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Exteriores tomará el control de las ‘embajadas’ catalanas

El embajador de España dirigirá la actuación de las nueve oficinas ya abiertas de la Generalitat en el exterior

El president de la Generalitat, Carles Puigdemont, en la inauguración de la delegación del Gobierno catalán en Copenhague.
El president de la Generalitat, Carles Puigdemont, en la inauguración de la delegación del Gobierno catalán en Copenhague. Generalitat

La orden de recuperar de forma “prioritaria” el control de las denominadas nueve embajadas de Cataluña en el exterior la pronunció este lunes en público la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, y el Ministerio de Exteriores ya estudia cómo ejecutarla. Las opciones pasan por cerrar esas oficinas o, más probablemente, por encomendar al embajador de España en cada uno de esos países que vigile y dirija su funcionamiento. Diplocat, el Consejo para la Diplomacia de Cataluña que ha servido para publicitar el separatismo, será totalmente revisado.

La vicepresidenta confirmó así en varias entrevistas este lunes que el Gobierno aprovechará las posibilidades que le otorgará la aplicación del artículo 155 de la Constitución para, “sin ningún género de duda”, actuar y recuperar el control del funcionamiento actual de las llamadas embajadas catalanas en el exterior. Santamaría explicó que, según su criterio, esas oficinas “lo que han pretendido ha sido construir con todo este entramado una estructura de Estado que no cabe” en el marco constitucional español.

La número dos del Ejecutivo, que ha llevado directamente los planes jurídicos y políticos para poner en marcha el artículo 155 y las operaciones relacionadas con Cataluña, justificó así el sentido de su advertencia: “Una cosa son las competencias de promoción que tienen las comunidades autónomas y otra cosa es construir toda una Administración en el exterior como si fueran un Estado. Como no lo es, eso tiene que recuperarse para la legalidad e indudablemente es un ámbito en el que vamos a actuar con carácter prioritario”.

La Generalitat de Cataluña dispone ahora de siete embajadas en funcionamiento y otras diez en proyecto. Su presupuesto consume ya 18 millones de euros, con 78 personas contratadas (54 de alta dirección) pero se preveía incrementarlo hasta 35 millones. Las opciones internacionales del Ejecutivo catalán abarcan también oficinas de representación del instituto de enseñanza y promoción del catalán Ramon Llull (dos millones de presupuesto); seis sedes compartidas del Instituto Catalán de Empresas Culturales (1,7 millones) y siete oficinas de la Agencia Catalana de Turismo (6,4 millones), según ha recopilado el Tribunal de Cuentas. En total unas 25 dependencias.

35 millones de euros para 17 delegaciones internacionales

J. C., Madrid

‘Embajadas’ abiertas: La Generalitat tiene abiertas nueve delegaciones en el extranjero, según su web: Unión Europea, Francia, Reino Unido e Irlanda, Alemania, Austria, Portugal, Dinamarca, Italia y una conjunta para EE UU, Canadá y México.

Funciones: Su actividad consiste en “representar los intereses de Cataluña”, atender a los ciudadanos de la comunidad y tener contacto con los medios de comunicación.

Planes: Cuando se aprobaron los Presupuestos de 2016, se anunció la dotación de 35 millones para llegar a las 17 (había siete entonces), con aperturas en Lisboa, Roma, Copenhague, Varsovia, Ginebra, Zagreb, Rabat, Seúl, Buenos Aires y México.

Personal: Las legaciones tienen 78 personas contratadas, 54 de alto nivel salarial.

Diplocat, el Consejo de Diplomacia de Cataluña que ha servido estos años para publicitar el proceso separatista y favorecer campañas en medios internacionales, maneja una partida de anual de 2,3 millones y también será reorientado.

Al Gobierno de Rajoy nunca le ha gustado demasiado esa proliferación de actuaciones descoordinadas de varias comunidades autónomas en el extranjero pero le ha inquietado siempre sobremanera la fijación demostrada en ese sentido por la Generalitat.

Cambiar el sentido

Bajo la máxima general establecida para la imposición del artículo 155 de recuperar la normalidad institucional, económica y la imagen de España en el mundo, el Gobierno mantiene que esas estructuras catalanas deben cambiar su sentido. El problema vuelve a estar en cómo llevar a cabo el restablecimiento de unas funciones que ahora se duplicaban en numerosas ocasiones con las de las embajadas de España. En el Ministerio de Asuntos Exteriores barajan dos alternativas: la más drástica e improbable sería cerrar toda esa estructura paralela y la más viable usar los servicios más aprovechables como se hace ya con otras autonomías.

Fuentes diplomáticas admiten que no tendría mucho sentido ni fácil explicación clausurar las embajadas catalanas mientras se mantienen abiertas las de otras autonomías.

La lista de los Gobiernos autónomos con departamentos propios de promoción en el extranjero incluye a Euskadi (con siete delegaciones y un gasto de unos 20 millones); Galicia (tres y 15 millones); Canarias (otras tres y 7,4 millones); una oficina en marcha el Principado de Asturias (5,8); otra en Extremadura (4,2); Andalucía (3,9); Comunidad Valenciana (2,9); Castilla-León (2,8); Madrid (1,8) y Murcia (1,6).

Exteriores se decanta por que sea el propio embajador de España en cada uno de esos países el que supervise la labor diaria de esas delegaciones y con unas tareas más enfocadas a la promoción de sus peculiaridades comerciales, culturales o turísticas. Algunas autonomías con Gobiernos de distinto signo ideológico, como Madrid o Andalucía, ya programan ahora actividades en cooperación con los servicios de las 127 embajadas y los 90 consulados de España en todo el mundo.

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