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La ilusión de la primera vez

Palabras y retratos de los políticos en junio de 1977. Recuperamos extractos de sus entrevistas junto a las imágenes de Alberto Schommer para ‘El País Semanal’

Candidatos de UCD. De pie, de izquierda a derecha, Francisco Fernández Ordóñez, Joaquín Garrigues Walker, Enrique Sánchez de León, Ignacio Camuñas, Íñigo Cavero. Sentados, Leopoldo Calvo Sotelo y Pío Cabanillas. Adolfo Suárez no participó en la sesión fotográfica y tampoco concedió una entrevista, como el resto de los líderes. La silla vacía recuerda su ausencia.
Candidatos de UCD. De pie, de izquierda a derecha, Francisco Fernández Ordóñez, Joaquín Garrigues Walker, Enrique Sánchez de León, Ignacio Camuñas, Íñigo Cavero. Sentados, Leopoldo Calvo Sotelo y Pío Cabanillas. Adolfo Suárez no participó en la sesión fotográfica y tampoco concedió una entrevista, como el resto de los líderes. La silla vacía recuerda su ausencia.

Dicen que la primera vez no es nunca la mejor aunque se quiera, pero sí la que no se olvida jamás ni queriendo. Luego, podrá ser más y magnífico, pero nunca volverá a ser lo mismo. Ahora que no somos vírgenes en casi nada y que estamos curados de espanto de tanto verles hacer el pino puente en horario de máxima audiencia para arañar un voto y entrar en la trena en directo a punto para el telediario de las nueve, da entre ternura y nostalgia ver a estos venerables padres de la patria que aún no lo eran obedecer al fotógrafo como parvulitos para ayudar al líder a conquistar escaños. Y párvulos eran, éramos, en efecto, en el ejercicio del sufragio que interrumpieron 40 años de dictadura. Y así se les ve a ellos y a las poquísimas ellas —Carmen García Bloise, Pilar Brabo, Delia de Rivera, benditas pioneras— que concurrieron aquella primerísima vez a las urnas. Como niños con derechos nuevos.

Ahí están, entre acongojados y acojonados algunos; entre socarrones y socarrados otros, lo más granado de las listas electorales de 1977. Desde el niño bonito de Franco, Fraga, hasta Carrillo, la bicha del franquismo en persona. Desde Paco Fernández Ordóñez, escudero del centro democrático, al rutilante Felipe González, que lo ficharía como ministro de Exteriores. Desde Laureano López Rodó, de los López Rodó de toda la vida, a Simón Sánchez Montero, de los Sánchez Montero campesinos, sastres y panaderos. El único que no está, pero sí su silla vacía con los guantes de boxeo con los que se partía la cara con quien fuera preciso sin un mal derechazo, es el que sería finalmente el ganador del combate en las urnas: san Adolfo Suárez que está en los cielos.

Da gusto verles entre disciplinados y desinhibidos acatando las sugerencias del retratista, portando con más o menos salero capotes, espadas, hogazas, palomas o relojes antes de que la corrección política, el papanatismo y los argumentarios a las ocho de la mañana en el móvil mataran la individualidad de los políticos a mayor gloria de la nada. Claro que no es extraño. El retratista no era cualquiera: Schommer, don Alberto. Ni el plumilla: Umbral, don Francisco. Eran tiempos épicos y líricos. En estas páginas refulgen, léanlas, las perlas salvajes o cultivadas que les regalaron aquellos legendarios candidatos a otros tantos legendarios periodistas de la época, de todas las épocas, clásicos todos del oficio.

Especial repeluco da ver a Marcelino Camacho, ocho años de trena a su chepa, liberar a una paloma de su jaula en esta estampa, ahora que ya no hay presos políticos sino políticos presos por llevárselo muerto, que en esto el orden de los factores sí altera el producto. Lo dicho: ahora da todo mucha pereza y exhala un tufo a ya visto que tira de espalda y, vale, la confianza da a veces asco. Pero no viene mal acordarnos hoy de aquella primera vez con las urnas para que no se nos acabe el amor de tanto usarlo.

Extractos de las entrevistas realizadas en ‘El País Semanal’ el 12 de junio de 1977

Felipe González

Secretario general del PSOE

"El socialismo es una profundización de la democracia"

Candidatos del PSOE. De izquierda a derecha, Luis Yáñez, Felipe González, Enrique Múgica y Carmen García Bloise. ampliar foto
Candidatos del PSOE. De izquierda a derecha, Luis Yáñez, Felipe González, Enrique Múgica y Carmen García Bloise.

