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Guía básica para dejar de ser machista

Un foro masculino detalla cómo ser un hombre igualitario y convoca una marcha

Cartel de la manifestación convocada por Hombres por la Igualdad contra el machismo.
Cartel de la manifestación convocada por Hombres por la Igualdad contra el machismo.

Poco se ha avanzado desde que, hace algo más de 10 años, el premio Nobel José Saramago lanzara un desafío contra la violencia machista: que los hombres convocaran una manifestación contra esta lacra que cuesta la vida a más de medio centenar de mujeres cada año solo en España. Un grupo andaluz aceptó el reto y creó un foro masculino por la igualdad que, una década después de la primera movilización, ha convocado otra para el próximo 21 de octubre a las siete de la tarde en la Puerta de Jerez de Sevilla. La primera pretendía romper el silencio. Ahora el objetivo es involucrarlos definitivamente en la consecución de una sociedad igualitaria. Esta es una guía básica de la plataforma para ser un hombre:

Reconoce la existencia de privilegios. Como en toda patología, y el machismo es una social, el primer paso es admitir la existencia de la enfermedad. José Ángel Lozoya, educador sexual y monitor de los primeros talleres institucionales para hombres, que organizó el Ayuntamiento de Jerez, explica que los privilegios masculinos existen en todos los ámbitos (familiar, sexual, laboral y en cualquier organización) y que estos, más evidentes para quien los sufre, ocultan un nivel de violencia. "Hay muchos hombres que se sienten ajenos a este problema", advierte el presidente de la fundación Iniciativa Social, Hilario Sáez, en un vídeo de Enfoque Crítico realizado para la convocatoria.

Sé consecuente y actúa. No basta con ser consciente de la existencia de la desigualdad. Es necesario "reparar" la situación, "transformar la reflexión en acción", destaca Lozoya, quien aboga por eliminar esos privilegios en los ámbitos donde reconozcamos su existencia. "No te pongas las pilas, ponte el delantal", reclama el educador.

No consientas. De poco sirve el esfuerzo individual si no se traslada al entorno. No se trata solo de denunciar casos evidentes de violencia, sino también de recriminar actitudes machistas, desde comportamientos habituales hasta chistes o conversaciones. "¿Quién no ha escuchado a amigos y conocidos bromear con las declaraciones de Trump [el candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos]?", se lamenta Lozoya.

No busques excusas. La primera reacción de quien se beneficia de un privilegio es justificarlo. El foro lo traslada a modo de ejemplo al ámbito más doméstico y detalla cómo muchos hombres excusan su falta de colaboración en el hogar en que no les han enseñado.

Habla con ellos. El mensaje no va dirigido a las mujeres, sino a los hombres, que obvian las cuestiones de igualdad en sus temas habituales de conversación. Lozoya relata cómo organizó un taller con hombres seleccionados por tener capacidades sociales reconocidas y les puso una condición: "No se puede hablar ni de política ni de fútbol ni de tías". De los 17 que comenzaron solo quedaron seis. Los demás no sabían de qué hablar.

Cariño y ternura. Son las características del mundo que reclama Benito Zambrano, el cineasta andaluz que participa en el foro. "Los hombres hemos pisoteado el corazón que ponen las mujeres", resume en el vídeo de la convocatoria.

Ventajas

El reto es convencer a los hombres de que la supresión de sus privilegios solo conlleva ventajas. El profesor de Derecho Constitucional Octavio Salazar: "Una sociedad igualitaria es más justa, más pacífica y aporta mayor bienestar". "Beneficia en todo", añade Lozoya, quien concreta algunos aspectos más tangibles, que van desde la prostitución hasta la sexualidad.

El educador sostiene que una de las consecuencias de una sociedad no igualitaria es que se favorece la prostitución y advierte que cada vez más jóvenes están recurriendo a ella, síntoma evidente de que el machismo se mantiene en las nuevas generaciones.

Añade que una sociedad igualitaria enseña a negociar en todos los ámbitos y que favorece una responsabilidad económica compartida o poder disfrutar más de la crianza de los hijos. También beneficia en la sexualidad. "En una relación desigual, un hombre tiende a examinarse. ¿A quién le gusta un examen?", concluye.

La ciudad es machista

La sociedad desigual está presente en todos los aspectos de la vida, incluso en el urbanismo. Desplazarse al trabajo, hacer las compras, llevar a los niños al colegio y otras numerosas actividades se desarrollan en ámbitos espaciales y físicos que han sido conformados por arquitectos "sin considerar actividades cotidianas realizadas por mujeres" y provocando que supongan dificultades. Esta es la premisa de las primeras Jornadas de Movilidad, Espacio Público y Género organizadas este jueves por el Instituto Universitario de Arquitectura y Ciencias de la Construcción, de la Universidad de Sevilla, junto a otras entidades.

José Ángel Lozoya comparte la percepción. Señala que no se facilita el acceso de las mujeres a muchos servicios públicos que necesitan, que los parques son inhóspitos a partir de determinadas horas o que están desapareciendo elementos tan básicos como urinarios públicos.

A lo largo de este día 13, un grupo de expertas desarrollarán en la Escuela de Arquitectura de Sevilla ponencias sobre experiencias, proyectos de investigación e iniciativas colectivas sobre la necesidad de cambiar y mirar la ciudad desde una perspectiva de género más inclusiva.

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