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Una cámara de seguridad confirma que la niña de Málaga se fue sola por la vía del tren

La Guardia Civil mantiene la hipótesis de que la pequeña Lucía Vivar murió de manera accidental tras vagar toda la noche

Técnicos de ADIF inspeccionan la zona de la vía donde fue localizada la menor. Daniel Pérez EFE

Los datos aportados por una cámara de seguridad refuerzan la hipótesis de la Guardia Civil de que la muerte de Lucía Vivar, la niña de tres años desaparecida el pasado 26 de julio en Pizarra (Málaga), fue un trágico accidente fruto de un cúmulo de desgraciadas circunstancias. Según fuentes cercanas a la investigación, las imágenes grabadas por el equipo de videovigilancia que Adif —la empresa pública encargada de gestionar la red ferroviaria— tiene a solo 50 metros del apeadero de esta localidad donde la pequeña fue vista con vida por última vez revelan que la menor se fue sola por la vía del tren en dirección a Álora, en cuyo término municipal finalmente fue hallado el cadáver a primera hora de la mañana siguiente.

En las imágenes se ve a una persona de baja estatura que los investigadores identifican sin género de duda con la niña, andando por la vía del tren sin nadie cerca. La hora de grabación de las imágenes coincide con la que los padres de la pequeña —que declararon ayer por primera vez ante la Guardia Civil desde el suceso— aseguraron que la perdieron de vista y dieron la voz de alarma. Los investigadores creen que la niña, que estaba jugando con sus primos en las instalaciones ferroviarias cerca de la medianoche, se desorientó y comenzó a caminar guiada por la única referencia que encontró: las vías.

Según destacan las mismas fuentes, en los minutos siguientes de la grabación se observa en las imágenes a un grupo de personas que realizaban “movimientos propios de estar buscando a alguien en la estación”. Entre ellos, parecen estar los padres de la pequeña y otros familiares con los que se encontraban en el momento de la desaparición de la niña.

Los padres, interrogados seis días después

La Guardia Civil ha tomado este martes declaración como testigos, por primera vez, a Antonio Vivar y Almudena Hidalgo, los padres de Lucía. Fuentes de la investigación explicaron a EL PAÍS que este trámite se había retrasado para dejarles asumir la pérdida de su hija. “No había prisa en recoger su testimonio sobre cómo se produjo la desaparición precisamente porque todos los indicios apuntan desde el hallazgo del cadáver a que fue un accidente”, añaden. En este encuentro, los agentes explicaron a los padres las pesquisas realizadas y les informaron de la existencia de las imágenes de la cámara de seguridad de la estación que grabó a su hija marcharse sola por la vía.

La Guardia Civil considera que ambas escenas confirman la línea de investigación que ha mantenido desde el hallazgo de cadáver y que apunta a que la muerte de la pequeña fue fruto del golpe accidental que le propinó el primer tren de la mañana cuando ella, agotada por su larga caminata nocturna, se quedó dormida sobre las traviesas de la vía a casi cuatro kilómetros de donde desapareció. Estas mismas fuentes añaden el dato de que la herida mortal presentaba restos de una grasa similar a la que cubre los bajos de los trenes y que, por ello, los expertos en criminalística han rastreado la parte inferior del convoy que supuestamente la golpeó en busca de pelos y otros restos orgánicos. Además, recalcan que en los alrededores del lugar del hallazgo del cuerpo no se encontró ningún indicio de la presencia reciente de otras personas o vehículos. El cadáver tampoco presentaba ningún otro signo de violencia salvo el golpe en la cabeza que, según la autopsia, le causó la muerte en el acto.

Otras hipótesis

Por todo ello, los investigadores restan valor a otras hipótesis aireadas por personas cercanas a la familia de la menor que en los últimos días han mostrado sus dudas sobre la versión policial de lo ocurrido y han esgrimido para ello que la autopsia ha revelado la supuesta ausencia de lesiones en los pies y las piernas de la pequeña pese a la larga caminata nocturna y por el terreno irregular de la vía del tren, en el que se alternan traviesas y grava. Fuentes cercanas a la investigación responden que el calzado de la pequeña, que ha sido analizado en detalle, sí presentaba signos de desgaste compatible con el largo trecho caminado por Lucía.

Para la Guardia Civil, la pequeña se desorientó la noche del 26 de julio mientras jugaba con sus primos y se perdió. Durante horas, caminó siguiendo la vía del tren, por la que no circulan trenes durante la noche, hasta caer dormida. Los investigadores creen que la pequeña permaneció así hasta que, sobre las 6.45, el primer tren de cercanías del día, que une la ciudad de Málaga con Álora, pasó sobre ella y le golpeó en la cabeza. Fue el conductor de ese mismo tren quien, al realizar el trayecto de regreso, descubrió el cadáver 20 minutos después.

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