Pregunta. ¿Qué significa exactamente el eslo­gan principal de su partido “Socialismo es libertad”?

Respuesta. Yo creo que el socialismo es una profundización de la democracia. En este momento me viene a la memoria un discurso de Indalecio Prieto, en el año 1922, en que dijo: “Soy socialista a fuer de liberal…”. El liberalismo nacido en la Revolución Francesa entronizó el gran principio de libertad, igualdad y fraternidad. A partir de esa concepción de la libertad, que pretendía liquidar la diferencia entre el siervo y el señor, los socialistas hablamos de transformación socialista de la sociedad. Se trata de que los tres conceptos estén íntimamente ligados, porque sin igualdad no hay libertad, y sin fraternidad no hay igualdad. Si falla uno, fallan los tres. El único procedimiento para hacer realidad ese eslogan es la solidaridad implícita en el mensaje del socialismo de­mocrático.

¿Qué quiere decir, para ustedes, la frase —muy repetida en su propaganda— de “cambiar la vida”?

Para nosotros, el cambio de la calidad de la vida pasa, en primer lugar, por la modernización de la economía y la superación de la crisis. En muy corto plazo, todas las opciones pueden ofrecer el mismo proyecto, lo cual es lógico. La economía española padece una enfermedad cuyos síntomas son inflación, desempleo, deuda exterior, más grave en nuestro caso por la fuerte dependencia de nuestra economía de factores tales como la emigración, la llegada de turistas y la propia inversión extranjera; factores sobre los que se ha montado nuestro modelo de crecimiento económico.

¿Cómo conseguirlo entonces?

Una reforma fiscal, para que empiece a operar y pueda orientar el gasto público hacia la construcción de escuelas, hospitales, centros para minusválidos, obras de infraestructura social, etcétera, es una medida absolutamente necesaria; pero ha de pasar al menos año y medio para que empiece a rendir frutos. Entretanto, es necesario orientar el crédito hacia la inversión de industrias capaces de crear puestos de trabajo y no hacia las que eliminan la mano de obra.

¿Cuál es el programa de enseñanza del PSOE?

"Cambiar la vida” significa también que pretendemos la escuela pública, laica y gratuita. Escuela pública no es escuela estatalizada, no se trata de que el Estado imponga su filosofía en la escuela; escuela pública quiere decir plural, democrática, gestionada con una aportación paritaria de padres de alumnos, profesores y estudiantes, en relación con su edad.

¿Cuáles son los pilares de la nueva Constitución que el PSOE defiende para España?

La estructura del Estado tiene que dar una respuesta definitiva al problema de la pluralidad de pueblos de España. La respuesta a este problema debe darse en un marco federativo en que los pueblos de España tengan una autonomía apropiada a su grado de conciencia colectiva, que probablemente no será la misma en Cataluña que en Extremadura. Ese es el más grave problema político de España, y del acierto de su solución depende el futuro de la democracia.

Por Joaquín Prieto.

Enrique Tierno Galván

Secretario general del Partido Socialista Popular

"No todo tiene por qué estar en la Constitución"

Candidatos del PSP. Sentado, Enrique Tierno Galván. Detrás, de izquierda a derecha, Fernando Morán, Raúl Morodo y Donato Fuejo. ampliar foto
Candidatos del PSP. Sentado, Enrique Tierno Galván. Detrás, de izquierda a derecha, Fernando Morán, Raúl Morodo y Donato Fuejo.

Ustedes hablan también de un “socialismo responsable”. ¿En qué se basa este lema?

Estamos convencidos de que en nuestra sociedad se está produciendo una indiferencia del ciudadano respecto a los asuntos públicos. Lo grave es que esta indiferencia ha llegado a afectar también a las tendencias políticas, que han perdido la responsabilidad respecto de lo global. Un socialismo responsable quiere decir que superamos el nivel de exigencia del partido para hacernos cargo del nivel de exigencia de la nación y de la humanidad. Existe cierta irresponsabilidad en la idea de que con ser socialista de partido basta. Socialismo responsable significa también que se está produciendo cierto mimetismo entre los partidos socialistas y aquellos que, en terminología trasnochada, podríamos llamar burgueses. Los socialistas debemos ser responsables respecto de la propia concepción del mundo. Si todos decimos más o menos las mismas cosas, es censurable que estemos engañando a la opinión pública al presentarnos con adjetivos tan diferentes entre nosotros.

