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¿Qué hacen dos ballenas azules frente a la costa gallega?

Una expedición avista en dos semanas sendos ejemplares del animal más grande del planeta y otras tres especies de este cetáceo

Fotos y vídeo del avistamiento de ballenas azules en aguas de Galicia.

Una gran incógnita se acaba de abrir para los investigadores tras el avistamiento en apenas dos semanas de cuatro especies de cetáceos frente a las Rías Baixas, entre ellas dos ejemplares de ballena azul (Balaenoptera musculus), el mayor animal del planeta, amenazado de extinción, y símbolo de los conservacionistas. El hallazgo se produjo en el transcurso de una expedición rutinaria a bordo del barco escuela del Instituto para el Estudio de los Delfines Mulares (BDRI, por sus siglas en inglés de Bottlenose Dolphin Research Institute), con sede en O Grove (Pontevedra), que dirige el biólogo gallego Bruno Díaz López.

El primer avistamiento de uno de estos gigantes marinos fue el 20 de septiembre, en aguas próximas a la isla de Ons (Parque Nacional das Illas Atlánticas), unos días después de que los guardacostas confirmasen la presencia de un ejemplar peregrinando en la zona. Todo parecía un hecho casual hasta que el pasado lunes, la expedición volvió a encontrarse con otro visitante de la misma especie, esta vez a unas 12 millas de la costa, entre la isla de Sálvora y Corrubedo, al norte de la ría de Arousa.

“Esto es una gran noticia, hay muy pocos lugares que rebosen tanta biodiversidad marina”, dice un investigador

“Esto es excepcional y una gran noticia no solo para los investigadores, también para los gallegos ya que hay muy pocos lugares del planeta que rebosen tanta biodiversidad marina como esta plataforma continental”, proclama el responsable de estas expediciones “. Para el biólogo es pronto para extraer conclusiones porque no hay registros de avistamientos de esta especie, pero insiste que esto no se debe a una casualidad por lo que caben varias hipótesis para dar respuesta a los interrogantes que se han planteado ante el hallazgo de esta especie de cetáceos en estas latitudes.

En conversación telefónica con EL PAÍS, Bruno Díaz relató desde altamar que la ballena adulta avistada este lunes tenía unos 25 metros de longitud y es mayor que la localizada a finales de septiembre. “¡Medía el doble que nuestro barco de observación!”, exclamó el biólogo. “La descubrimos sobre las 11 de la mañana cuando estaba alimentándose de kril y plancton en la superficie, y permaneció en el mismo punto unas dos horas, ya que necesitan ingerir unas 36 toneladas diarias”, explicó el director del BDRI.

Tras 20 años de experiencia, Díaz sugiere que la presencia de los dos ejemplares de ballena azul podría confirmar que el litoral gallego es un corredor que utiliza este poderoso mamífero para sus viajes migratorios en la época de apareamiento, que comienza a finales de otoño y continúa hasta el final del invierno, y de ser así, saber desde cuándo lo es.

Porque cabe incluso la posibilidad de que este no sea un fenómeno reciente y que esta variedad de cetáceo siempre utilizara esta ruta marina hasta que su población se vio salvajemente mermada en las épocas de apogeo de la industria ballenera, muy arraigada en Galicia, hasta que la prohibición en 1985 puso fin a las atroces capturas.

Pero ante la falta de registros y avistamientos documentados que pudieran despejar pronto todos los interrogantes hay que esperar a cotejar las fotografías y videos con otras organizaciones internacionales, aunque Bruno Díaz afirma que estos ejemplares nacieron tras el fin de la caza ballenera. “Esto tiene una gran importancia científica y sería un motivo para el optimismo si se confirma que hay una recuperación progresiva de esta especie, y también porque es un síntoma de biodiversidad y riqueza de este entorno marino que hay que poner en valor”, incide el biólogo.

La embarcación del BDRI ha localizado en los últimos meses cuatro especies de ballenas: azul, común, aliblanca y yubarta. Además se han encontrado otras seis especies de cetáceos como el delfín común, marsopa, calderón común, calderón gris y zifio común. “Pero encontrarte por primera vez con una ballena azul ha sido muy emocionante, no esperas que esto pueda suceder tan cerca de la costa, es como encontrar un oso panda en los Pirineos”, comenta el biólogo .

El BDRI, uno de los centros se referencia para formación de investigadores, se creó en el año 2004 en Cerdeña para desarrollar proyectos de formación en el estudio de ballenas, delfines y marsopas y conservación de medio marino y una década después se trasladó a las Rías Baixas donde ha fijado su base de operaciones.

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