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Los bomberos confinan el fuego de Doñana tras amainar el viento

Los servicios contraincendios cercan las llamas antes de que afecten a los núcleos costeros y al parque nacional

El viento amainó, la temperatura bajó y un ejército de más de 200 bomberos forestales consiguió lo que horas antes parecía imposible: evitar daños personales y acorralar los tres focos activos del incendio desatado el sábado en Moguer (Huelva) antes de que entraran en el parque nacional, la zona más valiosa de Doñana. El fuego sí penetró en la zona del parque natural, amenazó los núcleos costeros de Mazagón y Matalascañas y afectó a instalaciones turísticas. El fuerte viento variable y las altas temperaturas hicieron pensar el domingo en lo peor. Pero, hoy, los bomberos han confinado el fuego.

Un retén de Bomberos apaga un rebrote del fuego en las cercanías del Parador Nacional de Mazagón.

Vamos por delante del incendio”. Con estas palabras ha resumido este lunes el consejero de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, José Fiscal, cómo en menos de 48 horas habían pasado de estar a merced del fuego en Doñana, uno de los entornos más frágiles de Europa, a tener delimitados y cercados los tres focos del incendio de Moguer. Ese es el paso previo para dar por controlado y después extinguido un incendio forestal.

Un reguero enorme de pinos quemados a ambos lados de la carretera que une los municipios onubenses de Mazagón y Matalascañas es el rastro que ha dejado este fuego. Anoche aún no se habían dado datos oficiales de la superficie afectada, pero, a buen seguro, será un siniestro de grandes dimensiones.

El Espacio Natural de Doñana, con unas 108.000 hectáreas de superficie, se divide en dos áreas de protección: el parque natural y el parque nacional; este último es el corazón de Doñana, la zona de más valor. El incendio ha quemado una buena parte del parque natural, fundamentalmente durante el domingo pasado.

Pero los responsables del servicio de extinción han mostrado hoy, con sus palabras y sus caras, el cambio de situación. Un retén de Granada que había anticipado su presencia en Huelva y se había quedado a doblar turno anunciaba que volvían a casa. “Está apagado”, vaticinaba el jefe del equipo tras trabajar durante toda la noche.

Esa ha sido la clave. El domingo fue un infierno. Los fuertes vientos, con rachas de hasta 90 kilómetros por hora y con cambios permanentes de dirección, hicieron que las llamas se extendieran sin control y saltaran cortafuegos y carreteras. Esa incertidumbre llevó a cerrar las carreteras de salida de Matalascañas y a que unas 50.000 personas quedaran aisladas durante unas horas.

Llegó la noche y la veintena de medios aéreos tuvo que quedarse en tierra. La batalla parecía perdida. Sin embargo, el viento amainó y la temperatura descendió entre 10 grados y 15 grados. Esa tregua ha sido aprovechada por los más de 200 integrantes del dispositivo para cercar los focos, mantenerlos en su zona y evitar rebrotes. Es lo que técnicamente se conoce por fuego perimetrado.

El objetivo era múltiple, salvar los núcleos costeros de Matalascañas y Mazagón y el corazón de Doñana. Juan Pedro Castellano, director del Espacio Natural de Doñana, fue tajante: “El parque nacional está ahora a salvo”.

La zona afectada, parte incorporada al parque natural tras la última ampliación, el pasado año, ha servido de colchón. En su mayoría es un arenal de pinares y matorral donde algunas zonas han soportado el paso del fuego. “Si hay un buen otoño, podremos ver una recuperación espectacular”, ha anticipado un responsable de Medio Ambiente. “Quizás sea una buena oportunidad para realizar una nueva repoblación no solo con pinares”, ha señalado Miguel Delibes, presidente del Consejo de Participación de Doñana.

La organización SEO/Birdlife ha destacado que lugares como Cuesta Maneli y otros hábitats de interés comunitario han quedado dañados. También los estanques temporales mediterráneos y las dunas móviles del litoral.

Los principales damnificados por el siniestro han sido las más de 2.000 personas desalojadas entre el sábado y el domingo, de las que casi un millar han permanecido hoy fuera de sus casas y lugares de vacaciones por los efectos del incendio. Del total de evacuados, unos 500 seguirán esta noche en las instalaciones habilitadas por los ayuntamientos de Moguer (200) y Almonte (300). Otras 300 personas se buscaron alojamiento por sus medios e intentaron regresar a sus viviendas por su cuenta. La consejera de Justicia, Rosa Aguilar, pidió paciencia a los afectados y les advirtió de que las restricciones para volver a los hogares se habían establecido para garantizar la seguridad de los vecinos.

Solo se autorizó este lunes el regreso a las viviendas de las urbanizaciones conocidas como Las Casitas de Bonares en Mazagón, El Alcor y Poblado de San José.

Los especialistas en investigación del servicio andaluz contraincendios, el Infoca, ya han comenzado sus pesquisas. El incendio arrancó a las 21.30 del sábado en una zona de Moguer con masa forestal rodeadas de invernaderos. Aunque los especialistas rechazan ofrecer conclusiones precipitadas, si apuntan a que la causa del siniestro no debe buscarse en la naturaleza; en un rayo, por ejemplo. Es decir, todo parece indicar que la mano del hombre está detrás de este enorme fuego.

La duda ahora es: ¿fue un accidente o había una intención de desencadenar el fuego? Los investigadores del Infoca están trabajando en colaboración con los agentes del Seprona de la Guardia Civil de Huelva y con los del Cuerpo Nacional de Policía adscritos a la Junta. “Se va a trabajar al límite” para averiguar qué ha pasado, dijo desde el puesto de mando ayer Susana Díaz, presidenta andaluza.

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