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Méndez de Vigo considera “un golpe de Estado” la ley de secesión de Cataluña

Guindos alerta de que la independencia provocaría una caída del 30% en el PIB autonómico

El portavoz del Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo, en un acto público el pasado lunes. En el vídeo: el ministro de Economía, Luis de Guindos.

El Gobierno eleva el tono frente al desafío de Cataluña. El ministro de Educación y portavoz del Ejecutivo, Íñigo Méndez de Vigo, ha definido este martes como “un verdadero golpe de Estado” la ley que prevé declarar unilateralmente la independencia catalana si el Gobierno español impide el referéndum, como reveló el lunes EL PAÍS. Méndez de Vigo ha querido lanzar este duro mensaje desde Bruselas para advertir al presidente catalán, Carles Puigdemont, de que su plan choca frontalmente con las reglas europeas. “Aquí respetamos los procedimientos. Nadie en las instituciones europeas puede estar de acuerdo con esto. No hay que engañar a los ciudadanos catalanes”, ha subrayado en declaraciones a la prensa.

Con esta advertencia, el portavoz del Gobierno apela a uno de los principales argumentos para disuadir a quienes defienden la secesión: que su proyecto no tendría cabida en la Unión Europea porque vulnera el Estado de derecho. Y lo hace pocas horas después de que el mandatario catalán defendiera su proyecto en una conferencia pronunciada en Madrid. “Le pedimos a Puigdemont que se lo explique a los catalanes; siguiendo por esa senda no solo conseguirá el rechazo de la mayoría de los españoles, sino de todos los europeos”, ha destacado.

Méndez de Vigo ha rehusado adelantar qué hará el Ejecutivo de Mariano Rajoy si la Generalitat de Cataluña llega a plantear una eventual independencia unilateral. En ese terreno, prefiere mantener la mano tendida: “El Gobierno lo que quiere es dialogar dentro de la ley, sin fecha de caducidad”.

Pocos minutos antes, el ministro de Economía, Luis de Guindos, había alertado de las consecuencias económicas de una hipotética secesión. También desde Bruselas, donde participa en un encuentro de ministros europeos del ramo, Guindos ha pronosticado que la independencia generaría un fuerte impacto en la riqueza de Cataluña. “Es imposible desde el punto de vista legal y desde el punto de vista económico supondría una caída del PIB en el entorno del 25% o 30%. Sería un empobrecimiento brutal. Y el Gobierno español no va a dejar que eso ocurra nunca”, ha avisado a su llegada a la reunión. Frente al “monólogo” de Puigdemont -por la charla que ofreció el lunes en Madrid-, ambos ministros han pedido al presidente catalán que acuda al Congreso de los Diputados a dialogar con los representantes políticos.

Al igual que Méndez de Vigo, la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, ha comparado los planes de la Generalitat con una intentona golpista. "Si estuviéramos en otro país y en otras circunstancias y a lo mejor no estuviéramos hablando de políticos, estaríamos hablando de un intento de golpe de Estado o de una amenaza de golpe de Estado", ha declarado a Onda Cero. "Se trata de una amenaza en toda regla contra el Estado, que tiene todo los medios para defenderse", ha añadido.

Preguntada si el Gobierno estaría dispuesto a utilizar la fuerza para evitar la secesión de Cataluña, la ministra ha señalado que este irá respondiendo "con la proporcionalidad que tenga que hacerlo" y se ha negado a anticipar acontecimientos, advirtiendo de que "nunca se puede admitir un chantaje".

Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, ha calificado de "aberración" el borrador de la ley de desconexión catalana. "Va a contribuir más a que la reacción [contraria a la independencia de Cataluña] que hay ya en medios internacionales y la Unión Europea se consolide", ha añadido, en un desayuno informativo organizado por Europa Press en Madrid.

"Esto no es serio: que se pida un debate y se rehúya ese debate, que se hable de democracia y no se dé la oportunidad de debatir esa cuestión en sede nacional [el Congreso], pero tampoco en el Parlament; que se oculten normas y que se den por sentadas cosas que todo el mundo sabe que no se van a producir", ha insistido el ministro, en referencia a la pretensión de la Generalitat de que una Cataluña independiente seguiría formando parte de la UE. "No puede ser así, es una cosa tan pedestre como que los tratados [de la Unión] enumeran a quienes son parte de esos tratados y ahí no está Cataluña y para cambiarlos tiene que ser por unanimidad", ha explicado.

Aunque no ha querido poner la mano en el fuego porque ningún país u organismo internacional reconocería al hipotético Estado, ha asegurado que eso es algo "que no se le pasa por la cabeza a ningún líder sensato ni a ninguno de los países con los que España tiene relacón".