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Rajoy defiende la seguridad de España desde la base más lejana en Estonia

El presidente elude mencionar el conflicto en Cataluña en su visita a la misión de los F-18 españoles que hacen vigilancia policial en el Báltico ante la presión rusa

El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, y la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, visitan la base de Amari (Estonia).
El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, y la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, visitan la base de Amari (Estonia). EFE

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, aterrizó a media mañana de este lunes en Tallin, la capital de Estonia, y se dirigió de inmediato a la base que la OTAN tiene desplegada en Amari con cinco cazas españoles F-18 para la protección policial del espacio aéreo de esta zona del mar Báltico ante el incremento de la presión por parte de la vecina Rusia. El jefe del ejecutivo eludió el conflicto sobre Cataluña e hiló un saludo protocolario en el que relacionó la seguridad de España y Europa con estas misiones aparentemente tan lejanas.

No pudo ser un olvido casual el de no mencionar a Cataluña ni el problema separatista en toda la jornada y no lo fue. Fuentes oficiales de La Moncloa y del Ministerio de Defensa recalcaron que de lo que se trata con este tipo de viajes es de lanzar un mensaje de proximidad a las tropas, a los soldados. El discurso de Rajoy fue así conciso, muy breve, sobre todo para felicitarles por su trabajo tantos meses fuera de España y porque lo que se buscaba era facilitar la imagen de un presidente con los responsables directos de defender a su país.

El jefe del Ejecutivo español aprovechó así la visita al destacamento en Amari, con cinco cazas F-18 y toda su logística, para subrayar una idea: la seguridad de España y de Europa se defiende en todos sus puntos geográficos, incluso los más remotos. También celebró el trabajo de los militares “que velan por todos nosotros”.

Durante media hora, antes de encontrarse en la propia base con el primer ministro de Estonia, Juri Ratas, Rajoy tuvo la oportunidad de comprobar en persona los medios con los que cuenta la misión Ambar para desarrollar su labor en esta zona del Báltico tan próxima y accesible con Rusia. Y puso un ejemplo concreto para resaltar que esa tarea tiene resultados específicos de gran valor: “Más de un millón de estonios están cada día más seguros cuando patrullan nuestros cazas”.

Primeros carros de combate Leopardo en el exterior

J. C., Riga

En la última cumbre de la OTAN en Varsovia se acordó un plan de Presencia Avanzada Reforzada para Polonia y el Báltico con el objetivo de “dar una señal clara e inequívoca de que atacar a una nación miembro de la Alianza es atacar a todos” y para “contrarrestar una incursión limitada en los países del Este”. En Adazi (Lituania) España desplegó su contingente en junio con 313 militares y con la novedad de enviar por primera vez al extranjero un subgrupo táctico mecanizado con cuatro carros de combate Leopardo, 12 vehículos de combate de infantería Pizarro y 11 transportes Oruga acorazados.

Rajoy quiso remarcar el éxito de este tipo de operaciones de militares españoles y de la OTAN lejos de su territorio para identificar bien la idea de que la seguridad dentro de los países de la Alianza y de la Unión Europea no es una cuestión aislada sino cosa de todos: “Estonia es el país más alejado de España y alguien podría pensar que está también alejado de nuestros intereses; yo les digo que no es así y que nuestros intereses de seguridad están también con nuestros aliados y en el cumplimiento de nuestros compromisos internacionales”.

El jefe del Gobierno remachó ante los militares formados en el hangar de Amari y delante de los cinco F-18 ahí resguardados que este tipo de operaciones “contribuyen a una Europa y una España cada vez más segura”.

Rajoy no quiso incluir añadidos, como hace muchas veces, que pudieran interpretarse en clave de política interna ni alusiones indirectas a la crisis desatada en Cataluña. Ya se conocía a esa hora que el director operativo de los Mossos, Albert Batlle, había presentado su dimisión. El breve discurso tenía por objeto justificar “con orgullo como español” la necesidad de la misión militar en Estonia, que comenzó en 2006 bajo el mando de la OTAN.

El jefe del Ejecutivo español cumplió así con esta visita, que hoy continúa en la base Adazi en Lituania, con su primer viaje de esta legislatura a una de las 18 misiones militares españolas en el exterior. La anterior fue a Turquía en 2015.

Estonia es ahora, además, la nación que ostenta la presidencia de turno de la Unión Europea. En esta cuarta rotación del destacamento español, que comenzó el 3 de mayo y durará hasta el 31 de agosto, se han dispuesto en Amari un total de cinco cazas F-18 del Ala 15 con base en Zaragoza y 128 efectivos para su funcionamiento y conservación. La base está ahora al mando de Canadá y tiene como objetivo proteger el espacio aéreo de soberanía de los estados bálticos que no tienen recursos para acometer ese trabajo y abarca un territorio de entre 60.000 y 80.000 kilómetros cuadrados. La escuadra española ha realizado ya 18 actuaciones reales de policía aérea, con 32 salidas de vuelo, 63 misiones de entrenamiento de policía aérea y 19 misiones de adiestramiento.

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