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Las grandes ciudades fracasan en la lucha contra la contaminación

Madrid y Barcelona volvieron a superar en 2016 los límites europeos de dióxido de nitrógeno. Hace más de seis años que suspenden

Boina de contaminanción sobre Madrid el pasado marzo.
Boina de contaminanción sobre Madrid el pasado marzo.

España se ha instalado en el incumplimiento sistemático de la normativa europea que busca limitar la polución en las ciudades, vigente desde 2010. Las grandes ciudades incumplen esos límites, por lo que los expertos concluyen que se necesitan planes más robustos contra la contaminación, al margen de las restricciones que se aplican puntualmente cuando hay picos de polución.

El Ayuntamiento de Madrid acaba de anunciar que empezará a aplicar en 2018 limitaciones permanentes al tráfico para intentar cumplir con Bruselas, que mantiene abiertos dos expedientes a España por este motivo. El tráfico, precisamente, está detrás de los malos datos de calidad del aire de las grandes ciudades españolas y sus zonas de influencia.

Así lo reconoce el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, que acaba de publicar el Informe de evaluación de la calidad del aire en España de 2016, que debe remitir a la Comisión Europea. Aunque el ministerio indica que se ha "mejorado ligeramente" respecto a 2015 —un mal año debido principalmente al clima—, el análisis de este departamento sigue detectando incumplimientos de la norma europea, que fija límites para los principales contaminantes.

En el caso del dióxido de nitrógeno (NO2) —el contaminante más problemático, que causa problemas respiratorios y que procede de los tubos de escape—, en siete zonas urbanas de España se superó el valor límite anual en 2016 previsto por la Unión Europea, que está fijado en 40 microgramos por metro cúbico de media. Se trata, según el informe, de Granada y su área metropolitana, el área de Barcelona y Vallès-Baix Llobregat, Madrid y el corredor del Henares, Valencia y su área de influencia, y San Sebastián de la Gomera (Canarias). En todos los casos, salvo en el canario, el ministerio achaca estas superaciones "principalmente al tráfico".

"Incumplimiento crónico"

Miguel Ángel Ceballos, de Ecologistas en Acción —una organización que también realiza seguimientos anuales de este problema—, resalta los casos de Madrid y Barcelona, que se han instalado en el "incumplimiento crónico". "Han incumplido año tras año la normativa desde que entró en vigor en 2010", resalta. Ceballos, como su organización, aplaude el plan que impulsa Madrid, al considerar que “adopta medidas para lograr reducciones permanentes” de la contaminación. "Barcelona no tiene unos objetivos tan ambiciosos", opina.

El caso de estas dos ciudades es llamativo por lo reiterado. El pasado febrero la Comisión Europea envió "una última advertencia" a España por el "incumplimiento constante de los límites de contaminación atmosférica correspondientes al dióxido de nitrógeno" —que, recordaba Bruselas, "supone un riesgo sanitario grave"— en Madrid y Barcelona.

Otras aglomeraciones han ido entrando y saliendo del listado de incumplidoras en los últimos seis años.

España también tiene abierto otro procedimiento de infracción por las llamadas partículas PM10, que proceden también del tráfico rodado y de las actividades industriales. En este caso, resalta el ministerio, solo una zona superó el valor límite anual durante 2016: Asturias Central. El año pasado fueron dos, señala el departamento de Isabel García Tejerina. En este caso, tienen una importante influencia las centrales térmicas que utilizan el carbón para generar electricidad. "Hay que acometer un cierre de las centrales de carbón", propone como solución Ceballos.

El tercer contaminante del que debe realizar un seguimiento el Gobierno es el ozono troposférico, contra el que es más complicado luchar ya que no depende solo de los contaminantes que expulsan las chimeneas y tubos de escape, sino también de la radiación solar. El ministerio apunta  en su informe que, en 2016, la situación fue "similar a la de años anteriores, si bien se aprecia un pequeño descenso en el número de zonas que superan el valor objetivo para la protección de la salud respecto a 2015". Se pasa de 46 a 35, según ese análisis.

"Hemos mejorado ligeramente la calidad de nuestro aire en relación con el año 2015", afirma el ministerio como conclusión. "En 2016 se recupera la tendencia descendente que se interrumpió en 2015", explica Ceballos. El problema, según este experto, es que "es una tendencia que se puede revertir en el futuro por razones meteorológicas". Es decir, si se vuelve a producir un mal año, con muchas inversiones térmicas en invierno y temperaturas elevadas en primavera. Por eso pide medidas estructurales.

Bilbao se queda fuera del informe

El ministerio resalta también que en el caso de los valores anuales de dióxido de nitrógeno en 2016 "se registraron superaciones en siete zonas, frente a las ocho al año anterior". Sin embargo, Miguel Ángel Ceballos, de Ecologistas en Acción, destaca que fuera de ese listado de siete casos se ha quedado fuera Bilbao. En el informe anual de calidad del aire que realiza el Gobierno vasco, se señalaba que una estación de Bilbao —María Díaz de Haro— superó el límite anual para el dióxido de nitrógeno en 2016, aunque esa superación no se recoge en el informe del ministerio.

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