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Cebrián alerta de que la convivencia está dañada por el conflicto territorial

El presidente de EL PAÍS cree que hay que aprender de las renuncias de los líderes en la Transición

Gloria Lomana, Juan Luis Cebrián y Javier Solana, este martes en el Club Siglo XXI. Ampliar foto
Gloria Lomana, Juan Luis Cebrián y Javier Solana, este martes en el Club Siglo XXI.

El régimen del 78 no fue otra cosa que la creación de las instituciones democráticas, aquellas en las que cabían todos los españoles, los ganadores y los perdedores de la Guerra Civil. Ante el revisionismo que hacen hoy algunos líderes políticos, y la poca conciencia que demuestran sobre la Transición las nuevas generaciones, el periodista y escritor Juan Luis Cebrián, presidente del Grupo PRISA y EL PAÍS, quiso escribir la primera parte de sus memorias para dar a conocer ese periodo fundamental de la historia de España y el fruto de ella, la democracia.

Con motivo de la publicación de Primera página. Vida de un periodista (Debate) Cebrián ha protagonizado un coloquio en el Club siglo XXI, presentado por el político socialista Javier Solana y la periodista Gloria Lomana. En su intervención, el periodista se ha referido a las enseñanzas que cree ha de extraer la clase política actual del pasado reciente del país que relata en el libro. “Hubo un diálogo político, una confrontación y un pacto entre franquistas y demócratas. Es una lección para la clase política: no se trata de elaborar consensos, sino pactos”, ha reflexionado.

La Transición fue la “reconciliación entre españoles” tras una monstruosa guerra con cifras escalofriantes de muertos, fusilados y ejecutados, pero no solo eso. Supuso la llegada a España de la Ilustración –“El Gobierno socialista no trajo el socialismo, sino la Ilustración”- ha asegurado Cebrián-, el cosmopolitismo y “la producción de la democracia liberal”. “Nosotros queríamos ser un país como los demás. Poder ir a Francia con el orgullo de ser españoles”, ha recordado el académico. “Queríamos construir un país como los demás y este es hoy un país como los demás. Eso es un triunfo de todos, de la derecha y la izquierda, de los empresarios y los trabajadores, de los españoles”, ha defendido Cebrián. Pero hoy, alerta, ese triunfo está en peligro.

“Tenemos que saber que está en peligro, pero somos capaces de superar esta etapa. Esta etapa tiene un desafío político, no económico. La convivencia en España está dañada principalmente por el conflicto territorial”, asegura el presidente de EL PAÍS. En el marco constitucional actual esa convivencia no está resuelta, ha razonado Cebrián, por lo que se hace necesario reformar la Constitución. “Y si no, seguiremos llevando este diálogo de sordos”. En el desafío que afrontan los representantes públicos actuales para resolver este problema, el periodista, testigo excepcional de la llegada de la libertad a España, les invita a “aprender de las lecciones de la Transición y de las renuncias de los líderes políticos. Empezando por el Rey, que recibió todos los poderes políticos que tenía el dictador y los entregó todos”. Los líderes del pasado reciente hicieron uso de un “pragmatismo real y muy elaborado” y tampoco tuvieron hoja de ruta, les ha recordado.

En este escenario, en el que se está produciendo un “cambio cultural y de civilización tan formidable que está en peligro el sistema de convivencia”, también están concernidos los medios de comunicación. “Nuestro régimen se basa en la opinión pública”, ha reflexionado Cebrián, y hoy existe un problema de configuración de esa opinión pública por el fenómeno de los populismos y la llamada posverdad, que en el fondo no es más que la proliferación de la mentira. El fundador de EL PAÍS es crítico con los medios, porque cree que “la presunción de inocencia ha desparecido” y la difamación, la calumnia y la injuria no son penalizadas. “El desafío de los periodistas es demostrar que el periodismo profesional es necesario”, ha concluido Cebrián.

Del periodismo y su compleja relación con el poder ha hablado también Javier Solana, quien ha contado que su estrecha relación de amistad con el presidente de PRISA se vio interrumpida por una discusión que mantuvieron, siendo él portavoz del Gobierno de Felipe González y Cebrián director de EL PAÍS, por un atentado en el que murió un etarra a causa de los disparos de un guardia civil. Solana no quería que el periódico publicara que el miembro de ETA había muerto por un tiro en la nuca del agente, y le pidió a Cebrián que no lo hiciera. El periodista, sin embargo, decidió publicarlo, y ambos se distanciaron durante un largo tiempo. La reconciliación llegaría después, y el ex secretario general de la OTAN asegura en todo caso que generó su propia biografía intelectual unida a EL PAÍS. “Me siento un orgulloso lector de EL PAÍS”, ha apuntado.

Al acto han asistido, entre otros, políticos socialistas como el portavoz parlamentario, Antonio Hernando, la vicepresidenta segunda del Congreso, Micaela Navarro, y el exministro José Bono, así como los vicesecretarios del PP Pablo Casado y Fernando Martínez-Maillo.

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