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El municipio de As Neves (Pontevedra), colapsado por la falta de agua potable tras los incendios

Brigadas de voluntarios reparten agua embotellada para 2.800 habitantes de este Ayuntamiento que quedó arrasado por el fuego

El paisaje después del incendio en As Fermosas, en Ourense. Vídeo: Atlas

El devastador fuego que el pasado domingo atravesó el sur de la provincia de Pontevedra todavía sacude a la población de algunos municipios más afectados como el de As Neves (4.000 habitantes), donde más de la mitad de su población trata de sobrevivir sin agua potable. Son los efectos de la contaminación del río Miño que concentra las cenizas que arrastró la lluvia a lo largo de su cauce del que se abastece este Ayuntamiento.

Un territorio que comprende 13 núcleos muy dispersos de población y que ha sido devorado por las llamas en más de un 90%, perdiendo sus principales fuentes de recursos como el sector vitivinícola, maderero y su tejido empresarial por la ubicación de naves industriales en esta zona, además de su patrimonio arquitectónico. “Es un drama general para un pueblo entero y para cada casa por las innumerables pérdidas porque el que logró salvar enseres o animales ahora no tiene donde guardarlos”, afirma el alcalde José Manuel Rodríguez.

Cinco días después de la oleada de fuegos, 2.800 vecinos se abastecen de agua embotellada gracias a unos setenta voluntarios que reparten diariamente una media de tres botellas por persona porque la del suministro general no es apta ni para cocinar a altas temperaturas. Este enorme contingente humano que se desplaza a todas las aldeas también hace un informe de situación de cada familia y del estado en el que han quedado sus viviendas para colaborar con el Ayuntamiento en el diagnostico general del desastre. “No hay palabras para agradecer a estos voluntarios lo que están haciendo con sus propios medios porque la situación es inabarcable”, lamenta el alcalde.

El suministro eléctrico comenzó a funcionar este jueves, mientras Internet está llegando a duras penas al centro del pueblo por lo que la Administración local quedó bloqueada desde el domingo. Aún así, el equipo de Gobierno (BNG y PSOE) atiende las emergencias de los vecinos, al tiempo que analizan cada caso, negocios incluidos, para elaborar un plan de regeneración integral del territorio cuyo dictamen previo ya entregaron este miércoles al delegado de la Xunta en Pontevedra, José Tourís. “Además de las pérdidas materiales hay que hacer un esfuerzo para amortiguar en lo posible un sentimiento general de desolación y tristeza, y transmitir a la gente que es posible renacer de las cenizas”, comenta el regidor de As Neves.

Este incendio que rodeó la comarca de O Condado fue el que se desató por los efectos del viento procedente de Portugal, cuando el fuego cruzó el río a mediodía del pasado domingo y fue sofocado al día siguiente cuando la lluvia dio una tregua a los medios de extinción. Arrasó los viñedos que en su mayor parte se dedican a la producción de vino albariño de la denominación de origen Rías Baixas, y ahora, si persiste la contaminación del Miño, también puede ser letal para la campaña de la lamprea, otro de los ingresos económicos vitales en esta zona, que comienza en diciembre.

La evaluación de daños tardará semanas en hacerse. Se calcula que unas 200 empleados de las naves industriales siniestradas que han tenido que echar el cierre han quedado sin trabajo. “Es una sociedad absolutamente impactada por lo que espero una mirada sensible de los políticos para que los vecinos de As Neves reciban un tratamiento especial para poder recuperarse cuanto antes”, añade el alcalde.

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