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“La radicalización no fue rápida”

Un familiar directo afirma que los terroristas llevaban al menos un año reuniéndose con el imán en una furgoneta. Y que, por la calle, fingían no conocerse

Mezquita de la Comunidad Islámica Annour de Ripoll donde los Mossos d'Esquadra han acudido para buscar pistas sobre el imán Abdelbaki Es Satty. Foto: Robin Townsend

Cuenta un primo de dos de los participantes en los atentados del pasado jueves, en el que murieron 14 personas y más de 80 resultaron heridas, que “eso de que la radicalización de los chicos fue rápida es mentira”. El joven pide no hacer público su nombre y explica que “desde hace al menos un año el imán se reunía con algunos de ellos fuera de la mezquita”.

Asegura que el imán Abdelbaki es Satty se reunía con frecuencia en su furgoneta con Mohamed Hichamy, con su hermano Omar, con Moussa Oukabir y con Youssef Aalla. “Estaban dentro de la furgoneta y se tiraban dos horas o más. Si pasaba alguien caminando cerca, se callaban y empezaban a mirar los móviles”.

Durante un año, siempre según este familiar, los terroristas se reunieron de forma extremadamente discreta con el imán. “Si se cruzaban en algún sitio que no fuera la furgoneta –en la mezquita o por la calle-, pues se saludaban como si fueran desconocidos. Salam aleikoum y ya está”.

Asegura el joven que fue el pasado mes de junio, durante el Ramadán, cuando “perdieron el miedo a morir”.

“Creo que fue ahí cuando ya sabían lo que iban a hacer. Desde ese momento se empezaron a comportar de una manera muy cariñosa con sus madres y con la familia, estaban mucho en casa y siempre atentos a sus familiares. La madre tenía cualquier problema y ellos ya estaban ahí en un segundo para ayudar”. Un comportamiento ya registrado en muchos jóvenes musulmanes radicalizados antes de llevar a cabo un atentado.

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