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Dastis: “No hay ninguna base para perder los nervios por Gibraltar”

El ministro responde en el Foro Cinco Días a las declaraciones de un exlíder conservador de que Reino Unido iría a una guerra por la colonia

El Ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis este lunes en el desayuno informativo de 'Cinco Días'.

Flema española frente al nerviosismo británico. “Creo que alguien en el Reino Unido está perdiendo los nervios y no hay ninguna base para ello”, ha respondido el ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, Alfonso Dastis, a su llegada al Foro Cinco Días, donde ha sido preguntado por las declaraciones del lord y exlíder conservador Michael Howard, quien dijo que la primer ministra británica, Theresa May, estaría dispuesta a embarcarse en una guerra por Gibraltar, como lo hizo su antecesora, Margaret Thatcher, por las Malvinas. “Howard no dijo exactamente eso”, ha matizado el ministro, queriendo quitar hierro a esas palabras, antes de añadir que “traer a colación situaciones pasadas con las Malvinas es un poco sacado de contexto”.

Lo cierto es que la diplomacia española asiste con júbilo contenido a la tormenta desatada en el Reino Unido por la inclusión en el borrador de las directrices que el Consejo Europeo dará al negociador del Brexit por parte de la Comisión, el francés Michel Barnier, de un párrafo que otorga a España el poder de veto sobre la aplicación a Gibraltar de cualquier futuro acuerdo entre el Reino Unido y la UE. No solo Howard ha desenterrado el hacha de la guerra de 1982 contra Argentina. Sin ir tan lejos, el ministro de Defensa británico, Michael Fallon, ha dicho que su país protegerá Gibraltar, “hasta sus últimas consecuencias” y la propia May se vio obligada a llamar el domingo al ministro principal del Peñón, Fabian Picardo, para reiterarle que Londres nunca cederá la soberanía de la colonia contra la voluntad de los gibraltareños, una idea que hoy ha repetido el ministro de Exteriores británico, Boris Johnson. “Ladran, luego cabalgamos”, ilustra un diplomático español.

“El Gobierno español, si acaso, está un poco sorprendido del tono que se ha generado en el Reino Unido, un país tradicionalmente caracterizado por su flema. Está claro que en esta cuestión la tradicional flema británica brilla un poco por su ausencia”, ha insistido el ministro con sorna.

Aunque el líder del Partido Liberal Demócrata, Tim Farron, acusó a la premier británica de cometer un “grave error” al no citar a Gibraltar en la carta en la que comunicó la activación del artículo 50 del Tratado de la Unión, que pone en marcha el Brexit, fuentes diplomáticas españolas le restan importancia y aseguran que la inclusión del párrafo que otorga a España el poder de veto estaba negociado desde antes de que May remitiera su misiva. La diferencia, explican las mismas fuentes, es que hasta ahora el Reino Unido tenía posibilidad de influir desde dentro en las posturas de la Unión y en la negociación del Brexit es ya un país tercero a todos los efectos, hasta el punto de que el párrafo sobre Gibraltar parece haber pillado por sorpresa a Londres.

A corto plazo, el objetivo de la diplomacia española es que este párrafo se traslade, blanco sobre negro, a las directrices definitivas que los jefes de Estado y Gobierno de los 27 aprobarán el día 29 en Bruselas. Con ese texto en la mano, el Gobierno español tendrá la sartén por el mango y no le quedará más que esperar a que Londres venga a plantearle qué relación quiere que Gibraltar tenga en el futuro con la UE. Por ejemplo, cuál será el estatuto del aeropuerto construido sobre el istmo, cuya soberanía no reconoce España, que quedará definitivamente fuera del cielo único europeo y cuya viabilidad puede resultar problemática.

Lo que Dastis ha descartado es que España tome represalias contra Gibraltar y vuelva a cerrar la Verja como hizo la dictadura franquista. El ministro ha subrayado que una de sus prioridades es que los ciudadanos españoles se vean afectados lo menos posible por el Brexit y eso incluye también a los miles de vecinos del Campo de Gibraltar que trabajan en la colonia. El Gobierno no prevé imponer aranceles, otra cosa es que se luche contra los tráficos ilícitos y la evasión fiscal a través del Peñón. Gibraltar será frontera exterior de la UE, pero ya está fuera del espacio Schengen, por lo que la situación no debería ser muy diferente a la actual, alegan fuentes diplomáticas.

La comparecencia de Dastis se ha producido al día siguiente de que se reuniera en Madrid con el ministro británico para el Brexit, David Davis, en un encuentro que estaba previamente programado y que las dos partes calificaron de "amistoso y constructivo". Según el Ministerio español de Exteriores, Dastis reiteró la posición española ante la inminente negociación: su "total confianza" en el interlocutor de la UE, Michel Bernier; su "plena consonancia" con el borrador de directrices presentadas por el Consejo Europeo --incluido el derecho de veto de España sobre la aplicación a Gibraltar de un futuro acuerdo de los 27 con Londres-- y su apoyo a una "negociación  secuencial", que comience por el "finiquito" --la liquidación de las obligaciones financieras del Reino Unido con la UE-- y la garantía de los derechos de los residentes europeos y británicos en la otra parte, antes de abordar un futuro acuerdo comercial. Un portavoz del Gobierno británico indicó en Londres que Davis había reiterado "lo que la primera ministra ya dejó claro respecto a nuestra posición y es que seremos firmes en nuestro apoyo a Gibraltar".

Escocia, de salida sí; y de entrada, ya veremos

M.G.

Dastis no ha querido aclarar este lunes si España vetaría el eventual ingreso de una Escocia independiente en la UE. Tras declarar el pasado domingo en El PAÍS que “de entrada” no veía ningún motivo para ejercer dicho veto, el ministro ha lamentado en el Foro Cinco Días haber sido “malinterpretado” y se ha negado a “hacer especulaciones sobre futuribles que pueden o no producirse. Lo único cierto”, ha insistido, “es que cuando salga el Reino Unido[de la UE] va a salir Escocia. Lo que pase en el futuro ya veremos cuando pase, si pasa”.

Tras subrayar que Escocia y Cataluña "no son equiparables", ha querido dejar claro que “cuando el Reino Unido salga de la UE, sale entero. Y nuestra intención y deseo es que fuera de la UE permanezca entero y vamos a trabajar en ese sentido. El Gobierno español”, ha subrayado, “no defiende fragmentaciones ni secesiones” y mantiene sus relaciones con el reino Unido “de Estado a Estado”.

Fuentes diplomáticas subrayan que la posición del Gobierno español no ha cambiado: Escocia no puede de permanecer en la UE tras el Brexit. Si se declarase independiente, cumpliendo los preceptos constitucionales británicos y de acuerdo con Londres –lo que no es el caso de Cataluña—podría pedir el ingreso en el club comunitario, pero tendría que ponerse en la cola de los países que han pedido la adhesión. La negociación podría durar años y sería el Gobierno español del momento el que decidiría si vetaba o no su ingreso, aunque no habría motivo para hacerlo si cumpliese todos los requisitos. 

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