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Detenidos 65 empresarios, veterinarios y funcionarios por la venta ilegal de carne de caballo en Europa

La Guardia Civil desmantela un entramado que logró 20 millones de beneficios con carne no apta para el consumo humano

Propietarios de mataderos, veterinarios (particulares y de la Junta de Castilla y León) y ganaderos están implicados en la Operación Gazel, que el Seprona de la Guardia Civil comenzó hace un año y que acumula ya 65 detenidos. El entramado, dirigido presuntamente por el ciudadano holandés Jan Fasen, se dedicaba a vender carne de caballo no apta para el consumo humano principalmente en Bélgica e Italia. Los beneficios de esta red fraudulenta ascienden, según la Guardia Civil, a 20 millones de euros. Nueve detenidos, entre ellos el cabecilla holandés, siguen en prisión preventiva, decretada por el Juzgado de Instrucción 4 de Ponferrada (León). 

Agentes del Seprona y Europol en una inspección en el matadero de Astorga.

Esta operación, llevada a cabo por la Unidad Central Operativa de Medio Ambiente de la Guardia Civil y Europol, se centra en la venta de carne de caballos que no están destinados al consumo humano. Los equinos que se destinan a productos cárnicos son los denominados caballos de abasto, que tienen que seguir unos estrictos controles sanitarios. Pero la red presuntamente empleaba ejemplares de recreo, que no pasan esos controles, para elaborar productos cárnicos que luego exportaban a Europa.

Los detenidos e investigados están acusados de los delitos de maltrato animal, falsedad documental, prevaricación, blanqueo de capital y organización criminal. También, de delitos contra la salud pública, ya que en las muestras analizadas se han encontrado antibióticos no permitidos en la carne que se destina al consumo, según fuentes de la investigación.

En el centro de este entramado está el ciudadano holandés Jan Fasen, que había establecido su residencia en Calpe (Alicante), como avanzó EL PAÍS. Este empresario, según ha recordado este domingo la Guardia Civil y Europol, ya estuvo "relacionado en el año 2013 con el caso de las hamburguesas detectadas en Irlanda" que se vendían como ternera pero que contenían carne de caballo

En junio del año pasado arrancó esta operación y se localizó a Fasen en Calpe. El empresario "manejaba todo el complejo desde la sombra, interponiendo a sus hombres de confianza en cada uno de los territorios en los que estaba presente este entramado", según el instituto armado. Fasen, incluso, recurrió a los servicios de Ramón Cerdá, un empresario que se dedica a la constitución de sociedades que luego han acabado apareciendo en los sumarios de los grandes casos de corrupción, como Gürtel, Nóos o Hidalgo.

El entramado

En la Operación Gazel, que instruye el Juzgado de Instrucción 4 de Ponferrada, se ha conseguido desmantelar la red completa. Desde el supuesto cabecilla holandés, encargado de colocar la carne en los mercados europeos, hasta los ganaderos que proporcionaban los caballos, que procedían de varios puntos del norte de España y Portugal. Incluso, los agentes sospechan que algunos habían sido robados.

La documentación de los equinos era falsificada para que pudiera venderse luego su carne para el consumo humano. Tres mataderos (en Astorga, Toreno y Segovia) se encargaban del sacrificio de los animales. Fuentes de la investigación resaltan que entre los detenidos hay veterinarios particulares y veterinarios públicos de la Junta de Castilla y León, que se tendrían que haber encargado de verificar la procedencia de los ejemplares.

Tras el sacrificio, los animales eran trasladados a una empresa de Toledo, donde se despiezaban y preparaban para la exportación, añaden las mismas fuentes. Aunque algunas partidas de carne acabaron vendiéndose en España, el grueso acabó en Italia y, sobre todo, en Bélgica. En la operación han colaborado las autoridades de Francia, Portugal, Bélgica, Italia, Rumanía, Suiza, Holanda y Reino Unido.

A Fasen lo detuvo la policía de Bélgica, ya que cuando se desarrolló el grueso de la operación en abril se encontraba allí de viaje. Luego, fue puesto a disposición del juzgado de Ponferrada, que lo envió a prisión tras tomarle declaración. Otros ocho implicados más están en prisión provisional.

Riesgo para la salud

En los primeros análisis realizados se han detectado algunas sustancias, como antibióticos, que no están permitidos en la carne para consumo humano, señalan fuentes de la investigación. Sin embargo, las mismas fuentes señalan que para conocer el alcance exacto y el riesgo para la salud humana habrá que esperar a los informes periciales de la Agencia española de Consumo, Seguridad alimentaria y Nutrición.

La Guardia Civil resalta que el entramado habría logrado unos 20 millones de euros en beneficios con estas prácticas ilícitas. En esta operación han sido bloqueadas varias cuentas bancarias y bienes inmobiliarios y los agentes se han incautado de cinco vehículos de alta gama de reciente adquisición.

Chip de identificación

Uno de los caballos a los que se les extrajo el chip de identificación.
Uno de los caballos a los que se les extrajo el chip de identificación.

Los caballos de recreo tienen chip que contienen la información de cada ejemplar. Durante los registros practicados, los agentes del Seprona localizaron en Cantabria una cuadra en la que se les extraía esos chips a los equinos. Suelen estar alojados en el cuello del animal y los detenidos les hacían una incisión para extraerlos. Por eso también están acusados de maltrato animal.

El objetivo, según fuentes de la investigación, era poder hacer pasar luego esos ejemplares como caballos de abasto aptos para ser consumidos por el ser humano.  

En la fase más importante de esta operación, desarrollada en abril, la Guardia Civil desplegó a más de 300 agentes en 18 provincias. Y se realizaron 29 registros en mataderos, explotaciones ganaderas y otras empresas.

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