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Rajoy acusa a Puigdemont de purgar a los dudosos de su propio partido

El presidente reafirma que el Gobierno de España estará en su sitio ante la presión del desafío independentista en Cataluña

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el ministro de Fomento, Iñigo de la Serna.
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el ministro de Fomento, Iñigo de la Serna. EFE

Mariano Rajoy ha querido salir al paso inmediatamente tras conocerse la remodelación del Gobierno catalán con la salida de los consellers que han expresado dudas sobre la legalidad y el futuro de ese proceso independentista en Cataluña. El presidente del Gobierno central ha aprovechado la presentación solemne, en el salón de tapices de La Moncloa, de un plan especial de infraestructuras de carreteras para destacar la relevancia de los proyectos que se hacen pensando en todos los españoles frente a la deriva radical que se constata en Cataluña. Y en esa línea ha acusado al presidente catalán de ejecutar, con esa crisis de gobierno, una "purga a los dudosos, triunfando los radicales". Rajoy ha cuestionado que con este tipo de presiones incluso dentro de su propio partido, en alusión a que los caídos son todos del PDeCAT, es imposible establecer ningún diálogo.

Rajoy ha añadido sus alusiones sobre la situación en Cataluña tras presentar el ambicioso plan de carreteras con la idea de que su Gobierno "sigue gobernando, como es su obligación y lo que quieren los españoles". El presidente ha comentado así que todas las administraciones deberían ocuparse por trabajar más con el objetivo de crear más empleo y generar más crecimiento económico del país y más riqueza y no en otros proyectos. Y subrayó que esas metas "contrastan" con el escenario en Cataluña, con un "Gobierno ensimismado en sus propias rencillas".

El jefe de gobierno central lamentó la "deriva autoritaria que rompe las normas que nos hemos dado entre todos" y que achacó en exclusiva al ejecutivo nacionalista catalán. Rajoy señaló su impresión de que si el Gobierno catalán presiona a los medios de comunicación, a los Mossos e "incluso a su propio partido, qué no harán con los demás". El líder del PP tachó de "purga" lo sucedido con la remodelación del gobierno catalán anunciada este viernes y acabó asegurando que en estas condiciones es imposible ningún diálogo. El ministro portavoz, Íñigo Méndez de Vigo, insistió más tarde en la idea de la purga para agregar: "De la purga al sálvese quién pueda".

Rajoy se dirigió finalmente a todos los españoles para reafirmar de nuevo su mensaje de tranquilidad y seguridad sobre el control de la situación: "El Gobierno de España estará en su sitio, no tengan la más mínima duda".

Tras el Consejo de Ministros, el portavoz del ejecutivo, Íñigo Méndez de Vigo, fue el encargado de fijar posición oficial sobre esa crisis y también sobre la nueva oferta del secretario general del PSOE, Pedro, para reformar la Constitución e incluir el concepto de plurinacionalidad. A Méndez de Vigo le pareció que Sánchez no aporta nada ahora con esas ideas y recalcó que habían recibido respuesta anticipada por parte de Puigdemont al convocar este mismo viernes un ajuste de su Gobierno para radicalizarlo.

El portavoz del ejecutivo repitió luego la posición formal del Gobierno de Rajoy que ha contabilizado ya como repetida en 34 de sus 35 comparecencias públicas: "Diálogo abierto sin fecha de caducidad pero siempre dentro de la ley". Méndez de Vigo reprochó a Puigdemont no querer atender ninguna propuesta o invitación del Gobierno central, el Senado o el Congreso para dialogar que no sea para abordar un único punto en el orden del día: "Referéndum sí o sí".

Lo que el Gobierno central sí quiso advertir de nuevo, en este caso ante el anuncio del remodelado gobierno catalán de ejecutar la orden de compra de las urnas para el referéndum este próximo martes, es que como dejó sentenciado el Tribunal Constitucional todos los actos preparatorios de un acto ilegal son igualmente ilegales. Y Méndez de Vigo remarcó con tono serio: "Ni un solo euro de todos los catalanes servirá para pagar la tentativa de unos pocos catalanes que son los secesionistas".

Íñigo Méndez de Vigo recordó, en este sentido, que si el nuevo ejecutivo catalán compra finalmente las urnas estará "vulnerando la ley de contratos, y eso es un acto preparatorio e ilegal; porque no pueden emplear dinero público, que lo tengan claro". El portavoz del Gobierno central calificó la tentativa de consulta del 1-O como un "referéndum sin" y añadió: "Sin apoyo internacional, sin urnas, sin censo, sin presupuesto, que no tiene nada y esa es la realidad a día de hoy".

El Gobierno de Rajoy interpreta que con estos cambios planeados entre Puigdemont y su vicepresidente, Oriol Junqueras, se opta por relegar a los consejeros más moderados para suplirlos por los más radicales. Fuentes del ejecutivo señalaron así que los nuevos consejeros, además, proceden de ámbitos cercanos a la Asamblea Nacional Catalana y tampoco tienen ni experiencia de gestión ni han sido elegidos en las urnas en las últimas elecciones.

Méndez de Vigo, en cualquier caso, no quiso avanzar futuros comportamientos o acciones del Gobierno central, apuntó que "cada día tiene su afán" y auguró que el ejecutivo está haciendo acopio de paciencia porque tiene que velar por la inmensa mayoría de los catalanes.

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