¿Cuál va a ser la postura del PSP en el tema de la estructura del Estado?

Los mejores modelos constitucionales son los breves y sencillos en la exposición textual. Estamos en una situación en la que hay que hacer muchas cosas, pero no todo tiene por qué estar en la Constitución. Esta debe ser una Constitución norma que tienda a permanecer y no exija grandes refor­mas. Ahora, uno de los puntos que debe figurar es la estructura del Estado. Mi punto de vista es que no se debe salir del planteamiento de que el Estado español es un Estado plural que puede organizarse en diversos grados de autonomía y descentralización. Si se reconoce esto, y el que pueda aplicarse a todos los pueblos del Estado que lo deseen, lo demás puede correr después a cuenta de la propia Cámara y del Ejecutivo.

Una de las peculiaridades de su partido reside en su programa de política internacional.

El europeísmo ha funcionado en España casi como mística y tal vez ha sido bueno porque alentaba nuevos criterios. Pero ningún programa de política internacional puede hablar a la ligera de europeísmo.

Por Soledad Gallego-Díaz.

Manuel Fraga

Secretario general de Alianza Popular (AP)

"Nosotros no renegamos de lo que fuimos"

Candidatos de AP. De pie, de izquierda a derecha, Enrique Thomas de Carranza, Cruz Martínez Esteruelas, Laureano López Rodó. Sentados, Manuel Fraga Iribarne y Licinio de la Fuente. ampliar foto
Candidatos de AP. De pie, de izquierda a derecha, Enrique Thomas de Carranza, Cruz Martínez Esteruelas, Laureano López Rodó. Sentados, Manuel Fraga Iribarne y Licinio de la Fuente.

Unos afirman que usted se ha equivocado aliándose con personas situadas excesivamente a la derecha, y otros piensan que ese es, precisamente, su medio natural y donde mejor se encuentra. ¿Qué le parece más cierto?

Ni lo uno, ni lo otro. Alianza Popular es una fuerza política de amplio espectro, que va de la derecha conservadora y moderada, excluyendo todos los ultras, al centro más claro y genuino. Por serlo, ha sido capaz de dirigirse a personas de todos los orígenes y situaciones sociales; de producir un programa auténtico y comprensivo (no como los que estos días se están improvisando para las elecciones); de mantener debates públicos; sin perder su unidad. Es una fuerza que defiende a la vez el orden y la libertad; la seguridad y el progreso; la economía dinámica y la justicia social; es, en fin, una fuerza renovadora, moderada y populista.

¿Por qué esa insistencia en afirmar “el centro somos nosotros”?

El centro es donde todo el mundo quiere pescar; las elecciones lo dirán. Lo único cierto es que a nosotros nos atacan por igual, de un lado, los señores Piñar y Sánchez Covisa, y de otro, el señor Carrillo, que en cambio encuentra muy aceptable al señor Suárez y su centro. Nosotros somos centro y, por cierto, una vez más. ¿Quién trajo la gallina? Desde 1969 vengo hablando de este asunto.

¿Hasta dónde llega realmente el antagonismo con la Unión del Centro Democrático?

En la actitud ética: nosotros no renegamos de lo que fuimos, justamente porque entonces éramos ya reformistas. En la coherencia: el centro actual es un conjunto heterogéneo de encasillados, y no otra cosa. En la autenticidad: nosotros hemos venido con nuestros grupos políticos, y no con oportunismos, como el señor Suárez. Y, en fin, en el programa; el nuestro es más claro, más contundente, más serio.

¿Qué reacción le produce recordar que hace muy poco tiempo se encarcelaba o se multaba a hombres que hoy pueden vencerle —electoralmente hablando— por el simple hecho de proclamar y de ejercer su militancia política?

Nadie ha hecho tanto como yo en España, en los últimos 15 años, por hacer eso posible.

Por Camilo Valdecantos.

