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El PSOE revisará el vínculo con el PSC tras su desmarque en la investidura

La gestora llevará la revisión del protocolo con los socialistas catalanes a un comité federal

La comisión gestora del PSOE llevará a un comité federal la revisión del protocolo que les vincula al PSC. El traumático episodio en torno a la negativa a cumplir con la abstención en la sesión de investidura va a ser el detonante de esta iniciativa. Si quieren mantener el estatus de “partido hermano” tendrán que respetar sus normas, señalan. Hay una corriente que aboga por que la militancia del PSC no participe en la elección del secretario general del PSOE.

Los diputados del PSC, este sábado en el Congreso.
Los diputados del PSC, este sábado en el Congreso.

La historia de casi 40 años de unidad de acción entre el PSOE y el PSC está jalonada de desencuentros y rencillas más o menos intensos. Ahora el conflicto no parece uno más, toda vez que una de las partes, en este caso el PSOE, representado por la gestora, no quiere mirar hacia otro lado después del desplante del PSC, como ha ocurrido repetidamente, ni poner paños calientes. Esta determinación se apreciará con toda seguridad una vez que los socialistas catalanes hayan culminado el proceso congresual que empezó hace dos semanas con la elección en primarias de Miquel Iceta como primer secretario y tendrá su broche el próximo fin de semana con el desarrollo del congreso en el que se debatirá su proyecto político.

Muy pendientes de los contenidos del congreso de los socialistas catalanes estarán en la actual dirección del PSOE, aunque la decisión de la revisión del protocolo que hermana a ambos partidos es muy firme, según reconocen en la gestora. El portavoz de la misma, Mario Jiménez, mano derecha de la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, tilda de “imprescindible” ese replanteamiento de las relaciones.

Estos planes ya los barruntan el PSC y también sectores del PSOE, alineados con los ahora críticos, seguidores del anterior secretario general Pedro Sánchez. “La gestora no tiene competencias para llevar adelante la revisión del protocolo”, indican interlocutores de este sector. Pero la respuesta ya está preparada. “La gestora, en efecto, no tiene facultades para establecer un nuevo modelo de relaciones entre el socialismo catalán y el PSOE, pero sí asegura que las tiene para llevar una propuesta al comité federal”, indican interlocutores de la misma.

En ese terreno es difícil la resistencia del PSC y de sus apoyos en sectores del PSOE ya que el comité federal es el máximo órgano de dirección de ese partido y su poder es absoluto. Las voces que señalan en exclusiva al marco de un congreso como única instancia para cambiar las relaciones entre los dos partidos no encuentran, sin embargo, sustento documental. En la gestora se ha estudiado detenidamente este asunto y creen que no hay forma de impedir y de impugnar que haga una propuesta de revisión del modelo.

No hay todavía una redacción de cómo debe ser ese vínculo desde la perspectiva del PSOE. Para algunos, se debe exigir al PSC que cumpla las resoluciones que aprueben los órganos de dirección de los socialistas, aunque hay para quienes la revisión debe conducir a un cambio radical que incluiría la exclusión del partido catalán de los procesos de elección de los dirigentes del PSOE, de igual manera que este partido no tiene ni voz ni voto en las decisiones del PSC.

A la espera de que el partido que dirige Iceta celebre su congreso el próximo fin de semana, los dirigentes actuales del PSOE prefieren ser contenidos en sus manifestaciones, aunque con avisos. Esa fue la actitud del presidente de la gestora, Javier Fernández, a preguntas de EL PAÍS sobre su visión de la relación con el partido de los socialistas catalanes. “Hemos compartido el proyecto de España con el PSC y deseamos seguir compartiéndolo, pero siempre que respeten las reglas de ese proyecto”, señaló. “Como dirección ejecutiva interina del partido dialogaremos con el PSC, siempre bajo el control del comité federal y en el ámbito de sus funciones, que debemos cumplir con seriedad”, concluye.

Relación de fuerzas

Los planes de reconsideración de la relación con el PSC tienen buena acogida en el PSOE o, al menos, en la mayoría que se manifestó y ganó en el comité federal. En ese ámbito es en el que, hasta la celebración de un nuevo congreso, se debatirá y se decidirá todo lo que acontezca de relevancia en el PSOE. Las dos votaciones últimas han indicado que las posiciones políticas de la gestora tienen mayoría. En la primera, del pasado 1 de octubre, Sánchez perdió en su intento de celebrar un congreso de manera inmediata, lo que le llevó a presentar la dimisión. El pasado 23 de octubre, resultó ganadora la opción de abstenerse en la investidura de Mariano Rajoy.

La relación de fuerzas en ese comité fue de un 60% frente a un 40%, a favor de los contrarios a Pedro Sánchez. Los perdedores de ese comité federal, por su parte, están persuadidos de que uno de los objetivos es eliminar a los 18.000 militantes del PSC de las votaciones en las elecciones primarias para elegir al secretario general del PSOE. El apoyo total de los órganos de dirección del PSC a las tesis de Pedro Sánchez en su conjunto y, en particular, a mantener el no a Rajoy, es una de las razones por la que esos interlocutores creen que la gestora quiere cambiar las reglas que rigen la relación entre ambos partidos.

No siempre el socialismo catalán estuvo tan unánimemente al lado de Sánchez. En las primarias de julio de 2014, en las que se enfrentó con Eduardo Madina y José Antonio Pérez Tapias, el voto estuvo muy dividido pero ganó el diputado vasco con un 40,49% de los apoyos, frente al 37,39% que obtuvo Sánchez y el 22,22% de Pérez Tapias.

El socialismo catalán no quiere romper

El PSC pide comprensión para la situación de enorme dificultad que viven en Cataluña. El primer secretario de ese partido, Miquel Iceta, se ha preguntado estos días cómo es posible que el PSOE pueda dar por terminado, en el peor de los casos, el vínculo con los socialistas catalanes por apoyar o no a Mariano Rajoy en su investidura como presidente del Gobierno. Los socialistas catalanes se mueven entre la petición de que no lo hagan, a la resignación de que si es eso lo que el PSOE quiere nada puede impedirlo

El apoyo a Rajoy, aunque sea solo para que no se celebren nuevas elecciones, ha resultado imposible para los socialistas catalanes. Al líder del PP le atribuyen no haber hecho nada para impedir que el independentismo avanzara. Los socialistas catalanes, desde Iceta hasta el alcalde de Lleida, Àngel Ros, piden a la gestora del PSOE que tengan en cuenta la realidad política catalana. Si se hubiera producido un apoyo de cualquier tipo a Rajoy, el PSC seguiría en una línea de pérdida electoral. Esa es la perspectiva desde el lado catalán.

El PSC no quiere romper con el PSOE, ni siquiera revisar su estatus, pero, si el segundo lo quiere, buscarán fórmulas de colaboración, con ejemplos europeos que funcionan desde hace muchos años. Por ejemplo, la CDU alemana tiene como aliados a la CSU en Baviera y esta no forma parte de la dirección de la primera.