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Córdoba y Jaén, en alerta roja por calor y avisos en otras 25 provincias

La segunda ola de calor del año trae temperaturas de no menos de 35 grados en amplias zonas en centro, sur y este de la Península, que pueden llegar a los 45,3 en Córdoba y Andújar

Unos turistas se refresca en una fuente en Valencia.

Todo el centro, sur y este peninsular se encuentra este miércoles en alerta por la primera ola de calor del verano, la segunda en lo que va de año y que durará al menos hasta el sábado. La culpable es la entrada de una masa de aire por el norte de África que, sumada a la intensa insolación de estos días, ha ido aumentando las temperaturas entre ocho y diez grados desde el lunes, explica la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).

La peor parte se la llevan Córdoba y Jaén, en alerta roja o riesgo extremo, la máxima en una escala de tres, mientras que otras 25 provincias tienen avisos naranjas (10) o amarillos (16). En conjunto, se prevén temperaturas máximas por encima de 35 grados en amplias zonas del interior, con un pico de hasta 45,3 en Córdoba capital y Andújar (Jaén), y mínimas superiores a 20, con Jaén, Córdoba y Granada en 22-24. Además del calor, "es probable" que la masa de aire arrastre polvo en suspensión de origen sahariano por la mitad sur peninsular.

QUÉ ES UNA OLA DE CALOR Y QUÉ SIGNIFICAN LOS COLORES DE LAS ALERTAS

Que haga mucho calor no siempre significa que estemos ante una ola de calor. Para que se dé el umbral de este fenómeno en términos meteorológicos, deben producirse tres condiciones, explica Rubén del Campo, portavoz de la Aemet. La primera, se tienen que registrar temperaturas extremas de las más altas del año. "Tienen que estar entre el 5% de las más cálidas", precisa el portavoz. En segundo lugar, tiene que afectar al 10% de las estaciones del país. Además, esas temperaturas extremas y en el 10% de las estaciones deben durar "al menos tres días".

¿Y qué significan los colores de las alertas? El Plan Nacional de Predicción de Meteorología Adversa (Meteoalerta) contempla cuatro niveles desde 2007. Cuando una zona está en verde, significa que no existe ningún tipo riesgo meteorológico. El siguiente nivel es el amarillo, que implica que "no existe riesgo meteorológico para la población en general aunque sí para alguna actividad concreta". Después está el naranja o riesgo importante, es decir, "fenómenos no habituales y con cierto grado de peligro para las actividades usuales". Por último, el rojo supone riesgo meteorológico extremo, con "fenómenos infrecuentes de intensidad excepcional y con un nivel de riesgo para la población muy alto".

La intervención ante una emergencia es competencia de las comunidades, que traducen estas alarmas de colores en alertas numéricas: nivel 0, preemergencia; nivel 1, el ayuntamiento afectado gestiona la situación; nivel 2, la ayuda de la comunidad es necesaria; y nivel 3, alarma nacional y movilización de la Unidad Militar de Emergencia.

Aunque las temperaturas son altas de forma generalizada en todo el país, las zonas más afectadas son el interior y el sur, es decir, toda Andalucía, sobre todo el valle del Guadalquivir, y el sur de Extremadura y de Castilla-La Mancha. En concreto, toda Andalucía salvo Almería está en alerta, con Cádiz, Granada, Huelva y Sevilla en alerta naranja o riesgo importante (el segundo escalón del sistema de avisos) y Málaga en alerta amarilla o riesgo (el nivel más bajo).

Por su parte, Córdoba y Jaén llegarán a riesgo extremo. Se esperan 44 grados en la campiña cordobesa y en la capital, por el efecto del calor urbano, pueden llegar a alcanzar los 45, mientras que la Subbética cordobesa se quedará en 41 grados y 42 marcarán los termómetros en la sierra y el valle de los Pedroches. En Jaén, en el Valle del Guadalquivir llegarán a 44 grados, uno menos en Sierra Morena y el Condado y 40 en la capital, los Montes y la sierra de Cazorla y Segura.

Todo Aragón se encuentra igualmente en alerta, en ese caso amarilla, así como Castilla-La Mancha, con Albacete y Ciudad Real con aviso naranja. En Castilla y León, la alerta es amarilla y solo afecta a Ávila y Salamanca. En Cataluña, también es amarilla en Barcelona, Lleida y Tarragona, al igual que en Madrid, mientra que en la Comunidad Valenciana, Valencia está en naranja y Alicante en amarilla. Las dos provincias extremeñas tienen aviso naranja al igual que Murcia. Por último, Mallorca y Menorca tiene aviso amarillo. De la ola de calor solo se salvan el Cantábrico y el alto Ebro, donde las temperaturas diurnas están en descenso.

La masa de calor africano, según explica Delia Gutiérrez, portavoz de la Aemet, entró el lunes, cuando todavía quedaban restos de la inestabilidad de la semana anterior en el noreste. Ayer martes, se estabilizó mucho la atmósfera en toda la Península y en Baleares y este miércoles lo hará también en Canarias. A la vez que se estabiliza, el aire se ha ido calentando, por lo que las temperaturas han subido "mucho y muy rápidamente". "Podemos hablar de entre ocho y diez grados más dependiendo de la zona" que el pasado lunes, precisa la portavoz.

Desde este miércoles, el ascenso es "muy generalizado y alcanza al Mediterráneo. Hoy ya se producen las características propias de una ola de calor, episodio que tendrá "su pico más alto" mañana jueves, día en el que la Aemet alerta a 27 provincias, con Jaén y Córdoba por segundo día consecutivo en rojo, a las que se suman, según la última actualización, otras tres provincias, Sevilla, Badajoz y Cáceres

A partir del viernes, las temperaturas se suavizan "un poquito" pero quizá no lo bastante, por lo que no se descarta que se pueda extender el aviso. Para este día, las alertas se reducen y se concentran en la mitad sur, ya sin ningún rojo en el mapa y con solo 13 provincias con avisos, Así, el sábado es "probable" que las temperaturas desciendan ligeramente en la mitad sur peninsular, mientras que se prevén ascensos en la mitad norte. Las temperaturas seguirán siendo "en general significativamente altas" en gran parte del interior peninsular.

La Aemet subraya que esta ola de calor, a diferencia de la de junio, no es nada extraordinaria, al contrario, es "una situación muy típica de mediados del mes de julio" en la Península. "Lo que sí es extraordinario son los vaivenes intercalados que hemos sufrido, primero unos días de mucho calor para la época seguidos de una inestabilidad muy acusada, con bajón de las temperaturas y precipitaciones tormentosas intensas y ahora otra vez una subida brusca", detalla la portavoz.

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