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Sáenz de Santamaría: “Tenemos que rescatar a Cataluña”

La comisión no ha autorizado a comparecer al enviado de Puigdemont, Ferran Mascarell, que ha abandonado la sala

La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, durante su intervención en el Senado. Atlas-Quality

“Tenemos que rescatar a Cataluña”, proclamó este jueves la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, en el Senado al pedir la autorización para aplicar el artículo 155 de la Constitución en la comunidad autónoma. Ante la comisión que tramitó el texto que hoy será sometido a votación en el pleno de la Cámara alta, la número dos del Gobierno hiló un discurso severo contra la Generalitat: “Siempre les ha faltado la responsabilidad”. La sesión fue bronca y abundaron los reproches. El dictamen fue aprobado por PP, PSOE y UPN.

Con voz tocada, de hecho alegó malestar para ausentarse luego a mitad de la sesión, y ante varios miembros del Gobierno presentes en la sala, Soraya Sáenz de Santamaría comenzó a hablar cuando el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, acababa de anunciar en Barcelona que no convocaría elecciones autonómicas. "Cumplimos con una obligación legal, democrática y política", argumentó para solicitar a la Cámara la autorización para aplicar el 155. “El viaje a ninguna parte del independentismo tiene que llegar a su punto de retorno, al retorno a la legalidad (...), a una nueva etapa en la que se respeten los derechos”, declaró.

La sesión de la comisión del Senado se abrió con polémica: fue rechazada la comparecencia del delegado de la Generalitat en Madrid, Ferrán Mascarell, enviado por Carles Puigdemont en su nombre. Fuentes del PP alegaron que no se le aceptaba porque consideraban “una falta de respeto” que el president no hubiera acudido, aunque el artículo 189 del reglamento de la Cámara alta contempla que podía designar un representante. Mascarell abandonó la sala muy serio, tras saludar al presidente. Pío Garcia-Escudero, entre aplausos de los independentistas y de la oposición. Al salir dijo con amargura: “Se supone que el diálogo se establece hablando. Si no dejan, es una expresión sublime de la escasa voluntad de diálogo. Así es muy difícil llegar a acuerdos. Nadie quiere escuchar la razón de los catalanes que apuestan por la independencia”.

Como preámbulo de un discurso de media hora, la vicepresidenta recorrió las fases de la crisis desde el anterior president, Artur Mas. “Todo esto empezó como una enorme ejercicio de irresponsabilidad, la independencia fue la única alternativa que se le ocurrió al presidente Mas ante la crisis económica (...), decidió sacrificar la convivencia en Cataluña, en lugar de asumir su responsabilidad decidió culpar de los males de Cataluña a los españoles”.

En el montaje paralelo de suspense entre Madrid y Barcelona, constante en esta crisis, al mismo tiempo comenzaba el pleno en el Parlament de Cataluña. La número dos del Ejecutivo acusó a Puigdemont de no haber querido dialogar, de llevar a Cataluña al “desgobierno” y de permitir que bajo su mandato “haya crecido la intolerancia hacia quien piensa distinto y sobre todo, a la verdad”. “En el Gobierno catalán ha faltado siempre la responsabilidad”, denunció.

La vicepresidenta aseguró que “se han roto las ensoñaciones y los engaños”. “No han traído la tierra prometida”, reprochó. Enumeró cuatro objetivos del 155: recuperar la legalidad, recuperar la convivencia, preservar la recuperación y celebrar elecciones. “Todas las ideas pueden defenderse en democracia, pero no he visto que trajeran una propuesta de reforma de la Constitución, que hubiera sido el camino para debatirlo”, señaló a la bancada independentista.

Para concluir, tuvo frases emocionales y demoledoras: “Al renunciar a cumplir la ley han sembrado la desconfianza; el daño a la convivencia es abrumador, el daño a la confianza es muy grave. Han llevado los problemas de las instituciones a las calles de Cataluña y a las casas de los catalanes”. Insistió: “Han echado por tierra la mejor Cataluña de su historia, orgullo de los catalanes y de todos los españoles, no podemos olvidar esa Cataluña, tenemos que rescatarla por mucho que algunos intenten imponer una nueva fuera de la ley”. Concluyó: “Es nuestra democracia, nos la hemos ganado y nadie, nadie, la puede debilitar”.

La sesión se hizo enseguida tensa y se convirtió en una sucesión mutua de reproches. El portavoz del PDeCAT, Josep Lluís Cleries, definió el 155 como “un golpe de Estado del nacionalismo español”. “Menos mal que el president no ha venido, después de ver cómo han tratado al delegado de la Generalitat”, acusó.

El portavoz de ERC, Miquel Angel Estradé, fue más allá. Tachó el 155 de “la mayor fechoría de la historia” y un “error histórico colosal”. El PNV también fue muy crítico, igual que Unidos Podemos.

El PSOE presentó tres enmiendas, una de ellas relevante: suspender la aplicación del 155 si se convocan elecciones autonómicas. El PP se reservó la opinión hasta el pleno de hoy. Sí apoyó otra, para activar las medidas de forma gradual y dejó en estudio una tercera para limitar el control de TV3 y los medios públicos.

La Generalitat envió un escrito de alegaciones cuando expiraba el plazo de admisión, a las diez de la mañana. Llegó a las 10.03, pero fue admitido. Según Cleries, “se atascó el papel”. El texto no obstante luego fue rechazado.

