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Interior redujo el dispositivo tras el impacto de las imágenes

El operativo incluía registros durante el recuento de los votos

Agentes de la policía nacional intentan retirar a los concentrados en el instituto IES Tarragona.

Buena parte de los efectivos antidisturbios de Policía Nacional y Guardia Civil que tenían encomendado entrar en los colegios y escoltar a los compañeros que debían requisar las urnas y papeletas recibieron orden de retirarse sin esperar el relevo del retén de noche, según confirmaron a EL PAÍS diversas fuentes policiales. La imagen de los agentes utilizando material antidisturbios contra los voluntarios que bloqueaban las entradas pesó en la decisión del Ministerio del Interior, según estas mismas fuentes. Desde el departamento de Juan Ignacio Zoido se limitaron ayer a mostrar su “satisfacción por la actuación de la Policía y la Guardia Civil. Han evitado un referéndum ilegal”, aseguraron sin querer confirmar ni desmentir la decisión de suspender el operativo.

El plan inicial preveía que se realizaran entradas hasta después de las ocho de la tarde —la hora de cierre de los colegios— para intervenir también material del referéndum ilegal durante el recuento de votos. Sin embargo, a media tarde, las unidades de antidisturbios empezaron a recibir órdenes de no hacer los registros pendientes. “En algunos casos nos han dicho que nos retirásemos sin esperar al relevo previsto de noche”, reconoció uno de los agentes del despliegue.

Fuentes policiales consideraron que fue una discutible decisión en un operativo que también criticaron porque no estuvo definido hasta pocas horas antes del 1 de octubre. En este sentido, aseguraron que en un primer momento la idea era entrar en los centros de votación en la madrugada del sábado al domingo, antes de que comenzaran a concentrarse voluntarios a las puertas.
Sin embargo, el sábado a última hora cambiaron las instrucciones e Interior decidió que fueran los Mossos d’Esquadra los que realizaran las primeras intervenciones. “Entre las 8.00 y las 9.00 la UIP (Unidad de Intervención Policial, los conocidos como antidisturbios) se despliega y desaloja de forma gradual todos los colegios de Barcelona. Tras los desalojos, dejar que Mossos guarden el precinto”, era la instrucción que entonces se impartió.

Aquella orden es también criticada por varias de las fuentes policiales consultadas, que consideran que si se hubiera mantenido la entrada de madrugada en los colegios electorales se habrían impedido las imágenes de los agentes entrando con material antidisturbios.

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