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El presidente brasileño Michel Temer pone las reformas de Rajoy como modelo

El presidente español anima a las empresas a participar en el plan brasileño de privatizaciones

El presidente de España Mariano Rajoy con el presidente de Brasil, Michel Temer
El presidente de España Mariano Rajoy con el presidente de Brasil, Michel Temer AFP

El presidente del Brasil, Michel Temer, ha destacado este lunes ante el jefe del Gobierno español, Mariano Rajoy, la “semejanza” en las dificultades que afrontan los dos países y ha puesto las políticas aplicadas por su huésped como modelo a seguir.

Temer no aludía a la corrupción, a pesar de ambos mandatarios están cercados por escándalos de financiación ilegal de sus respectivos partidos, sino a la severa crisis económica de la que todavía convalece España y a la recesión que sufre Brasil desde 2014 y de la que espera empezar a salir tímidamente este año.

Temer se ha mostrado complacido de escuchar de labios de Rajoy el relato de las reformas que aplicó su Gobierno en 2012 en materia laboral y de pensiones –exactamente las mismas que él planea ahora para Brasil- y cómo, a pesar de las “protestas y huelgas”, estas resultaron necesarias para que “España pudiera renacer”. Sin escatimar elogios, aseguró que Rajoy es hoy aplaudido unánimemente por las reformas que implementó y que se trata de “una figura que ya hizo historia en España”.

El presidente español, visiblemente complacido, felicitó a su anfitrión por las medidas económicas que está poniendo en marcha y le aconsejó perseverar en la búsqueda de la seguridad jurídica, la previsibilidad y la sostenibilidad presupuestaria porque, “a medio plazo, la seriedad en la gestión de los asuntos públicos siempre es recompensada”.

Rajoy subrayó que las empresas españolas han demostrado su vocación de permanencia en Brasil incluso en los años más duros y que los “planes muy ambiciosos” del Gobierno Temer dejan margen para que la ya importante presencia española se incremente aún más. Previamente, el presidente brasileño había instado a los inversores españoles a aprovechar la oportunidad que se abre con su programa de privatizaciones y concesiones en sectores como la energía o las infraestructuras del transporte (puertos, aeropuertos, ferrocarriles y carreteras).

En su comparecencia ante la prensa, en la que no admitieron preguntas, los dos presidentes expresaron además su “profunda preocupación” por la crisis de Venezuela, cuya solución debe pasar “ineludiblemente” por la celebración de elecciones.

Antes de su declaración, Rajoy y Temer se reunieron con 14 directivos de empresas españolas con intereses en Brasil, incluidos los máximos responsables de Telefónica (Jose María Álvarez-Pallete), Iberia (Luis Galllego) Repsol (Antonio Brufau) o CAF (Andrés Arizkorreta), así como de las filiales brasileñas o latinoamericanas de Santander, Gas Natural Fenosa, Acciona o Mapfre.

En el plano práctico, la cumbre arrojó escasos resultados: media decena de acuerdos (la mayoría declaraciones de intenciones) en asuntos de bajo tenor, como recursos hídricos o la cooperación entre las respectivas escuelas diplomáticas, y una declaración conjunta tan extensa como inocua. Eso sí, el mandatario brasileño reiteró la invitación para que Felipe VI visite el país, una invitación que ha sido aceptada y para la que ya se busca fecha.

Temer recibió al primer ministro español en el Palacio de Planalto con todos los honores, acompañado por cinco ministros y flanqueado por una compañía de la guardia de dragones en uniforme de época. En contraste, un dron sobrevoló la zona durante la ceremonia  en misión de vigilancia.

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