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Pino asegura que Villarejo le pidió 500.000 euros para comprar el ‘pendrive fantasma’ del caso Pujol

El antiguo número dos de la Policía declara como imputado para aclarar el origen de la información contaminada que la UDEF quiso incorporar a la investigación sobre la fortuna del clan

Eugenio Pino, con gafas de sol, en la Audiencia Nacional, en febrero pasado.
Eugenio Pino, con gafas de sol, en la Audiencia Nacional, en febrero pasado.

El comisario jubilado Eugenio Pino, antiguo director adjunto Operativo (DAO) de la Policía y señalado por la comisión de investigación del Congreso de los Diputados como supuesto responsable de la llamada policía patriótica, implicó este miércoles al también comisario José Villarejo en el episodio del pendrive fantasma sobre la fortuna de la familia Pujol durante su declaración como imputado ante el titular el Juzgado de Instrucción 11 de Madrid. Según detallaron fuentes jurídicas, el alto mando policial —que acudió acusado de los delitos de prevaricación, fraude procesal y falso testimonio— también involucró a otros dos de sus subordinados en la brigada política, el comisario Marcelino Martín-Blas y el inspector jefe Bonifacio Díez Sevillano. Este último está citado a declarar la próxima semana como investigado por los mismos hechos.

En una comparecencia de una hora ante el juez Juan Javier Pérez, Pino se reafirmó en la declaración que prestó en febrero como testigo ante el magistrado de la Audiencia Nacional José de la Mata, instructor del caso Pujol y quien remitió sus sospechas sobre el origen ilícito de la memoria informática a los juzgados de Plaza de Castilla para que se investigara al que fuera número dos de la Policía. El comisario volvió ayer a asegurar que fue el entonces jefe de la Unidad de Asuntos Internos, Martín-Blas, quien le facilitó el pendrive con una información que le dijo que provenía de la agencia de detectives Método-3, aunque sin aclararle si era fruto de un registro judicial o facilitada por confidentes.

El antiguo DAO recalcó que este lápiz de memoria estuvo en sus manos poco tiempo y que nunca lo abrió ni supo qué datos concretos contenía sobre la familia del expresidente de la Generalitat. Pino añadió que el jefe de Asuntos Internos tenía entonces como colaboradores a sueldo a dos de los integrantes de la agencia de detectives, Antonio Tamarit y Julián Peribáñez, pero dijo no poder asegurar que la memoria informática hubiera sido facilitado por ellos. De hecho, también habló de otros confidentes de Martín-Blas vinculados con Método 3, entre ellos un tal Rubén y un ex policía.

El antiguo número dos de la Policía detalló al juez una reunión celebrada entre él, el jefe de Asuntos Internos y el comisario Villarejo en la que este último le ofreció conseguirle información sensible sobre las finanzas de los Pujol mediante el pago de 500.000 euros de los fondos reservados a un informante no identificado. Pino lo rechazó y le dijo en ese mismo encuentro que Martín-Blas le ofrecía los mismos datos “gratis”. El hoy comisario jubilado también afirmó que recientemente había hablado de este asunto con el propio “Pepe” —como se refirió a Villarejo en su declaración— y que éste le había aclarado que la cantidad que le pidió fue “solo” de 200.000 euros.

Pino aprovechó su comparecencia ante el juez para desmentir al otro imputado en la causa, el inspector jefe Díez Sevillano, entonces a sus órdenes y que actualmente ocupa un puesto en la embajada de España en México. Este había declarado ante el magistrado De la Mata que fue Pino quién le entregó el pendrive para que lo hiciera llegar a los agentes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) que investigaban el caso Pujol. Ayer, Pino reiteró —cómo ya había declarado en la Audiencia Nacional— que nunca dio instrucciones en ese sentido. En declaraciones a la prensa tras declarar, el antiguo DAO acusó a la familia Pujol —personada en la causa como acusación particular— de instrumentalizar el suceso para intentar anular la investigación sobre su fortuna.

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