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Un grupo de ultras provoca altercados en una manifestación en Valencia

Decenas de personas rodean a manifestantes independentistas de Arran y la CUP en una contramanifestación no autorizada

Los contramanifestantes, en la plaza de San Agustín de Valencia, de donde partía la tradicional marcha del 9 d'Octubre. ATLAS

La tradicional manifestación de entidades de izquierda y nacionalistas que se celebra cada 9 d'Octubre, Día de la Comunidad Valenciana, acabó ayer con altercados. La marcha, en defensa de la lengua valenciana y a la que iban a unirse colectivos independentistas de Arran y la CUP a la cola, tuvo que alterar su recorrido y ser escoltada por la policía ante los ataques verbales e incluso físicos de decenas de personas, muchas de ellas de grupos de ultraderechistas.

La manifestación de la tarde, que organiza cada año una comisión formada por varias organizaciones —desde los sindicatos UGT y CC OO hasta partidos como Compromís y Podemos o entidades como Acció Cultural del País Valencià— acabó con incidentes. El anuncio días antes por redes sociales de las formaciones independentistas catalanas Arran y la CUP de que iban a unirse detrás de la tradicional marcha causó inquietud por el tenso clima político que vive España estas semanas.

La bronca se desató al inicio de la marcha. Los simpatizantes de la CUP y Arran fueron rodeados por decenas de personas que participaban en una contramanifestación que no contó con los permisos de la Delegación del Gobierno en la Comunidad Valenciana. Se sucedieron los incidentes entre simpatizantes de la extrema derecha y la izquierda independentista, algunos de cuyos miembros sufrieron golpes y amenazas por parte de los primeros. En la refriega, un colaborador gráfico de EL PAÍS ha sido agredido por los ultras.

La Policía Nacional llegó a cargar incluso contra los ultraderechistas. Las redes sociales se llenaron de imágenes que daban cuenta de una batalla campal.

El recorrido de la comitiva oficial, cortado inicialmente en dos por la Policía Nacional, discurrió por el centro de la capital, pero en un punto del recorrido tuvo que cambiar de trayectoria ante las amenazas de más simpatizantes ultras. Con cánticos de “soy español, español, español” o “somos valencianos, nunca catalanes”, la contramanifestación, donde abundaban banderas valencianistas y españolas, persiguieron literalmente a la marcha oficial, eso sí, separados por los agentes.

Un portavoz de la Jefatura de Policía de Valencia aseguró que no había detenidos, pero algunos de los partidos políticos convocantes de la tradicional manifestación han pedido la dimisión del delegado del Gobierno, Juan José Moragues, por no garantizar la seguridad de la manifestación del 9 d’Octubre.

Moragues confirmó que la contramanifestación no había sido comunicada a su departamento y agradeció el trabajo del Cuerpo Nacional de Policía para garantizar la seguridad y la integridad física de los manifestantes del 9 d'Octubre.

“No hay independentismo”

Por la mañana, el presidente de la Generalitat, el socialista Ximo Puig, descartó con rotundidad que la Comunidad Valenciana tuviera “un problema de independentismo”. Y añadió: “No existe ninguna fuerza política en el Parlamento valenciano que defienda el proyecto de los Països Catalans”.

El cantautor catalán Joan Manuel Serrat, premiado este año con la alta distinción de la Generalitat, se pronunció antes del acto sobre los acontecimientos en Cataluña. Serrat dijo que veía espacio para la negociación entre los Gobiernos español y catalán para que no se consume la independencia y subrayó que si los interlocutores actuales no podían hacerlo, dejasen paso a otros.

Unas horas antes de la marcha de la tarde, la procesión cívica en Valencia del 9 d’Octubre —en la que la bandera valenciana desfila por las calles de la capital— se vio más crispada que otros años, con banderas valencianas y españolas. Una parte del público mostró su apoyo a las decenas de policías nacionales que se encargaron de la seguridad de la procesión tras el referéndum del 1-O en Cataluña. Otros pitaron a los representantes de las principales instituciones políticas valencianas que acompañaban la bandera. Pudieron oírse gritos pidiendo la dimisión del alcalde de Valencia, Joan Ribó, de Compromís, por su origen catalán. 

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