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El “esfuerzo adicional” que prometió Santamaría no llega

España solo reubica 24 asilados de los 500 al mes anunciados en julio por la vicepresidenta

Parte de los 184 refugiados llegados este jueves a España desde Grecia.
Parte de los 184 refugiados llegados este jueves a España desde Grecia. EFE

"España, como ha pedido la Comisión, va a hacer un esfuerzo adicional. Los Estados de los que proceden los reubicados van a incrementar su celeridad y nosotros vamos a ofertar a la UE un envío adicional de 500 personas más al mes durante los próximos meses", afirmó la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría en la sesión de control al Gobierno del pasado 12 de julio. Pero, cumplido ese plazo, sus palabras hacen agua. En estos 30 días han llegado solo 24 refugiados desde Italia —23 eritreos y un sirio— y los datos vuelven a cuestionar el cumplimiento de España de su compromiso de acogida de refugiados procedentes de Italia y Grecia.

El Ejecutivo pactó en 2015 reubicar a 15.888 demandantes de asilo antes del próximo 26 de septiembre. Hasta ahora han llegado solo 1.093, un 6,8%. Y el empujón de última hora, anunciado por Santamaría, aún no se ha traducido en más viajes. "Obviamente, algo está fallando", sentencia Francesca Friz-Prguda, representante de ACNUR, la agencia de la ONU de ayuda a los refugiados.

La Comisión Europea celebró el 26 de julio la promesa de España de hacer más peticiones al mes. Fuentes de Interior afirman que ese mismo día formalizaron ante las autoridades de Grecia e Italia una petición para recibir a 500 refugiados más, en concreto, 300 a Atenas y 200 a Roma. La Comisión lo confirma. "La disposición de España es la óptima para que esas personas puedan venir al país. El proceso es largo y exhaustivo", justifican desde el ministerio. Aunque solo desde el anuncio de la vicepresidenta a la formalización de la petición pasó medio mes más.

"El Gobierno no quiere que España sea un país para refugiados. Esa es la conclusión y hay muchas evidencias de eso", afirma Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional, que señala que países como Alemania cuentan con personal especializado en su Embajada para agilizar la tramitación de visados humanitarios y de reagrupación familiar. Es cuestión de voluntad política, opina Beltrán, que destaca el caso de Canadá: "Está a 12.000 kilómetros y en un año y medio ha reasentado a 60.000 personas".

Interior insiste en que, después de la comunicación formal a Italia y Grecia, son sus autoridades las que designan a los candidatos para viajar. "Luego a esas personas se les tiene que hacer controles de seguridad y médicos", destaca el ministerio para explicar la demora. "Nadie está diciendo que sea fácil. Pero es factible. Portugal reubicó, por ejemplo, a 1.400 personas", remacha Friz-Prguda. Además, en Grecia hay actualmente 4.800 asilados, de los más de 60.000 atrapados en el país, que han pasado todos los trámites y podrían viajar ya. Según los últimos datos de la Comisión Europea, la cifra será de hasta 6.800 en breve.

Los dos pactos sellados en la UE

España pactó en 2015 en Bruselas dos planes. Por un lado, se comprometió a "reubicar" a 15.888 asilados que ya se encontrasen en algún Estado miembro, principalmente Italia y Grecia. De este cupo, solo han aterrizado en España 1.093 personas. Es decir, el 6,8%. Y el periodo para cumplir se acaba el próximo 26 de septiembre. Por ello, ante las críticas de la oposición, la vicepresidenta anunció un "esfuerzo adicional" para traer a 500 más cada mes.

Por otro lado, el equipo de Mariano Rajoy acordó traer a 1.449 refugiados "reasentados" desde países externos a la UE —como Turquía, Líbano y Jordania— antes del 20 de julio de este 2017. Expirado ya el plazo, solo han llegado 631, lo que supone el 43%. Los últimos aterrizaron en Madrid el pasado 21 de julio. Pese a ello, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, afirmó el pasado 12 de julio que "el reasentamiento sigue a su ritmo".

Por ello, a la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) le sorprende la promesa del Gobierno de los 500 extra. Desconoce cómo la ejecutará. España tiene unas 5.200 plazas para demandantes de asilo. "Y hay una ocupación de casi el 100%", dice Estrella Galán, secretaria general de la ONG: "Tenemos la sensación de que hay gran descoordinación entre lo que se dice y la realidad".

Los países cumplidores

Frente a países que no han acogido a ningún refugiado, como República Checa, Hungría y Polonia, hay otros como Malta, Letonia y Noruega que ya han cumplido con sus cuotas. España va a mínimos, denuncia Amnistía. “El sistema de acogida español es pequeño. Tiene previsto crecer hasta 8.000-8.500 en los próximos meses. Hay una necesidad de plazas imperiosa", señala Galán.

A CEAR le consta que el Ministerio de Sanidad, de quien depende la ayuda a los refugiados, está haciendo esfuerzos por ampliar las plazas y mejorar la acogida, pero denuncia una falta de acompañamiento del Ministerio de Interior, que gestiona los casos y otorga la protección internacional. "Hay 21.000 expedientes de demanda de asilo pendientes de resolución. Y eso produce problemas en el sistema", afirma Galán. Las organizaciones humanitarias describen el proceso español como insuficiente, obsoleto, discriminatorio e ineficaz, con una sola persona que se encarga de filtrar todas las peticiones. En el ministerio aseguran que se ha reforzado la oficina de asilo con la contratación de casi 100 funcionarios interinos.

La falta de agilidad del proceso de reubicación implica que decenas de miles de personas permanezcan en un limbo legal y personal, sobre todo en Grecia, durante más de un año. En los campos de refugiados en ese país se registran "graves enfermedades mentales y un deterioro serio de la salud, con enfermedades que se están cronificando", señala Galán. Se ha denunciado también abuso de menores, a los que además se empuja al consumo de sustancias, y a mujeres en situación vulnerable. Y se están produciendo brotes de xenofobia. Amnistía Internacional denuncia además un aumento “del uso excesivo de la fuerza y malos tratos por parte de la policía griega”. "Es una situación desesperante", opina Beltrán.

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