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Las mujeres logran la mejor nota de Selectividad en 14 de las 17 comunidades

Ellas son metódicas y previsoras mientras que ellos, competitivos, rinden más bajo presión

Ellas repiten o abandonan curso menos que ellos, tienen mejor expediente y este curso han logrado la máxima nota de Selectividad en 14 de las 17 comunidades (cada una elabora su prueba). Solo en Castilla y León, Aragón y Galicia se ha situado un hombre en cabeza. En Cataluña hay un empate de cuatro chicas en la cima. Entre los 10 mejores de Asturias hay un chico y dos en Navarra.

Examen de Selectividad el pasado junio en la facultad de Odontología de la Universidad Complutense.
Examen de Selectividad el pasado junio en la facultad de Odontología de la Universidad Complutense.

 Reyes López, mejor nota de Andalucía, estudió en Los Padres Blancos de Sevilla donde cuatro chicas y un chico de su rama han rozado la perfección. “A lo mejor nosotras somos más previsoras. En la rama de Ciencias de la Salud, desde que empezó 1º de Bachillerato nosotras estábamos concienciadas de lo que queríamos. Los chicos lo han decidido después”. Ella, que quiere estudiar también Arte Dramático, se decantó por Biomedicina tras acudir al Salón del Estudiante y ya le ha echado un ojo a un máster en Holanda.

Los estereotipos pesan

Los investigadores Nagore Iriberri y Pedro Rey-Biel observaron como en la Olimpiada Matemática de la Comunidad de Madrid con 40.0000 participantes (44% chicas, de 10 a 17 años), ellas partían de una nota alta pero ante la presión de competir se vinieron abajo y apenas representaron el 13% de los ganadores. Los estereotipos de género, concluyeron, pesan en el resultado. “Las chicas rivalizan en lo social, en los novios y las amigas, no en los estudios”, prosigue Salgado y cuenta una anécdota que ilustra muy bien las diferencias de comportamiento. En su instituto, conscientemente, sentaron a un chico y una chica en cada ordenador para hacer una práctica y en todos “él era quien tenía el ratón y ella quien dictaba. Como en las casas, que el hombre no suelta el mando a distancia”.

A la canaria Elena Fuente, que ha sacado un 10 redondo (en realidad un 14/14 porque se presentó a optativas), no le parece una casualidad el porcentaje femenino. "Somos más organizadas. Yo apunto en una agenda lo que tengo que hacer y lo voy cumpliendo”, explica esta futura médico que aprendió a programarse la jornada para compatibilizar el colegio Hispano Inglés de Las Palmas con la natación sincronizada. En campeonatos de las islas ganó alguna medalla en grupo. La semana la está pasando en unas prácticas de investigación que se ha buscado. “Disfruto aprendiendo”, explica esta gran lectora.

Chema Salguero, orientador y jefe de estudios del instituto Juan de la Cierva de Madrid (2.000 alumnos), tampoco se sorprende de estas cifras. “Ellas ponen toda la carne en el asador. Estudian mucho más, hay menos absentismo y tienen una visión de su futuro. O si no la tienen, se preocupan por ello. Ellos están más perdidos”, razona.

Distintos estudios (Jurajda y Munich, 2011; Rodrigues y Pelisoli, 2008) indican que a las mujeres les pasa más factura la presión de una prueba de la que haba Salguero. Sacan peores notas en la prueba que en su expediente, “lo cual podría derivarse de que afronten la PAU [Selectividad] con más ansiedad, lo que afecta a su rendimiento académico”,afirman Dolores Moreno, José Sánchez y Juan de Dios Jiménez, investigadores de la Universidad de Granada, en un estudio basado en los datos de 22.455 bachilleres andaluces. Este curso Salguero tuvo que tratar a varias alumnas angustiadas por sus notas para entrar en Medicina. Mientras que el centro de salud del barrio ofreció a los bachilleres un taller de relajación y la mayoría de los inscritos fueron chicas. El 56% de las españolas reconocían en el informe PISA 2015 ponerse muy tensas ante un examen (la media de la OCDE es 43%) frente al 40% de los chicos (30% en la OCDE).

“Es verdad, a mí con el primer examen me dieron ganas de vomitar y me dolía la cabeza. Luego no”, cuenta Ainhoa Ramos, mejor nota de Cantabria y alumna del instituto Miguel Herrero de Torrelavega. Ella habla con orgullo de su calificación –dos chicas ganadoras en sus comunidades declinaron aparecer en este diario abrumadas por el interés mediático- aunque no tarda en alertar entre risas: “Que no soy una friki, ¿eh? A mí me gusta ir a las fiestas, a albergues juveniles, salir por mi barrio, soy monitora de los boy scouts….”. Ainhoa es “de las que se da una panzada el día antes porque se me queda fácil”, aunque para Selectividad echó 12 horas diarias de codos cuando acabaron las clases. En la facultad de Medicina de Santander la esperan con los brazos abiertos

Su tocaya Ainhoa Romo, mejor nota del País Vasco, estudiará Biotecnología atraída por las Matemáticas y la Física. Cree que la tradicional división de los chicos a ciencias y chicas a letras se va a difuminar. Esfuerzos no faltan desde las administraciones y las empresas, preocupadas por el déficit de vocaciones. A su instituto, el Fray Juan de Zumárraga de Durango, acudieron un grupo de mujeres a charlar de emprendimiento. “Amigas mías van a ser ingenieras, hay chicos que harán Enfermería…”, cuenta Romo, tan metódica que guarda primorosamente los apuntes en archivadores para años posteriores y encuentra tiempo para tocar el piano, aprender inglés (lo ha dejado tras obtener el Advanced) y ponerse en forma en el gimnasio.

Más mujeres que hombres son universitarios (54%) y el 58% de quienes se gradúan son chicas . Pero sus salarios no lo indican. Ganan un 23,25% menos, según un reciente informe de UGT. Un 16% en el caso de ser ejecutivas. Un escenario que estas 14 bachilleres quieren cambiar. “Nada dice que tengamos menos capacidad”, argumenta la cántabra Ainhoa Ramos con un 9,939 en selectividad, “es rentable contratarnos porque somos más eficaces, nos organizamos mejor. ¿No?”.

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