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Villarejo cede a su hijo el control de su empresa con mayor patrimonio

El comisario jubilado deja de ser presidente y consejero delegado de Ciudad Al Mansur SL, una sociedad con un capital de 6,1 millones de euros

El comisario Villarejo en los juzgados madrileños de Plaza de Castilla, el pasado junio.
El comisario Villarejo en los juzgados madrileños de Plaza de Castilla, el pasado junio. EL PAÍS

El comisario jubilado José Manuel Villarejo Pérez ha dejado de ser presidente y consejero delegado de Ciudad Al Mansur, la empresa con más patrimonio de su compleja estructura societaria destapada por EL PAÍS en marzo de 2015. El Boletín Oficial del Registro Mercantil (Borme) publicó ayer el cambio de los órganos de gestión de la sociedad y el nombramiento de José Manuel Villarejo Gil, hijo del policía, como administrador único. Con 6,1 millones de capital, la firma se mantiene inactiva desde hace años.

Hasta el pasado 26 de julio, la empresa contaba con un consejo de administración en el que el comisario Villarejo ocupaba los cargos de presidente, consejero y consejero delegado, mientras su hijo figuraba como consejero, al igual que el abogado Rafael Redondo Rodríguez, socio del comisario en varios de sus proyectos empresariales y calificado en algunos informes policiales del caso Nicolay como su testaferro.

En esa fecha se produce el cambio de estructura de administración de la compañía recogido ayer por el Borme, y tanto el policía como Redondo desaparecen formalmente de los órganos de gestión de Ciudad Al Mansur. Solo se mantiene José Manuel Villarejo Gil, quien pasa a ocupar el cargo de administrador único. Es el mismo cargo que desempeña en Club Exclusivo de Negocio y Transacciones, la sociedad que figura como titular del 99,95% del capital social de la compañía.

Ciudad Al Mansur fue creada el 5 de julio de 1996 con la denominación inicial de Puquio y registrada en Madrid bajo la actividad de “parque de recreo, ferias y otros servicios relacionados con el espectáculo”. Su objeto social es “la realización de actividades y actos tendentes a la promoción del turismo y la cultura en general”. Domiciliada en la Torre Picasso, en el corazón financiero de Madrid, sus cifras de actividad de los últimos años reflejan una total inactividad. Ningún empleado y pérdidas menores en los tres últimos ejercicios en los que ha presentado cuentas: 173,17 euros en 2013; 618,09 euros al año siguiente, y 558 euros en el balance de 2015, último año del que hay datos.

Pese a ello, el activo y el capital de la compañía se mantienen en cifras millonarias. El primero alcanza los 5,8 millones de euros. El segundo supera los 6,1 millones, lo que la convierte en la empresa de mayor patrimonio de la estructura societaria del comisario. Su principal valor son unos terrenos cercanos al yacimiento arqueológico de Medina Azahara (Córdoba) en los que el comisario pretendía levantar un parque de atracciones ambientado en una ciudad árabe del siglo XI y que finalmente no se materializó.

Villarejo achacó en su día a los atentados del 11-S el fracaso del proyecto ya que “imposibilitó la inversión ya cerrada por parte de socios de EE UU, que ya no veían viable apostar por temas árabes”. El comisario reconoció que la posterior venta de algunas de las parcelas destinadas al proyecto le reportó un importante beneficio económico. Todo ello, mientras seguía desempeñando funciones policiales.

Ciudad Al Mansur es mencionada en numerosas ocasiones en el informe de mayo de 2016 que el entonces comisario Marcelino Martín Blas elaboró para el sumario del caso del Pequeño Nicolás en el marco de la investigación sobre la grabación ilegal de sus conversaciones con agentes del CNI. En dicho documento, Martín Blas solicitaba, entre otras diligencias, el registro de las oficinas que figuran como sede social de esta empresa.

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