"Tenemos que rescatar a Cataluña", ha dicho la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, en su esperada intervención en la comisión del Senado que tramita la aplicación del artículo 155 de la Constitución en esta comunidad autónoma. Con voz tocada y ante varios miembros del Gobierno presentes en la sala, la número dos del Ejecutivo ha comenzado a hablar cuando el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, acababa de anunciar en Barcelona que no convocaría elecciones autonómicas.

La sesión se ha abierto con polémica: la comisión ha rechazado la comparecencia del delegado de la Generalitat en Madrid, Ferrán Mascarell, enviado en sustitución de Carles Puigdemont. Mascarell ha abandonado la sala con gesto serio, tras saludar con un apretón de manos al presidente del Senado, Pío García-Escudero, entre aplausos de los parlamentarios independentistas y otros de la oposición. El Senado había convocado a Puigdemont y ha considerado una "falta de respeto“ que no acudiera a la citación. Sin embargo, el artículo 189 del reglamento del Senado contempla que el presidente podía designar a un representante. “El acuerdo", adoptado por la Mesa y los portavoces, "no se va a cambiar”, ha zanjado el presidente del Senado.

"Cumplimos con una obligación legal, democrática y política", ha argumentado Saénz de Santamaría en el arranque de su discurso para solicitar a la Cámara la autorización para aplicar el 155. Al mismo tiempo que comenzaba el pleno en el Parlament de Cataluña. En el Senado, la sala Europa, dodne se celebra la sesión, estaba llena a rebosar, mucho más allá de los 27 miembros de la comisión convocados. "El viaje a ninguna parte del independentismo tiene que llegar a su punto de retorno, al retorno a la legalidad (...), a una nueva etapa en la que se respeten los derechos", ha declarado como preámbulo de un discurso de media hora en el que ha recorrido las fases de la crisis desde la gestión del anterior president, Artur Mas. "Todo esto empezó como una enorme ejercicio de irresponsabilidad, la independencia fue la única alternativa que se le ocuriró al presidente Mas ante la crisis económica (...), decidió sacrificar la convivencia en Cataluña, en lugar de asumir su responsabilidad decidió culpar de los males de Cataluña a los españoles".

De Puigdemont subrayó que fue el único que ganó las elecciones de 2015, junto a la CUP. Le acusó de no haber querido dialogar en ningún momento, de haber llevado a Cataluña al "desgobierno" y de permitir que bajo su mandato "haya crecido la intolerancia hacia quien piensa distinto y sobre todo, a la verdad". "En el Gobierno catalán ha faltado siempre la responsabilidad", denunció. La vicepresidenta ha asegurado que "se han roto las ensoñaciones y los engaños" para repasar los efectos negativos de esta crisis en las últimas semanas, desde la fuga de empresas al turismo. "No han traído la tierra prometida", reprochó. "No han encontrado el reconocimiento en ningún lugar de la Tierra". Enumeró cuatro objetivos del 155: recuperar la legalidad, recuperar la convivencia, preservar la recuperación y celebrar elecciones. "Estamos dando un paso a favor de la lealtad entre instituciones, a favor del respeto a la pluralidad y la diversidad. Todas las ideas pueden defenderse en democracia, pero no he visto que trajeran una propuesta de reforma de la Constitución, que hubiera sido el camino para debatirlo en ambas Cámaras", señaló mirando a la bancada independentista.

Para concluir, en el clímax final de discurso, Sáenz de Santamaría, tuvo frases emocionales y demoledoras: "Al renunciar a cumplir la ley han sembrado la desconfianza; el daño a la convivencia es abrumador, el daño a la confianza es muy grave. Han llevado los problemas de las instituciones a las calles de Cataluña y a las casas de los catalanes". Insistiò: "Han echado por tierra la mejor Cataluña de su historia, orgullo de los catalanes y de todos los españoles, no podemos olvidar esa Cataluña, tenemos que rescatarla por mucho que algunos intenten imponer una nueva fuera de la ley". Ha concluido con esta frase: "Es nuestra democracia, nos la hemos ganado y nadie, nadie, la puede debilitar".

Mientras hablaba la vicepresidenta, el delegado de la Generalitat en Madrid ha lamentado la decisión al salir de la sala. “Se supone que el diálogo se establece hablando. Si no dejan hablar, es una expresión sublime de la escasa voluntad de diálogo. Estamos deslizándonos hacia una pendiente en la que todos los predicamentos de la vida democrática se utilizan cada vez más en sentido autoritario”, ha manifestado.

Mascarell ha considerado que “es una pena” que no se le haya permitido intervenir. “Creo que es bueno escuchar las razones del pueblo catalán, las razones del Gobierno, las alegaciones a lo que se va a discutir en esta sesión, y estamos ratificando que no hay ninguna voluntad de diálogo. Así es muy difícil llegar a acuerdos. Al final se entiende el porque de la situación en Cataluña”, ha deplorado. Mascarell ha sentido que “nadie quiere escuchar la razón de los catalanes que apuestan por la independencia, por la democracia por la expresión de su soberanía como ciudadanos”.

La sesión se hizo rápidamente muy tensa y con momentos broncos. Quedó en evidencia que no hay mucho que negociar, pues cada intervención fue una sucesión de reproches a la parte contraria. En su turno de intervención, el portavoz del PDeCAT, Josep Lluís Cleries, ha definido el 155 como "un golpe de Estado del nacionalismo español". En cuanto al rechazo de la comparecencia de Ferran Mascarell, ha comentado que "menos mal que el president no ha venido, después de ver cómo han tratado al delegado de la Generalitat". También pidió la libertad de los presidentes de Òmniun Cultural y la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Jordi Cuixart y Jordi Sànchez, a quienes calificó de "presos políticos".

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