Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

El difícil desembarco de Íñigo Errejón en Madrid

El ex 'número dos' de Podemos tendrá una organización no afín y un líder autonómico enfrente

Mayoral, Errejón, Garzón, Montero e Iglesias, el 22 de febrero.
Mayoral, Errejón, Garzón, Montero e Iglesias, el 22 de febrero.

El acuerdo entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón para que el ex número dos de Podemos sea el candidato en la Comunidad de Madrid en 2019 presenta aún muchos interrogantes que ya están tensando a los tres sectores del partido. Los Anticapitalistas, ajenos al pacto, rechazan el “reparto por arriba” y exigen no adelantar las primarias para designar candidato, así como que se priorice el proceso de alianzas con otras fuerzas. Errejón tendrá, además, una organización no afín y un líder autonómico del partido enfrente que no tiene intención de apartarse.

Errejón no tendrá tan sencillo el desembarco en Madrid como candidato para las elecciones autonómicas de dentro de dos años. El pacto entre el secretario de Análisis Estratégico y el líder de Podemos es débil porque su ejecución no está diseñada, más allá de que el aparato del partido le apoyará para ser el cabeza de lista autonómico. La operación nace con interrogantes que generan tensión entre los tres sectores que se reparten el poder en Podemos. El acuerdo, además, no entusiasma a todos los pablistas.

El primero de los interrogantes es cuándo se celebrarán las primarias a las que Errejón tendrá que presentarse y ganar. Los errejonistas prefieren adelantarlas a este año y amarrar así la candidatura, pero eso choca con la intención de los anticapitalistas y no es bien recibido por los pablistas. “Creemos que las primarias no tienen que ser en este momento. Necesitamos tiempo para construir Podemos y construir el movimiento popular, trabajar hacia fuera más allá de debates internos. Hay un consenso tras la asamblea Vistalegre 2 que se basa en la necesidad de dejar lo interno y mirar hacia fuera”, afirma Isabel Serra, portavoz de la dirección madrileña de Podemos y una de las principales dirigentes de Anticapitalistas en la región. A esta corriente, a quienes le dieron el pacto cerrado, les ha caído como un jarro de agua fría. “Esto parece un reparto por arriba de posiciones de poder más que un anuncio que piense en el proyecto de Podemos y nuestros objetivos”, lamenta la dirigente autonómica.

En el sector de Errejón son conscientes de que la organización está agotada por los procesos internos de los últimos meses, pero al mismo tiempo quieren empezar cuanto antes el trabajo en Madrid. Una de las claves de las “conversaciones de paz” entre Iglesias y Errejón que dieron como resultado el pacto de la candidatura madrileña fue que esta permitía la cohabitación de sus equipos al instalarse en dos ámbitos diferenciados. Por eso es urgente que así suceda. Los pablistas no han tomado aún una decisión sobre cuándo celebrar las primarias, pero también abogan por que no se celebren este año. “No puede haber unas primarias autonómicas antes de que se celebre la asamblea municipal de Podemos, prevista para el próximo noviembre. No toca y sería empezar mal la candidatura de Errejón”, afirma Jesús Montero, líder de Podemos en la capital y de la corriente pablista.

Pero, además, adelantar las primarias puede generarle un conflicto con los potenciales aliados, si estas se celebran antes de definir si Podemos concurrirá a las elecciones en alianza con otras fuerzas. La intención de la dirección es construir un Unidos Podemos autonómico con IU y otros socios. “En el documento político que marca la hoja de ruta para estos próximos años el objetivo es concurrir a las elecciones con una candidatura de unidad popular. De modo que esto determina la forma de las primarias. Es importante dar un orden coherente y políticamente útil a los debates”, recuerda la portavoz de Anticapitalistas.

Por último, Errejón se encuentra con una dirección del partido en Madrid controlada por los pablistas y con un líder, Ramón Espinar, recién elegido, al que no le gusta el acuerdo, aunque lo haya asumido, y que no pretende apartarse. “Ramón [Espinar] será secretario general de Podemos en la comunidad hasta 2019 sí o sí”, avisan fuentes pablistas. El acuerdo entre Iglesias y Errejón, sostienen estas fuentes, contempla el respeto a la organización autonómica y municipal. Esto es, la candidatura de Errejón no puede consumir todos los recursos, y los equipos de campaña que se formen deberán ser mixtos, integrando a las dos direcciones.

Anticapitalistas

Si Errejón quiere controlar el partido antes de presentarse a las elecciones tendrá el inconveniente de que los nuevos estatutos salidos de Vistalegre 2 establecen un plazo mínimo de 18 meses entre un congreso autonómico y el último. Esto es, hasta dentro de más de un año el ex número dos no podría forzar la maquinaria para tratar de hacerse con el control. Los anticapitalistas son ahora la llave de la mayoría en la dirección del partido en Madrid (tienen 12 de 34 asientos, y tanto pablistas como errejonistas los necesitan para ser mayoría, a no ser que pactaran entre sí), y se sienten traicionados por el acuerdo.

El papel de Espinar es otra clave, porque el nombramiento oficioso de Errejón le deja fuera de juego en Madrid. Está previsto compensarle con un posible papel en la Ejecutiva estatal como invitado y asegurándole una mayor presencia mediática estatal, indican fuentes pablistas.

Más información