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Dimite el vicario de Ceuta por permitir entrar en una iglesia al dios hindú Ganesh

El obispo dice que el acto “está mal”, mientras que la comunidad hindú no entiende la reprobación a “un acto de convivencia” entre religiones

Fragmento de la salve rociera cantada para recibir la imagen del dios hindú Ganesh.

La escena es cuanto menos curiosa, pero no novedosa: el dios hindú Ganesh entra portado en parihuela en la parroquia Nuestra Señora de África de Ceuta. Allí, a los pies de la Virgen homónima (patrona de la ciudad autónoma), miembros de la comunidad parroquial cantan una salve rociera en un acto de hermandad entre religiones. El acto, celebrado el pasado domingo 27 de agosto e inmerso dentro de las celebraciones de la comunidad hindú en la ciudad, venía celebrándose desde hace ocho años. Hasta este lunes, que el Obispado de Cádiz y Ceuta ha lanzado un duro comunicado en el que condena lo ocurrido e informa de la dimisión del párroco de la iglesia y vicario católico de Ceuta, Juan José Mateo, por permitir el encuentro.

“La aceptación en el interior del Santuario de la patrona de Ceuta de miembros de la comunidad hindú portando imágenes de una de las divinidades por ellos venerada ha estado mal y es un hecho reprobable, que no se debió consentir”, según ha reconocido el propio Obispado en un comunicado. En la misma información, el obispo de Cádiz y Ceuta, Rafael Zornoza, llega a expresar “su profundo dolor por este hecho lamentable que ha podido causar daño, confusión o escándalo en la comunidad cristiana”.

El acto de encuentro entre el dios Ganesh y la Virgen de África se produce en el seno de los fastos que la comunidad hindú de Ceuta (de la que participan entre 700 y 800 ceutíes) celebra por el nacimiento de este dios. Para ello, organizan una procesión por la ciudad desde su templo hasta el mar, donde sumergen la imagen, realizada en barro y arena. “Desde hace ocho años, paramos en el santuario de la Virgen de África para reverenciarla, ya que nosotros también la sentimos como patrona de la ciudad”, ha reconocido Ramesh Chandiramani, presidente de la comunidad hindú en Ceuta.

El pasado domingo se repitió la escena. El cortejo entró en la iglesia y allí hicieron una ofrenda floral a la imagen católica. Los niños de la comunidad hindú rezaron un padrenuestro a los pies de la Virgen. A su vez, la comunidad parroquial cantó unas salves rocieras como agradecimiento, protagonizadas por la hermandad del Rocío de la ciudad. “Ambas [por la filial del Rocío y la comunidad hindú] llevamos años hermanadas. Nos regalaron una imagen de la Virgen del Rocío que tenemos en nuestro templo como señal de respeto”, añade Chandiramani.

Ahora, el responsable del colectivo hindú no sale de su asombro por el comunicado. “Hemos convivido bien todas las culturas y religiones hasta ahora y no entendemos esta actitud del obispo”, añade Chandiramani. De hecho, en su escrito, el Obispado afirma que “en ningún caso se reprueba el amor de los miembros de la comunidad hindú a sus creencias”. Sin embargo, amonesta públicamente al párroco y vicario Juan José Mateos, al que considera artífice del “daño”. Por ello, el sacerdote ha lamentado lo ocurrido y ha presentado su dimisión, “que ha sido aceptada”, añade el comunicado de la Iglesia en Cádiz y Ceuta.

“Reconoce [por el vicario] que ha sido un error permitir la entrada de estas imágenes y que no ha pretendido en ningún momento venerar nada fuera nuestro Dios único y verdadero, pues su intención era tan solo la de acoger la muestra de respeto que la comunidad hindú quería hacer a la comunidad cristiana y a la Patrona de Ceuta, efectuando una ofrenda floral en el exterior del templo, y no la de celebrar ningún tipo de acto religioso conjunto”, ha añadido el Obispado en la misma misiva.

Chandiramani ha explicado que la comunidad hindú tiene previsto reunirse este martes para acordar una respuesta conjunta y plantear posibles acciones a seguir. En cualquier caso, Chandiramani ha calificado como “grave” la postura del Obispado y ha mostrado “su total apoyo al sacerdote por un acto realizado desde el cariño y el respeto”. Ahora la Iglesia gaditana deberá nombrar un sustituto para el párroco que, además, desempeñaba las labores de vicario de Ceuta, cargo justo por detrás del obispo en la ciudad autónoma.