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Galicia registra 60 fuegos pese a la lluvia, el amaine de los vientos y la bajada de temperaturas

Nueve incendios aún amenazan núcleos de población y las situaciones más complicadas se trasladan a la provincia de Ourense

Un aserradero del consejo pontevedrés de As Neves, que ha quedado totalmente calcinado. EFE

Unos 60 fuegos siguen con frentes activos en Galicia pese a las suaves lluvias, el amaine de los vientos y la bajada de temperaturas. Según los datos aportados sobre las diez de la mañana de este lunes por la Xunta, solo la provincia de A Coruña está “relativamente tranquila” y “hay mucho trabajo pendiente”. A lo largo de la jornada 20 de los focos que aún avanzan sin control han amenazado viviendas en las provincias de Pontevedra, Lugo y Ourense, pero a media tarde esta cifra ha bajado a nueve. Las labores de extinción más complicadas se han trasladado a lo largo de la mañana a territorio ourensano, con riesgo para núcleos poblados en localidades como A Gudiña, Boborás y Lobios.

La situación ha mejorado este lunes especialmente en las zonas urbanas del sur de Pontevedra, ya que la comunidad amaneció con 105 fuegos activos, una veintena prendidos a lo largo de la noche, y en unas horas se han logrado controlar 38. Además de los cuatro ancianos fallecidos debido a la virulenta ola de incendios, el último de elllos un septuagenario de Vigo que sufrió una caída cuando participaba en las labores de extinción, ocho personas han sido atendidas en los hospitales gallegos por quemaduras y tres de ellas han sido ingresadas.

Mientras en el área metropolitana de Vigo, la más poblada de Galicia y que el domingo se vio sumida en un infierno, la amenaza a las casas ha remitido, el combate de las llamas sigue siendo complicado en los montes de Pontevendra y en el interior de Lugo y Ourense, donde el viento aún sopla con fuerza. Especialmente difícil es la situación en la Ribeira Sacra, un paraje natural de gran valor ecológico y cultural. Las llamas amenazan cinco pueblos de Lobios (Ourense).

La Xunta ha declarado tres días de luto por la catástrofe. El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, ha comparecido este lunes tras una reunión extraordinaria de su gobierno para incidir en que la culpa de lo ocurrido es solo de los incendiarios y, antes de que se haya podido siquiera iniciar la investigación en el terreno, ha calificado incluso de "minoritarios" los focos provocados por "descuidos". "Hay intención de hacer daño", ha insistido Feijóo, intentando esquivar las críticas de sindicatos, ecologistas y oposición por la merma de los equipos de extinción y el recorte en medidas de prevención de incendios desde que el PP llegó a la Xunta en 2009.

El director general de Montes del Gobierno gallego, Tomás Fernández-Couto, también ha negado tajantemente que la falta de medios de extinción o la ausencia de medidas efectivas de prevención de incendios “tenga que ver” con la crítica situación que atraviesa la comunidad gallega. “Eso es desviar la atención”, ha esgrimido Fernández-Couto, quien ha atribuido el caos vivido el domingo a una “actividad incendiaria desaforada”.

“Es un ataque a Galicia y a los gallegos”, ha añadido el responsable de la Xunta. Sostiene que en el caso de la comunidad gallega no se cumple por sí sola la “maldición 30-30-30”, la combinación de temperatura, viento y humedad a la que se suelen atribuir las peores olas de incendios. En Galicia, la “maldición” es que en esas condiciones “la actividad incendiaria se dispara”, sostiene Fernández-Couto, que gestiona la lucha contra los incendios desde la época de Manuel Fraga.

El responsable de Montes ha descartado la existencia de una trama detrás de la multiplicación de focos. Fernández-Couto admite la “coincidencia” en el tiempo y en el espacio pero también reconoce que a lo largo de los años las investigaciones judiciales no han podido demostrar ninguna “planificación”.

Por contra, desde la asociación ecologista Adega replican a la Xunta que muchos de los incendios "comienzan en los despachos", en alusión a las políticas desarrolladas por la Administración autonómica en los últimos ocho años. La organización gallega denuncia la "nula prevención", el incremento de superficies cultivadas con especies pirófitas como el eucalipto, la disminución de las franjas de protección de los núcleos habitados y la "privatización encubierta" de las comunidades de montes.

En la provincia de Lugo esta madrugada el fuego ha obligado a activar la situación dos por riesgo a viviendas en la parroquia de Anxeriz, en Friol; la parroquia de Chavaga, en Monforte de Lemos; y la parroquia de Cangas, en Pantón. Lugo mantiene además en alerta por riesgo para la población los fuegos de Noceda y Donís, en Cervantes, en plena reserva de la biosfera de Os Ancares, donde los vecinos temen perder sus viviendas y dicen estar "rodeados" por las llamas mientras denuncian que faltan medios.

En Ourense la situación dos se ha declarado en San Cristovo de Cea, en Oseira, por proximidad a Pieles; en Baños de Molgas, en Betán, por cercanía a Nevoeiro; en Chandrexa de Queixa, en Chaveán, por proximidad a Vilamaior, en el municipio vecino de Castro Caldelas; en Paderne de Allariz, en la parroquia de Cantoña; en Lobios; en A Gudiña; y en Boborás.

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