Santiago Carrillo

Secretario general del Partido Comunista de España (PCE)

"Es más fácil el consenso para cambiar las estructuras que los símbolos"

Candidatos del PCE. De pie, de izquierda a derecha, Simón Sánchez Montero, Pilar Brabo, Santiago Carrillo. Sentados, Marcelino Camacho y Víctor Díaz Cardiel. ampliar foto
Candidatos del PCE. De pie, de izquierda a derecha, Simón Sánchez Montero, Pilar Brabo, Santiago Carrillo. Sentados, Marcelino Camacho y Víctor Díaz Cardiel.

El Partido Comunista de España (PCE) ha basado su campaña electoral en el lema “Votar comunista es votar democracia”. ¿Qué significado tiene para ustedes esta expresión?

El PCE es un partido que ha luchado y va a luchar por la democracia. Por consiguiente, quien nos vote sabe que vota por un régimen en que todas las familias políticas podrán expresarse y en el que la regla será el criterio de la soberanía popular.

Uno de los temas más controvertidos de su campaña electoral ha sido su defensa de la Monarquía y de la bandera bicolor. ¿No es contradictoria esta postura en un partido tradicionalmente republicano?

No hemos hecho nunca la defensa de la Monarquía. Nosotros somos republicanos, pero pensamos que si la Monarquía es capaz de conducir la transición de la dictadura a la democracia, no vemos inconveniente en trabajar en el cuadro de una Monarquía constitucional. En cuanto a la bandera, no vamos a dar una batalla absurda por cambiar los colores de una bandera, que fue también de la Primera República, sino que la vamos a dar por cambiar las estructuras de este país. Y es más fácil lograr el consenso de los españoles para cambiar las estructuras que para cambiar símbolos.

Una vez en el Parlamento, ¿qué tema plantearán y defenderán en primer lugar los comunistas?

En primer lugar, y paralelamente a la redacción de una nueva Constitución, propondremos una ley de amnistía total para los presos políticos y una ley de asociaciones en la que sean reconocidos todos los partidos oficialmente, por el mero hecho de inscribirse.

¿Sobre qué bases planteará su partido el pacto constitucional?

Como hemos dicho en el programa electoral del partido, queremos una Constitución que garantice primero el libre juego democrático a todos los partidos de izquierda, centro y derecha.

Por Soledad Álvarez Coto.

Joaquín Ruiz-Giménez

Presidente de la Federación Demócrata Cristiana

"La clase media puede ser la espina dorsal de la democracia española"

Candidatos de la Democracia Cristiana. De pie, desde la izquierda, Francisco Laberón, José María Gil-Robles y Gil-Delgado, Jaime Cortezo. Sentados, Joaquín Ruiz-Jiménez y Delia de Rivera. ampliar foto
Candidatos de la Democracia Cristiana. De pie, desde la izquierda, Francisco Laberón, José María Gil-Robles y Gil-Delgado, Jaime Cortezo. Sentados, Joaquín Ruiz-Jiménez y Delia de Rivera.

¿No cree que la clase media española, de la que sacaría su clientela la DC, prefiere las soluciones autoritarias y es propensa al mesianismo y al caudillaje en política?

No se puede hablar de una clase media única. Puede existir, efectivamente, una clase media alta que sea proclive a esas soluciones, pero hay una clase media profesional que no quiere soluciones autoritarias. Los que componen este amplio grupo social son conscientes de la necesidad de la participación y van apreciando el papel de los partidos políticos. Tengo esperanza de que la clase media que vive de su trabajo diario puede ser la espina dorsal de la democracia española. La democracia cristiana puede tener una amplia base en esta clase social.

¿Cuál es la postura de la democracia cristiana frente al capital exterior y las multinacionales?

La inversión de capital exterior es indispensable. Ningún país de Europa lo rechaza. Incluso Rumania ha estimulado la participación de capital occidental en empresas socializadas. Tiene que haber inversiones extranjeras, pero suficientemente controladas por el Estado y orientadas hacia sectores de máxima rentabilidad para el país. No hay que olvidar que la mano de obra española hay que utilizarla y es mejor que venga capital alemán a España que no vayan obreros españoles a Alemania. Respecto a las empresas multinacionales, es cierto que todos los partidos democráticos las critican como una forma de colonialismo. Sin embargo, yo creo que en este tema hay que distinguir. Hay multinacionales que aceptan las reglas de juego. Hay, sin embargo, otro tipo de multinacionales que por no haber asimilado la psicología del español están creando conflictos.

Por Francisco Gor.

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