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La oposición planta la comisión del Senado que investiga las finanzas de los partidos

PSOE, Podemos y Cuidadanos dejan la sesión denunciando la "farsa" que pretende el PP al contraprogramar la investigación del Congreso sobre su contabilidad en negro

GRA189. MADRID, 13072017.- El secretario de Finanzas de Ciudadanos, Carlos Cuadrado, durante su comparecencia hoy ante la comisión de investigación sobre financiación de partidos políticos del Senado . EFEMariscal Ampliar foto
GRA189. MADRID, 13/07/2017.- El secretario de Finanzas de Ciudadanos, Carlos Cuadrado, durante su comparecencia hoy ante la comisión de investigación sobre financiación de partidos políticos del Senado . EFE/Mariscal EFE

Los portavoces de PSOE, Podemos y Ciudadanos han rechazado hacer preguntas a los tesoreros de los partidos en la comisión de investigación de financiación de partidos del Senado y se han marchado de la reunión después de que la presidenta, la popular Rosa Vindel, no les permitiese expresar antes ni sus reflexiones ni sus ideas ni contextualizar su posición. La oposición considera esta comisión "una farsa viciada" y "manipuladora" del PP para "contraprogramar" la abierta en el Congreso al mismo tiempo y el mismo día para indagar sobre su contabilidad en negro ya denunciada e investigada en los tribunales.

“El equipo político al que pertenezco renuncia a formular cualquier tipo de pregunta a los comparecientes citados ante esta comisión ante el plan de trabajo sectario, manipulador y viciado del PP”. Esa era la declaración pactada en días anteriores por las direcciones del PSOE, Podemos y Ciudadanos para denunciar las pretensiones del PP en la comisión de investigación del Senado sobre el estado de las cuentas de todos los partidos. Ese era el plan y el PP lo conocía por lo que la presidenta de la comisión, la popular Rosa Vindel, se afanó desde el primer minuto en boicotearlo. Los portavoces de la oposición intentaron sortear con distinta suerte sus llamadas al orden del día y a la cuestión, que el PP impuso gracias a su mayoría absoluta en la Cámara alta y que debía consistir en un estudio genérico de las finanzas políticas y sus fallos. No hubo lugar a otra cosa.

El primer compareciente fue el tesorero actual de Podemos, Daniel de Frutos, que lleva apenas tres meses en el cargo y se libró así de dar explicaciones más remotas. Los portavoces de la oposición quisieron aprovechar sus turnos para subrayar la “farsa” de la situación y cómo el PP buscaba “contraprogramar” la cita que, al mismo tiempo, investigaba en el Congreso la contabilidad b o en negro de los populares y por la que estaban siendo interrogados sus polémicos extesoreros. La presidenta Vindel no permitió un desahogo. Firme y tajante, cortó todos los intentos. Los portavoces apenas pudieron leer su declaración pactada y se marcharon de la sala para escenificar su malestar.

Al PP no le importó demasiado esa ausencia, que tachó de “irresponsable”. Su portavoz, Luis Aznar, siguió el guion que llevaba marcado y se cebó en rescatar todas las irregularidades, fallos, errores, condonaciones sospechosas, lagunas administrativas, microcréditos y crowdfunding cuestionados y “trompicones” con la realidad que los tesoreros de Ciudadanos, Podemos y el PSOE se han encontrado en su gestión a lo largo de la historia. Y encontró muchas oportunidades para hacerlo porque los interesados no dejaron de admitir que, al menos, en la financiación diaria de los partidos se constatan numerosos problemas. El senador Aznar concluyó que todo eso son “ilegalidades” que les permitieron ir a elecciones tan dopados como se acusa ahora al PP.

Los portavoces de Ciudadanos, Francisco Javier Alegre, de Unidos Podemos, Pilar Garrido, y del PSOE, Antonio Julián Rodríguez, se marcharon sin poder formular preguntas al primer compareciente, el responsable de Finanzas y Transparencia de Podemos, Daniel de Frutos. Todos intentaron primero contextualizar sus posiciones y sobre todo denunciar la actitud de "rodillo" del PP al elaborar e imponer con su mayoría absoluta un plan de trabajo "sectario, manipulador y viciado". La presidenta Vindel no se lo consistió. Cortó sus digresiones y variados intentos de sortear su férrea oposición siquiera a escuchar esa denuncia. Fue implacable. Les llamó varias veces a la cuestión fijada por su grupo en el orden del día y cortó constantemente sus intervenciones.

El portavoz socialista intentó seguir la misma estrategia pero tuvo aún menos suerte. La presidenta le interrumpió desde el inicio hasta el punto de anticipar sus pensamientos. El senador Rodríguez Esquerdo le llegó a reprochar su "capacidad de Rapel" al imaginar lo que tenía pensado decir antes de que lo expresase.

