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El español Fernando Arias será el nuevo director general de la OPAQ

La Organización para la Prohibición de las Armas Químicas propondrá este viernes al actual embajador en La Haya para la jefatura, como candidato único

Fernando Arias González en una imagen de la OPAQ.
Fernando Arias González en una imagen de la OPAQ.

Fernando Arias González, embajador español en los Países Bajos, será propuesto este viernes como nuevo director general de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), por el Consejo Ejecutivo de la misma. La presentación de su candidatura se efectúa por consenso, y es el único aspirante tras haber superado la criba de tres votaciones anteriores que descartaron los nombres presentados por Hungría, Lituania, Dinamarca, Corea del Sur, Burkina Faso e Irak. El nombramiento efectivo está previsto para noviembre, durante la Conferencia de Estados en la que se dan cita sus 192 miembros. La OPAQ investiga el uso de armamento químico en Siria y recibió en 2013 el premio Nobel de la Paz.

El diplomático es hoy el representante permanente de España ante la OPAQ, “que combina la alta estrategia internacional con un fuerte componente humanitario”, según explica, en conversación telefónica. “Por supuesto, trabajamos en el caso de Siria, que es uno de los más complejos, pero la Convención (1997) sobre armas químicas [el tratado internacional sobre su control, que ilegaliza su producción, almacenamiento y uso, y fija su destrucción] incluye también los fertilizantes y otras sustancias, muchas de uso corriente. Por sus efectos nocivos para las personas y el entorno, es preciso aprender a manejarlas de forma segura”, añade. Arias sustituirá en el puesto a Ahmet Üzümcü, de nacionalidad turca.

En abril de 2017, la OPAQ señaló en Siria “45 incidentes donde supuestamente se utilizaron sustancias químicas, mientras que entre 1997 y 2013 no vimos ninguno”. La situación es compleja. Desde el punto de vista técnico, los inspectores de la OPAQ supervisaron y catalogaron el arsenal químico sirio. Luego fue destruido fuera del país -bajo control internacional- tras el acuerdo cerrado entre Moscú y Washington en 2013. En enero de 2016, la propia organización, con sede en La Haya, confirmó “la destrucción total de los depósitos químicos declarados por Damasco”. Siria pidió después la adhesión a la Convención sobre las armas químicas y paso a convertirse en el 190 Estado miembro de la OPAQ. A pesar de ello, el goteo de denuncias sobre su supuesto manejo en el país, ya sea por parte del régimen de Bachar el Asad, como por los yihadistas, ha seguido produciéndose. En estos momentos, Egipto, Israel, Sudán del Sur y Corea del Norte se niegan a ratificar la Convención. El pasado septiembre, Rusia anunció la destrucción de su última partida de armas químicas, “un hecho histórico, puesto que lo heredado de la era soviética habría servido para destruir varias veces la vida en la Tierra”, según el presidente, Vladimir Putin. A la ceremonia asistió una delegación de la OPAQ.

Alfonso Dastis, actual ministro español de Exteriores, fue presidente del Consejo Ejecutivo de la OPAQ durante su estancia como embajador en Países Bajos, y trabajó mucho. La dirección general requiere un consenso entre grandes potencias y países pequeños para garantizar la unidad posterior de acción”, apunta Fernando Arias. Licenciado en Derecho, ha sido segundo jefe en las embajadas españolas de México, Argentina y China, además de embajador en Mauritania y Bulgaria, y ante Naciones Unidas, en Nueva York.

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