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Xàbia intenta combatir una piara de cerdos vietnamitas asilvestrados

Los ecologistas advierten del riesgo de accidentes y de hibridación con el jabalí autóctono

Un grupo de cerdos vietnamitas pasea en la zona de El Saladar (Xàbia), en diciembre de 2016.
Un grupo de cerdos vietnamitas pasea en la zona de El Saladar (Xàbia), en diciembre de 2016.

Una piara de cerdos vietnamitas asilvestrados ha tomado como dehesa particular algunas zonas de urbanizaciones de la localidad alicantina de Xàbia. Sociables y en principio inofensivos, habituados como están al trato con el ser humano, los animales se han convertido en una atracción, pero también en un problema que la corporación trata de combatir. Algunos vecinos los alimentan. Otros, en cambio, han llegado a azuzar contra ellos a sus perros, lo que ha provocado la muerte de algunas crías.

La voz de alarma la lanzó el pasado mes de diciembre a través de su perfil de Facebook una organización ecologista: Rescate Animal de la Marina Alta (RAMA). Una colonia de entre treinta y cuarenta ejemplares de cerdo vietnamita había invadido el Saladar, un antiguo humedal rodeado de chalés muy próximo a la principal playa del municipio, El Arenal. Los riesgos derivados de la plaga son diversos. Los puercos pueden ocasionar algún accidente de circulación en la cercana carretera de la Nao, arruinar cualquier cultivo con su voraz apetito o cruzarse con el jabalí autóctono para generar el temido híbrido bautizado como cerdolí.

La colonia surgió hace un año, al reproducirse las mascotas que soltó un vecino del lugar. Ahora, los cerdos vietnamitas se han convertido en una atracción turística

RAMA asegura en la red social que está colaborando “desde el minuto uno” con las autoridades municipales en atajar el problema. “Se han ofrecido a pagar el transporte en caso de que algunos cerditos tuvieran que viajar a otras comunidades de España”, explican los ecologistas sobre los responsables municipales. “A día de hoy”, informaba el grupo ya el pasado mes de enero, “se están intentando varios métodos, desde jaulas trampa hasta el arreglo de su antiguo corral para intentar dirigirlos hasta allí con comida. Esperamos de corazón que funcione y que lo antes posible puedan estar a salvo de vándalos y por otro lado se minimice el riesgo de accidentes en la zona”.

Las soluciones, sin embargo, no parecen fáciles, entre otras cosas porque los cerdos no se dejan atrapar fácilmente. Unas ciudadanas de origen británico intentaron trasladar algunos miembros de la piara que habían logrado capturar en una parcela que les habían cedido en el vecino municipio de Benitatxell. Pero acabaron teniendo diferencias con la propietaria del terreno y los dueños de casas colindantes, porque los animales lograban hacer agujeros y salir del cercado, de modo que devolvieron la mayoría de ellos al Saladar.

Desde entonces, la piara no ha dejado de aumentar. La colonia apareció aproximadamente hace un año, a partir de la reproducción de las mascotas que soltó un vecino del lugar. Ahora, los cerdos vietnamitas se han convertido en una suerte de atracción para muchos turistas, que se acercan desde El Arenal para verlos de cerca con sus hijos y echarles comida. “Les tiran hasta croissants”, señalan fuentes del ayuntamiento. Entre tanto, la Policía Local no para de recibir quejas vecinales. “A algunas mujeres les da miedo pasar por delante de ellos con el carrito y sus bebés. Aunque no tenemos constancia de que hayan atacado a nadie ni provocado ningún accidente”, agregan desde la corporación.

El problema provocado por el abandono de cerdos vietnamitas, un tipo de mascota que popularizó el actor George Clooney, no es nuevo. Ni en la provincia de Alicante ni en el resto de España. Y ha llevado a asociaciones ecologistas y de cazadores, por lo general enemigas irreconciliables, a unir sus voces para reclamar a las administraciones los medios necesarios para combatir este desequilibrio en la naturaleza que ha generado el hombre.

El Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente declaró proscrita esta raza de puercos en 2014, al incluirla en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras. Un comité científico había recomendado esta medida “por el riesgo sanitario y medioambiental que ya supone su actual presencia asilvestrada en la naturaleza”.

Los incidentes con esta especie no han dejado de sucederse en los últimos años. En la primavera de 2014, el ayuntamiento de Benidorm llegó a autorizar una batida de caza para erradicar una colonia de cerdos vietnamitas. Ese mismo invierno agentes rurales habían capturado otra docena de animales en los alrededores del Parque Fluvial del Manzanares, en Madrid. Lo mismo ocurrió en Lleida, en la ribera del Segre, o en Barcelona —donde se detectaron híbridos de jabalí y cerdo vietnamita—, Asturias o Navarra. En Cartagena, varias decenas de estos puercos llegaron a campar a sus anchas por un barrio del casco urbano, los Mateos, a principios de 2016.

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