Los senadores de PSOE, Podemos y Ciudadanos comparecieron luego ante la prensa para denunciar ese "uso abusivo y partidario de la institución" y avanzaron que ahora requerirán al letrado de la comisión un informe jurídico sobre si ese plan de trabajo pergeñado por el PP y que tildaron de "despropósito" vulnera o no sus derechos fundamentales. La presidenta de la comisión ya hizo eso antes del inicio de la sesión y entiende que tenía derecho a zanjar esos debates políticos que ya se vivieron en jornadas anteriores cuando se diseñó el programa de trabajo.

Los portavoces parlamentarios en el Congreso, José Luis Ábalos (PSOE), Irene Montero (Unidos Podemos) y Miguel Gutiérrez (Ciudadanos), entablaron conversaciones este pasado miércoles para que sus partidos protagonizasen una protesta conjunta. Su plan era que los portavoces argumentarían que el PP ha aprovechado su mayoría absoluta en la Cámara alta para excluir sus finanzas de la investigación y centrar las pesquisas en las cuentas del resto de fuerzas políticas. Los partidos en la oposición consideran que esta comisión es una revancha del PP por la comisión que investiga su supuesta financiación ilegal en el Congreso. El único que se presentó en la mañana de este jueves en la cámara alta fue Miguel Gutiérrez.

El PNV anunció que no asistiría a la comisión ya que tenían "fundadas sospechas" de que ese órgano acabaría derivando en un enfrentamiento entre fuerzas políticas en el que no quiere entrar. Fernando Martínez-Maillo, coordinador general del PP, acudió por su parte este miércoles a la Cámara alta para coordinar su estrategia con José Manuel Barreiro, portavoz del PP en el Senado; y Luis Aznar, su representante en la comisión. Los populares, cuya financiación se investiga en el Congreso, solicitarán las comparecencias de Pedro Sánchez (PSOE), Pablo Iglesias (Podemos) y Albert Rivera (Ciudadanos).

El único que pudo completar su intervención como tenía previsto fue el senador y portavoz del PP en la comisión, Luis Aznar, que en un tono sarcástico aprovechó para interrogar a su gusto y casi sin límites al tesorero de Podemos, Daniel de Frutos, sobre quién le nombró, quién le manda y ordena, sobre si su dedicación es exclusiva, sobre los proyectos de la Fundación CEPS y sobre el sistema de crowdfunding y microcréditos con el que se financia Podemos.

Todo el interés del senador Aznar se dirigió a intentar dejar por escrito en el acta de la sesión que esos sistemas son ilegales porque no los contempla la ley de partidos y a dejar por sentado que Podemos vulnera así las normas de financiación y se beneficia de posibles "blanqueos de dinero procedentes de otras partes" en alusión a países terceros como Venezuela o Irán. El tesorero de Podemos no admitió esas estratagemas y ofreció todo tipo de datos pormenorizados sobre cómo se fijan las cuotas y las aportaciones en Podemos y cómo se envían luego al Tribunal de Cuentas. Al senador Aznar le dieron igual esas explicaciones y más tarde denunció ante la prensa que el tesorero había admitido dos ilegalidades en la financiación de su partido porque confirmó que a esa formación le llegan aportaciones a través de microcréditos y crowdfunding, que es algo que el citado tribunal cuestionó durante la reciente campaña de primarias del PSOE.

Ante la comparecencia posterior del responsable de finanzas de Ciudadanos desde 2007, Carlos Cuadrado, el senador Aznar no fue menos cáustico. Y se aprovechó de los propios errores y contradicciones que Cuadrado admitió que su partido ha ido constatando con el tiempo en su gestión para intentar insinuar que no son "el mister Proper" de la política, en alusión a aquel anuncio de un limpiador. Aznar se aferró a que el Tribunal de Cuentas apunta que Ciudadanos concentra el 67% de las irregularidades detectadas a los partidos para generalizar fallos aceptados por esa formación. Y ahí detalló los casos de la rehabilitación de la sede de ese partido en Huelva y Logroño con dinero aportado a ese grupo por la Diputación Provincial o las transferencias efectuadas por distintos grupos municipales en diversos ayuntamientos a Ciudadanos.

El tesorero de Ciudadanos aceptó los fallos y aseguró que en cuanto los conocen los subsanan "no como otros". El popular Luis Aznar situó también como sospechosamente bajo el pago de 30.000 euros al mes para el alquiler de la sede central de Ciudadanos en Madrid. El extesorero del PSOE, Xoan Cornide, también asumió múltiples problemas para digerir y regularizar en condiciones la gestión de los centenares de sedes socialistas por toda España y hasta aceptó que había sido particularmente "estafado" en 2013 con el famoso caso de Amy Martín, una colaboradora de la Fundación Ideas a la que se pagó hasta 50.000 euros por artículos plagiados a razón de 3.000 euros, lo que permitió sortear su control. No fue menos reveladora tampoco la comparecencia del último tesorero socialista, Gregorio Martínez, hasta que fue despedido hace unos días por el equipo del nuevo líder del PSOE, Pedro Sánchez, en este caso por el descontrol en el crowdfunding de la reciente campaña de las primarias.

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