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Las frases más destacadas de Vargas Llosa en la manifestación contra la independencia

El premio Nobel asegura que la peor pasión "es la pasión nacionalista"

Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura, no se ha reservado este domingo los adjetivos. Durante su discurso en la manifestación en Barcelona por la unidad de España, el escritor ha calificado de “golpistas” a los líderes independentistas Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y Carme Forcadell.  Y ha arremetido contra el nacionalismo, “que ha llenado la historia de guerras, sangre y cadáveres”, porque, según dijo, la pasión “puede ser destructiva y feroz cuando la mueven el fanatismo y el racismo”.

Vargas Llosa durante su discurso en Barcelona.

Las mejores frases de Vargas Llosa

Estas son algunas de las frases más destacadas del discurso de Mario Vargas Llosa en la manifestación a favor de la Constitución y la unidad de España en Barcelona que, según los organizadores, ha reunido a más de un millón de personas.

El Premio Nobel de Literatura alerta de que "la pasión puede ser destructiva cuando la mueven el fanatismo y el racismo". "La peor de todas es la pasión nacionalista", asegura.

"Desde hace tiempo el nacionalismo viene causando estragos también en Cataluña. Estamos aquí para pararlo", dice Vargas Llosa. Sobre los manifestantes dice que "son catalanes que no consideran al adversario como un enemigo (...) creen en la democracia".

"No queremos que las empresas se vayan de Cataluña como si fuera una ciudad medieval afectada por la peste", agrega Vargas Llosa. "Queremos que las empresas vuelvan a Cataluña para que sea la locomotora de España". "Queremos que sea la capital cultural de España".

Vargas Llosa aboga por defender España como "tierra de libertad y de legalidad". "Esto el independentismo no lo va a destruir", asegura. "Se necesita mucho más que esta conjura golpista de Puigdemont, Junqueras y Forcadell para destruir lo que ha unido 500 años de historia".

"Esta manifestación supera todo lo que los más optimistas organizadores consideraban". "Viva la libertad, Visca Catalunya, Viva España", acaba Vargas Llosa.

“Pero se necesita mucho más que una conjura golpista para destruir lo que han construido 500 años de historia”, aseguró el novelista peruano subido al escenario montado ayer por Societat Civil Catalana junto a la Estación de Francia de Barcelona. Desde allí y escoltado por representantes políticos del PP, el PSOE y Ciudadanos, el escritor acusó al movimiento secesionista de querer hacer retroceder a España a “país tercermundista”. “Y no lo vamos a permitir. Aquí estamos ciudadanos pacíficos que creemos en la coexistencia y en la libertad. Y vamos a demostrarles a esos independentistas minoritarios que España es ya un país moderno, un país que ha hecho suya la libertad y que no va a renunciar a ella”.

El de Vargas Llosa fue un discurso muy duro. El Nobel arrancó su intervención afirmando que todos los pueblos, “modernos o atrasados viven en su historia momentos en los que la razón es barrida por la pasión”. “Y es verdad que la pasión puede ser generosa y altruista cuando inspira la lucha contra la pobreza y el paro. Pero la pasión puede ser también destructiva y feroz cuando la mueven el fanatismo y el racismo”, sentenció el escritor, que calificó al nacionalismo como “la peor de todas” las pasiones y como una “religión laica, herencia lamentable del peor romanticismo”.

“Desde hace algún tiempo, el nacionalismo viene causando estragos también en Cataluña. Estamos aquí para pararlo”, continuó Vargas Llosa. “No queremos que los bancos y las empresas se vayan de Cataluña como si fuera una ciudad medieval acosada por la peste. No queremos que los ahorristas catalanes retiren su dinero por la desconfianza, por la inseguridad jurídica que les merece el futuro. Queremos, por el contrario, que los capitales y las empresas vengan a Cataluña para que vuelva a ser, como tantas veces en su historia, la capital industrial de España y la locomotora de su desarrollo y prosperidad”.

"Sus historias se juntaron"

“España es un país antiguo. Cataluña es un país antiguo. Hace 500 años sus historias se juntaron. Y se juntaron con las historias de vascos, de gallegos, de extremeños, de andaluces... para crear esa sociedad multicultural y multilingüística que es España. Ahora, desde hace 40 años, además del recuerdo de un pasado grandioso y a veces trágico, España es también una tierra de libertad, una tierra de legalidad. Eso el independentismo no lo va a destruir”, recalcó el escritor en su discurso.

Todo ello, en una intervención en la que deseó que Cataluña “vuelva a ser la capital cultural de España”. “Como era cuando yo vine a vivir aquí. La dictadura se deshilachaba y hacía aguas por todas partes. Y ninguna ciudad española aprovechó tanto como Barcelona esos resquicios de libertad para volcarse al mundo y traer del mundo las mejores ideas, los mejores libros, todos los grandes logros de la vanguardia. Por eso venían los españoles a Barcelona. Porque aquí los aires eran ya los de Europa. Es decir, los de la democracia y la civilización”, dijo.

El premio Nobel ofreció un discurso cargado de significado e intención. De hecho, a los manifestantes concentrados en las calles de Barcelona los describió como “catalanes democráticos, que no creen que son traidores los que piensan distinto a ellos”. “Son catalanes que no consideran al adversario un enemigo, que no ensucian sus puertas, ni destruyen sus vitrinas. Catalanes que creen en la democracia, en la libertad, en el Estado de derecho y en la Constitución”, sentenció desde el escenario.

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