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El Valle de Arán, dispuesto a romper con una supuesta Cataluña independiente

Hace dos años consiguió un régimen especial mediante un acuerdo entre el Gobierno y la Generalitat

Banderas ante el edificio del Gobierno de la comarca de Arán en Vielha, Lleida.
Banderas ante el edificio del Gobierno de la comarca de Arán en Vielha, Lleida.

Tuvo lugar hace poco. El 3 de noviembre de 2015, la Generalitat y el Gobierno de España se reunieron mediante una videoconferencia. De un lado de la pantalla, en Madrid, estaban, entre otros, miembros del Ministerio de Justicia, de Presidencia, Administraciones Públicas y un abundante grupo de juristas. Del otro lado, en Barcelona, se hallaban portavoces del Gabinete Asesor Jurídico de la Generalitat, portavoces del Govern, el síndico del Valle de Arán y el Departamento de Lingüística de la Generalitat. También estaba el exalcalde de Vielha (capital del Valle de Arán) y el exdiputado, Alex Moga, que recuerda con nitidez aquel día.

“Semanas antes, el Conselh Generau de Aran y la Generalitat habían llegado a un acuerdo para proteger y consolidar la singularidad de esta comarca. Lo hicieron redactando la Ley de Régimen Especial de Arán. La videoconferencia tenía que servir para que el Gobierno central confirmase la constitucionalidad de esta Ley”. Lo cuenta Moga sentado en una cafetería de Vielha.

No pintaba bien el asunto: desde Barcelona se solicitaba al Gobierno, entre otras cosas, que aprobara la condición de lengua preferente del aranés en el Valle, la condición de territorio único y —lo más complicado— el derecho del pueblo aranés a decidir su futuro. “La discusión duró 40 minutos. El Gobierno aceptó todo”.

Las conclusiones se publicaron en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el 18 de diciembre de 2015. Desde ese día, el Valle de Arán es el único territorio que tiene reconocido su derecho a decidir su futuro. Así lo expresa la primera de las Disposiciones de la Ley de Arán: “El Parlament de Catalunya reconoce el derecho del pueblo aranés a decidir su futuro”.

“Obviamente, para el Gobierno, no es lo mismo aprobar esto en un territorio de 10.000 habitantes como es el Valle de Arán que permitírselo a Cataluña. Y es verdad que la ley nos permite esta iniciativa en el marco de Cataluña. Pero el Gobierno lo ha considerado Constitucional. Y, todavía más importante: muestra que, con empatía y disposición, con diálogo, se puede llegar a las soluciones. Creo que el Vale de Arán es un ejemplo a seguir en el conflicto que se está viviendo”.
En la consulta del 9-N, el Valle de Arán obtuvo el resultado más bajo favorable a la independencia de todas las comarcas catalanas. Además, el PP y el PSC (a través del Partido Nacionalista Aranés) tienen representación mayoritaria en los principales pueblos. El castellano está por encima del catalán en Arán.

Basta un paseo por las calles de Vielha para hacerse una idea —o al menos una percepción— del sentir general, muy alejado del catalanismo y cada vez más cercano al denominado unionismo. Francisco Sánchez afirma estar “en contra del proceso independentista”. Es vecino de Vielha y se define como “aranés, catalán y español. Estamos a gusto así, aunque seamos un grano en el culo para Cataluña”.

A pocos metros de Francisco conversan Nazaret, María y Sonia. Las tres rondan los 30 años. “Nuestro país es Arán y pertenecemos a España”, afirman. Es el mensaje que se repite vecino tras vecino. Ana, dueña de una tienda, se muestra como la excepción: “Yo soy independentista catalana, pero aquí somos muy pocos. Y no nos atrevemos a decirlo”. Tal es el temor de Ana que pide ocultar su verdadero nombre para que su negocio, dice, no se vea afectado.
“Si Cataluña alcanza la independencia, aquí celebraríamos un referéndum para saber qué quiere hacer la gente de Arán”, dice el síndico del Consell de Arán, Carlos Barrera. ¿El nuevo Gobierno catalán lo permitiría? “Lo dice la Ley”, responde Barrera. Y explica lo mismo Alex Moga. “Lo dispone nuestra Ley Especial, firmada por la Generalitat. No podrían negárnoslo. Bueno, no deberían legalmente”.

¿Y cuál sería la pregunta en ese hipotético referéndum? Maria Vergés, la teniente de alcalde, resopla. “Tendríamos que estudiarlo, pero lo que habría que consultar es qué queremos hacer con nuestro futuro”.

Todo apunta a que ese futuro, si a la gente de Arán le dejasen decidir, estaría en España. “Si votamos, yo votaría anexionarnos a España o incluso a Francia”, dice Francisco, el vecino. María, una de las tres amigas es más directa: “Si mañana Cataluña es independiente, yo me voy. Lo tengo claro”. Nazaret, su amiga, se refiere de nuevo al referéndum: “Votaríamos y aquí saldría unirnos a España. Eso está clarísimo. Solo tienes que ver los resultados de las elecciones de aquí”.

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