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Matas encargó el Palma Arena a arquitectos sin experiencia en velódromos

Uno de los arquitectos dice que abarataron el proyecto inicial de 110 millones de coste

El expresidente de Baleares Jaume Matas a su llegada a la Audiencia de Palma.
El expresidente de Baleares Jaume Matas a su llegada a la Audiencia de Palma. EFE

“Velódromos no habíamos hecho ninguno, teníamos experiencia en otro tipo de edificios grandes” ha declarado el arquitecto Luis García Ruiz, que junto con su hermano Jaime fue contratado por el Gobierno balear de Jaume Matas para colaborar con el profesional alemán Ralph Schürman en el diseño y ejecución del velódromo Palma Arena. La Audiencia Provincial de Palma juzga estos días al exministro de Aznar por las supuestas irregularidades en la contratación de los arquitectos del velódromo cuyo presupuesto inicial era de 45 millones, que se elevaron a 80 tras modificarse el expediente de contratación y que terminó costando más de cien a las arcas autonómicas.

Luis García Ruiz ha explicado que una llamada de la Consejería de Presidencia les convocó a él y a su hermano al despacho de Matas en la sede del gobierno autonómico. Allí, el entonces presidente les encargó que colaboraran con el arquitecto alemán Ralph Schürman en el desarrollo de las obras del velódromo. Schürman había sido contratado como diseñador de toda la infraestructura porque venía recomendado por la Unión Ciclista Internacional, que le consideraba uno de los pocos profesionales capaces de construir una pista que se pudiera homologar para el mundial que se iba a celebrar en Palma en los meses siguientes.

“El arquitecto que recomendó la UCI era un buen técnico en pistas, pero hacer esta obra le venía muy grande. Tenía un despacho con una persona, no estaba capacitado para hacer la obra en aquel momento porque él diseñaba pistas pero no hacía edificios, lo que fue un problema que se arrastró y acabó en una situación explosiva” ha subrayado García Ruiz a preguntas de la abogada de la Comunidad Autónoma. De hecho, Schürman fue relevado a mitad del proyecto porque se produjeron numerosos retrasos en la ejecución por problemas de diseño y discrepancias sobre el proyecto.

García Ruiz ha insistido en que el proyecto inicial que había planteado Schürman tenía un coste de 110 millones de euros “que se cambió radicalmente” y se fue abaratando y agilizando “a base de sustituir cosas”. A pesar de que este despacho profesional mallorquín no tenía experiencia en velódromos y solo habían diseñado grandes edificios, Matas les encargó la colaboración en las obras porque eran conocidos de su mujer. “Mi mujer era vecina de Matas y de eso le conocía” ha dicho el testigo que también ha reconocido que el expresident fue incluso invitado a la boda de su hija.

Seguimiento imposible

Durante la sesión de este miércoles han declarado varios de los consejeros que formaron parte del Gobierno de Matas. El que fuera consejero de Turismo, Joan Flaquer, ha apoyado la versión del que fuera su jefe y ha explicado que era imposible para un consejero o un presidente de comunidad estar al detalle de los proyectos que se desarrollaban. A preguntas del abogado del expresident, Flaquer se ha mostrado rotundo: difícilmente podía seguir Matas los pormenores de las decisiones de gran calado que se impulsaban desde el Gobierno. “Los asuntos llevan un procedimiento, intervienen los servicios técnicos y jurídicos y normalmente el conseller no seguía toda la tramitación de un expediente” ha recalcado.

También ha pasado por el estrado uno de los abogados que asesoró a los técnicos durante la ejecución del proyecto que ha calificado de “flojo” el expediente para contratar las obras. “Cuatro documentos sueltos, alguno público, pero como expediente no se nos entregó nada” ha destacado tras ratificar que el gran error “fue encargar todo el proyecto a Schürman cuando él solo estaba capacitado para realizar solo la pista”.

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