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El líder de IU alerta del desgaste de Unidos Podemos

Garzón apuesta por fortalecer el perfil propio de su partido en la coalición

Alberto Garzon
Alberto Garzón, ayer en el Congreso.

“Algo está fallando y tenemos que corregirlo”. En estos términos se expresa sobre Unidos Podemos Alberto Garzón, líder de Izquierda Unida, en el informe de evaluación de la estrategia política de su partido que ha elaborado para rendir cuentas tras su primer año como coordinador general de IU. En el borrador del documento, al que ha tenido acceso EL PAÍS, Garzón alerta del desgaste en la coalición que suscribió con Podemos en mayo del año pasado, que ha sido “incapaz de ganar terreno entre el electorado de izquierdas y contrario al Gobierno del PP” a pesar de que el PSOE ha estado seis meses sin liderazgo. “Es necesario”, sostiene, “revertir el proceso de desgaste que detectamos en el espacio de Unidos Podemos”.

El próximo sábado, la asamblea político y social, el máximo órgano entre congresos de IU, debatirá el informe que Garzón ha coordinado con la evaluación autocrítica de toda su dirección. El líder de IU analiza de forma prolija, apoyado con gráficos y datos, el rumbo de Unidos Podemos y de su partido. Aunque no pone en cuestión la alianza, que juzga con un “saldo global satisfactorio”, sí subraya que esta tiene “insuficiencias” que solventar. Garzón apunta a un desgaste de la coalición, pero que capitaliza sobre todo Podemos, “sobre los que evidentemente recae mayor presión y la mayor parte de los ataques”, escribe. Para apoyar su análisis, adjunta datos sobre la simpatía de los electores hacia Podemos, que cae desde octubre de 2016, mientras que la de IU se mantiene en ligero ascenso.

Garzón considera que en el desgaste de Unidos Podemos hay causas externas —como el “apoyo mediático al PSOE, la cobertura que el PP da a su socio en la sombra o incluso la creciente confianza en la marcha de la economía”— pero también errores propios. Entre ellos, cita las “diferencias internas de nuestros aliados” (en referencia a Podemos), la “pérdida de credibilidad tras las elecciones generales de 2015”, y la “menor visibilidad” de IU. Asimismo, Garzón destaca “la valoración de algunos dirigentes” de la coalición —se refiere, aunque no lo cita, a Pablo Iglesias— como otra de las causas del desgaste. “Han sido el blanco de todas las críticas, algunas de las cuales han tocado fibras sensibles del electorado de izquierdas de nuestro país, lo que le ha llevado a no estar suficientemente valorado ni siquiera entre los votantes de Unidos Podemos”, apunta.

El “partido clásico” de Iglesias

La 11ª asamblea de IU celebrada en junio del año pasado aprobó como objetivo la construcción de un “movimiento político y social” que fuera “más allá” de IU, inspirado en las candidaturas municipalistas. La intención de Alberto Garzón era construir ese espacio político con Podemos, pero 12 meses después el objetivo se ha topado con obstáculos porque el partido de Pablo Iglesias “ha optado por la constitución de un partido político clásico, lo que les aleja de una propuesta más cercana a la construcción de un movimiento político y social y, por tanto, de nuestra propia estrategia”.

IU defiende, en todo caso, que la coalición de Unidos Podemos se repita en las próximas elecciones municipales. "Es necesario seguir avanzando en la construcción de un acuerdo-marco entre Podemos e IU, como las dos fuerzas más importantes de la coalición electoral en el conjunto del Estado. El objetivo ha de ser facilitar la alianza electoral en todos los municipios posibles del Estado", señala Garzón. No debe ser una intención "totalizante", advierte, porque la casuística municipal es diversa y hay territorios donde la relación entre ambas fuerzas es compleja.

En el marco de la coalición, IU detecta un problema propio importante, la “falta de suficiente visibilidad” del partido y sus iniciativas. Entre las más relevantes, la comisión de investigación sobre la crisis bancaria o la propuesta de ley sobre la eutanasia que reabrió el debate público. Pero solo las iniciativas locales se suelen asignar correctamente a IU, lamenta Garzón, “mientras que el resto del trabajo tiende a difuminarse bajo el rótulo de Podemos, ni siquiera Unidos Podemos”, analiza.

IU tiene ocho diputados militantes en el Congreso y dos senadores. Garzón ve "muy fructífero" el trabajo de sus parlamentarios, pero estos se encuentran con una coordinación "difícil" en el grupo en el Congreso de Unidos Podemos, por estar formado por sujetos “heterogéneos” y porque la coalición “aún mantiene un importante grado de competencia interna”, señala el informe. El grupo parlamentario reparte el cupo de iniciativas a presentar en el Congreso entre las fuerzas aliadas por número de diputados obtenidos "tras el filtro de un injusto sistema electoral" y no por número de votos. "Eso supone que el cupo de iniciativas se reduce al 7% del total, cuando de acuerdo a los votos obtenidos en 2015 el porcentaje debería ser del 24%". La coordinación, en todo caso, ha mejorado desde febrero, porque antes “debido a los problemas internos de Podemos, la lógica del grupo estuvo marcada por la opacidad y la falta de generosidad”.

La conclusión a la que llega Garzón es la “necesidad de fortalecer el perfil propio” de su organización, de forma especialmente importante en el ámbito comunicativo. IU tiene diferencias “ideológicas y de estilo” con Podemos, por su “apuesta clara por la izquierda y la radicalidad democrática” y estas deben visualizarse. “No sólo por no faltar a la verdad sino también porque hay un espectro político que simpatiza con nuestras propuestas y que quiere verse referenciado también en el Parlamento”, concluye el informe de gestión.