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Los Mossos fueron informados por los belgas de las sospechas sobre el imán de Ripoll

Las comunicaciones se produjeron exclusivamente entre la policía local de Vilvoorde y la catalana

Madrid / Bruselas

La policía de Vilvoorde (Bélgica) comunicó hace 17 meses a un mando de los servicios de información de los Mossos d’Esquadra sus sospechas sobre Abdelbaki es Satty, el imán de Ripoll y cerebro de la célula terrorista que atacó Barcelona. El aviso se produjo durante la estancia de Es Satty en Vilvoorde, ciudad a la que llegó en enero del año pasado y que durante años fue uno de los principales focos yihadistas de Europa. Se trata de la primera alerta que tuvieron las fuerzas de seguridad sobre Es Satty, que poco después se desplazó a Ripoll para ejercer como imán.

El mayor de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluís Trapero, acompañado de Joaquim Forn en la reunión del gabinete antiterrorista.

El 8 de marzo de 2016, D. C., jefe de la Unidad de Análisis Estratégicos de la comisaría general de información de los Mossos d’Esquadra, respondió por correo electrónico a las inquietudes trasladadas por la policía de Vilvoorde sobre los posibles lazos terroristas de Es Satty, según han informado a EL PAÍS fuentes de la lucha antiterrorista.

Ese día, D. C., uno de los responsables del servicio de información de la policía autonómica, respondió a la policía belga que Abdelbaki Es Satty “no era conocido”, si bien una persona con el mismo apellido había sido investigado por sus vínculos yihadistas en otra operación.

El Departamento de Interior catalán confirmó este miércoles que el responsable policial recibió la pregunta de Bélgica, pero subrayó que se trató de una “consulta informal” entre dos personas que se conocían por su asistencia a jornadas y congresos internacionales. “No es una comunicación oficial, que va por otra vía”, comentó una portavoz del departamento, informa Jesús García. La respuesta fue negativa y “constata que los Mossos no tenían ninguna información previa sobre el imán”, añadieron estas fuentes oficiales.

En su respuesta a la sospecha de la policía de Vilvoorde, el funcionario de la Unidad de Análisis de los Mossos hizo alusión a Mustafa es Satty, pariente del imán de Ripoll, que falleció en la explosión ocurrida la semana pasada en la vivienda de Alcanar donde los terroristas preparaban el dispositivo para atentar en Barcelona. Mustafa es Satty era imán suplente en 2006 en una mezquita en Vilanova i la Geltrú y vivía en un piso por el que pasaron al menos dos terroristas directamente implicados en los atentados del 11M de 2004 en Madrid y al menos otro que estuvo vinculado.

Además, el pariente del imán de Ripoll fue detenido en la operación Chacal en 2006 por su supuesta implicación en una célula que enviaba terroristas a Irak para luchar a las órdenes de Al Qaeda. Uno de los terroristas del 11M que pasó por ese piso se suicidó en Irak y otro atentó contra tropas italianas causando 19 muertos. Mustafa es Satty denunció torturas en su detención y fue absuelto por la Audiencia Nacional al retirarse la acusación. El nombre del imán de Ripoll apareció en aquel momento en la investigación policial y judicial, pero finalmente no fue procesado.

Fuentes de la lucha antiterrorista aseguraron que el intercambio de información entre la policía de Vilvoorde, un municipio de la región flamenca, y el alto mando de los Mossos nunca fue puesto en conocimiento ni del Ministerio del Interior ni de la policía federal de Bélgica.

Hasta el momento, todos los cuerpos policiales habían subrayado que Es Satty estaba fuera del radar y que no había ningún indicio sobre su radicalización. Sin embargo, esta comunicación pone de manifiesto que los Mossos sí habían recibido una alerta sobre la posible fanatización de Es Satty, quien además estuvo en prisión entre 2010 y 2014 por tráfico de drogas. Tras su estancia en Bélgica en los primeros meses del año pasado, Es Satty regresó a España y en concreto a Ripoll, donde consiguió crear una célula terrorista que atentó la semana pasada en Barcelona.

Este hecho pone de relieve que la comunicación sobre asuntos de radicalización islamista y terrorismo quedaron circunscritas al ámbito local, sin que trascendieran ni en Bélgica ni en España a un nivel superior.

Esta información fue avanzada el martes por el alcalde de Vilvoorde, Hans Bonte, quien este miércoles mantuvo su versión de los hechos. “Recibimos la información el 8 de marzo desde una organización policial de Barcelona. Dijeron que el imán de Ripoll no tenía lazos radicales. Puedo asegurar al 200% que tuvimos esa información el 8 de marzo”, repitió tajante Bonte.

El político socialista afirmó que la decisión de las fuerzas de seguridad de Vilvoorde de contactar con agentes catalanes para tratar sobre Abdelbaki es Satty fue un ejemplo inusual de cooperación. “La policía de Vilvoorde ha hecho más de lo que era su deber al tomarse tiempo en contactar directamente con la policía de Barcelona”, añadió.

También alabó la actitud de la comunidad musulmana de su localidad, antaño uno de los grandes focos de yihadistas de Europa, con 28 jóvenes rumbo a las filas del Estado Islámico en Siria entre 2011 y 2014. “La actitud del imán de Ripoll era sospechosa, e incluso después de que desde España nos dijeran que no tenía lazos radicales, fue la propia comunidad musulmana, el propio presidente de la mezquita, quien mantuvo los recelos sobre este individuo”, añadió el regidor.

Riesgos reales de ataque

Como uno de los responsables del servicio de información de los Mossos, D. C. acude a menudo a la mesa de evaluación de la amenaza terrorista, donde se reúnen los expertos de los diferentes cuerpos policiales para analizar los riesgos reales de ataque. El pasado jueves, según las fuentes consultadas, se reunió esa mesa de evaluación, antes de que se produjese el ataque terrorista de Barcelona y D. C. acudió en representación de los Mossos. 

Antes de que se conociera que ese mando de información de los Mossos había recibido esta comunicación, el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, hizo alusión a las afirmaciones del alcalde de Vilvoorde. “Según tengo conocimiento en el momento de hoy [por el miércoles], ni la Guardia Civil ni la Policía Nacional habían recibido ninguna comunicación de las autoridades belgas. No le puedo decir otra cosa. Insisto, lo más importante es que las investigaciones que están abiertas, cuanto antes puedan completarse bajo la dirección de la Audiencia Nacional para que podamos llegar hasta el último eslabón que pudiera existir”, afirmó Zoido en París, donde se reunió con su homólogo francés, Gérard Collomb.

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