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Los organizadores del referéndum tenían intención de exagerar los datos de participación

“Si van (a votar) 2 millones de personas se tiene que decir que habrían ido 3, pero nos boicotearon”, le dijo un exconseller de ERC a un alto cargo detenido, según el sumario de la investigación

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Manifestantes con urnas del referéndum en la jornada de paro del 3 de octubre. EFE

Los organizadores del referéndum ilegal de autodeterminación de Cataluña del pasado 1 de octubre se plantearon “afinar” los resultados de participación para hacer pasar la convocatoria como un éxito ante la comunidad internacional. Así se desprende de una de las conversaciones telefónicas intervenidas por la Guardia Civil a Francesc Sutrias, director general de Patrimonio de la Generalitat, y subordinado del vicepresidente catalán Oriol Junqueras.

El 27 de septiembre, a primera hora de la tarde, Sutrias, que fue detenido por la Guardia Civil una semana antes junto con otros 10 altos cargos de su departamento en la Operación Anubis contra los preparativos del referéndum, recibió en su teléfono una llamada de Joan Manel Tresserras, exconsejero de Cultura con ERC.

Tras comentar Sutrias su paso por el cuartel del instituto armado, donde permaneció unas 48 horas antes de que el juez de Barcelona Juan Antonio Ramírez Sunyer le pusiera en libertad, Tresserras le comenta cómo se deben mostrar al mundo los datos de participación de la consulta popular, cuya logística había quedado seriamente dañada por la operación policial: “Si podemos decir que han participado tres millones [la independencia] sería imparable, pero si van dos millones se tiene que sofisticar más y decir que habrían sido tres pero lo han impedido, nos han boicoteado”, le dijo. Y añadió a continuación: “El domingo por la noche se tiene que afinar bastante”.

Este pinchazo forma parte del atestado entregado el pasado viernes a la juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela, que investiga supuestos delitos de sedición el día de la consulta y en las jornadas anteriores. El 1 de octubre por la noche, después de que el referéndum se celebrara con urnas de plástico, mesas improvisadas y un censo universal electrónico que permitía votar –en algunos casos varias veces– en cualquier colegio que las fuerzas de seguridad, siguiendo órdenes judiciales, no hubieran logrado clausurar, la Generalitat ofreció sus resultados.

Los datos proclamados por el Ejecutivo catalán concuerdan bastante con lo que le manifestó cuatro días antes Tresserras a Sutrias. Según esos datos, imposibles de verificar, el 1-O votaron 2.286.217 personas, el 43,03% del censo utilizado. No obstante, la Generalitat alegó que 400 colegios electorales no pudieron abrirse, lo que afectó a 770.000 potenciales votantes. La suma de ambas cifras supera levemente los tres millones.

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