook alcanzó a 126 millones de usuarios, según estimaciones de la propia compañía. East Stratcom tiene indicios de injerencia también en las elecciones en Alemania y Francia, ambas este año.

También ha detectado esta injerencia rusa en Cataluña la Alianza para Asegurar la Democracia, un proyecto nacido en el seno del German Marshall Fund después de que la proliferación de noticias falsas en las elecciones norteamericanas de 2016. La herramienta Hamilton 68 de esa organización analiza de forma permanente 600 cuentas, automatizadas o no, en la órbita del Kremlin. Desde agosto, junto a los temas de conversación habituales de esas redes, como Ucrania, Siria oTrump, ha detectado habitualmente menciones a la crisis independentista catalana.

Un equipo de élite

El equipo East Stratcom Task Force se creó en 2015 por encargo del Consejo Europeo a la Alta Comisionada de Política Exterior Europea, Federica Mogherini. Entonces no había un departamento dedicado a combatir las campañas de injerencia rusa, algo que la UE notó especialmente en la crisis de Ucrania y la anexión de Crimea a Rusia.

Era la respuesta a un cambio de doctrina militar en Rusia conocido como la doctrina Gerasimov, en referencia a un artículo publicado en 2013 por el Jefe del Estado Mayor ruso, general Valery Gerasimov, quien escribió que hoy en día la guerra se libra sólo en un 20% por medios bélicos tradicionales. El resto con operaciones no convencionales como la diplomacia o la difusión de bulos y mentiras.

Hoy, East Stratcom opera desde Bruselas con la mirada puesta en los muchos sitios web de información prorrusa en todo el planeta. Emplea a 17 personas que se dedican a diversas labores de comprobación de bulos y asesoramiento de los altos funcionarios europeos. Habitualmente son los primeros en detectar los nuevos frentes que convienen al Kremlin, en este caso la crisis catalana.

En el ámbito de la UE opera otro departamento, Arab Stratcom, que se dedica a controlar la diseminación de mensajes yihadistas en Europa para la captación de terroristas o planificación de atentados.

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