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El número de jóvenes emancipados baja del 20% por primera vez en 12 años

La tasa de emancipación es un 4,84% inferior a la registrada en el mismo periodo de 2015

La población joven de 16 a 29 años que reside de forma independiente de su familia se ha situado por primera vez en 12 años por debajo del 20%. En el segundo trimestre de 2016 este índice se fijó en el 19,7%, lo que representa una tasa de emancipación un 4,84% inferior a la registrada en el mismo periodo de 2015, según el Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España. Y cuando logran abandonar el nido, los jóvenes se van acompañados. Tan solo el 16,7% ha logrado establecerse en un hogar unipersonal.

Ana Llorente en su habitación, en casa de sus padres, donde vive.
Ana Llorente en su habitación, en casa de sus padres, donde vive.

Ana Llorente tiene 27 años y ha trabajado de dependienta, camarera, en administración y actualmente ejerce como auxiliar de clínica. Ana es periodista por la Universidad Complutense de Madrid y, como tal, nunca ha superado los 300 euros de salario. "No cerré mi expediente universitario para poder seguir en la bolsa de prácticas y luego nadie me cogía porque pedían cinco años de experiencia”. Sigue echando currículos, pero “sin ninguna esperanza” y como para muchos jóvenes, su prioridad es emanciparse, antes de encontrar un trabajo de lo que estudió.

La tasa de paro entre la población joven de menos de 30 años es del 34,4%. No obstante, tan sólo 2 de cada 10 jóvenes de 16 a 24 años está trabajando. En cuanto a los contratos, más de la mitad de la población joven ocupada, —el 55,4%—, tiene contratos temporales. Y el 60% gana menos de 1.000 euros. Para Victor Reloba, vicepresidente y responsable del área socioeconómica del Consejo de la Juventud, este mínimo histórico de emancipación tiene que ver principalmente con la precarización del mercado laboral, a pesar de la leve disminución del paro. “Lo que antes era un trabajo normal con X horas, ahora se fracciona en distintos empleos con horarios parciales y precarios. Uno de cada cuatro jóvenes que trabaja es pobre”.

A pesar de que Llorente califica la situación en el periodismo como “alarmante”, su entorno está en una situación similar a la suya. “La mayor parte o está estudiando para presentarse a una oposición o están buscándose la vida haciendo una cosa distinta de su profesión”, lamenta. “Al final prefieres buscarte la vida como sea y no pasarte hasta los 40 en la casa de tus padres”.

Compartir piso con más de dos personas

Los jóvenes de menos de 30 años que han conseguido emanciparse pero compartiendo piso conviven, de media, con más de dos personas.

José Cuesta, cordobés de 30 años, vive en un céntrico piso en Madrid. Se ve obligado a compartir el piso con otras tres personas cuando su ideal sería vivir solo a su edad. “Mi próximo paso es encontrar un trabajo que me reporte un sueldo mayor y me permita no compartir piso”, afirma este publicista.

Cuesta podría hacerlo pero prefiere priorizar una ubicación cerca del centro, donde está la oficina en la que trabaja, a ser menos personas pero vivir en zonas más apartadas. “Con la situación económica actual, los jóvenes solo podemos aspirar a compartir piso”, lamenta.

Considerando solo los jóvenes que trabajan, las cifras no cuadran para emanciparse. El salario medio es de 890 euros y un alquiler tiene un importe mensual de 470 euros de media, aunque varía mucho en cada Comunidad Autónoma, según las estimaciones del Consejo de la Juventud de España en base a la EPA y el Censo de Población y Vivienda. “Utilizar más del 30% de tu salario en alquiler se considera sobreendeudamiento y las propias entidades bancarias utilizan este umbral para otorgar un crédito, por lo que los jóvenes no pueden acceder a eso tampoco”, razona Reloba, quien agrega que a ese gasto hay que sumarle el 9% de los servicios básicos.

“Estamos enfadados”

Laura Carrasco tiene solo 21 años y ya está frustrada. Estudió cocina y no encontró trabajo cuando terminó porque le pedían mínimo tres años de experiencia. Después preparó el acceso al grado superior de este módulo, aunque asegura que “no le sirvió de nada”. Al no encontrar trabajo en lo suyo decidió estudiar Sonido y vídeo. La respuesta a si ha pensado emanciparse es “nunca, nunca, nunca. Es que nunca he tenido dinero para pensarlo siquiera”. Mientras estudia, trabaja montando y desmontando escenarios para conciertos. En su mejor mes logra sumar 200 euros.

La tasa de emancipación entre la población de 16 a 29 años que no cursa estudios es de 34,3%, mientras que entre la población joven que sigue estudiando tan solo un 7,1% ha logrado establecerse en una vivienda independiente al hogar familiar.

Del grupo de 30 amigos que tiene Laura, solo dos trabajan un sitio estable “que pueden comer de ello”, describe. “La realidad desmotiva mucho a la hora de salir para adelante. Las generaciones más grandes pasan años y años estudiando y no pueden ejercer luego. Mucha gente de mi entorno un poquito más mayor se ha tenido que ir del país para trabajar. Estamos enfadados”.

En los últimos dos años y medio, medio millón de jóvenes ha emigrado según los cálculos más conservadores que maneja el Consejo de la Juventud de España. “Sospechamos que las cifras son mucho mayores, porque los jóvenes no se suelen dar de baja en el padrón ni suelen registrarse en el Censo de los países a los que se van”, afirma Reloba.

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