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Podemos rompe el pacto que sostiene a García-Page en Castilla-La Mancha

Cospedal ofrece su apoyo a los socialistas para gobernar la comunidad

García-Page, en una foto de archivo. ISMAEL HERRERO (EFE) / En vídeo, el Vicepresidente manchego y el líder de Podemos en la región. (ATLAS) Atlas

Podemos tomó este lunes una decisión que refleja sus relaciones con un sector del PSOE y que incluso dio pie a un movimiento estratégico del PP. El partido rompió su pacto de investidura con el socialista Emiliano García-Page en Castilla-La Mancha. La dirección del partido y Pablo Iglesias circunscribieron la decisión en el ámbito autonómico y la atribuyeron a un incumplimiento programático. En cualquier caso, el responsable de Organización, Pablo Echenique, avisó de que todos los pactos territoriales, por ejemplo en Extremadura y en Aragón, son revisables.

“El acuerdo de investidura ha muerto de desaliento y de vergüenza”, anunció José García Molina, líder de Podemos en Castilla-La Mancha, donde el partido sostiene al PSOE desde las autonómicas de mayo de 2015 con sus dos diputados. Iglesias aseguró que se trata de “un asunto de Castilla-La Mancha”. “No tiene interpretaciones en clave estatal. Los pactos autonómicos los deciden los militantes y las direcciones autonómicas”, zanjó. En su opinión, esa decisión “revela que cuando se llega a un acuerdo programático hay que respetarlo”. El PSOE castellano-manchego niega que se haya incumplido el pacto. “El acuerdo de investidura tiene 72 medidas, de las cuales 41 están cumplidas y 19 en proceso, lo que supone un cumplimiento del 57% en apenas un año”, señaló el partido.

El momento en el que se anunció la ruptura tiene especial trascendencia porque la cúpula de Podemos está pendiente de que Pedro Sánchez aclare su situación interna y les haga una oferta para intentar conformar una alternativa al PP. Lo que ocurrió en Castilla-La Mancha es en sí mismo un mensaje a los socialistas que el propio Iglesias resumió con un emplazamiento: “Sería razonable que el PSOE reconozca que ellos solos no pueden”. Es decir, para llegar a un acuerdo Sánchez tiene que aceptar un Gobierno de coalición, una fórmula que rechazan líderes territoriales del PSOE, como el propio Page.

Apoyo de Ciudadanos

La dirección de Podemos no contempla el apoyo de Ciudadanos y, aunque está dispuesta a sentarse a hablar para pedírselo, es más proclive a buscar el respaldo de las formaciones nacionalistas catalanas y vascas. Además, según Iglesias, el resultado electoral en Euskadi y en Galicia, donde su partido superó al PSOE, avala su exigencia de reclamar una relación de “igual a igual” con Sánchez, limitando sus concesiones.

Este es el planteamiento mayoritario en las filas de Podemos, que ha convocado su máximo órgano de dirección, el consejo ciudadano, para el sábado 8 de octubre. Ni siquiera está previsto que se vote una línea concreta de actuación con el PSOE, a no ser que en esa reunión aumenten las voces que defiendan posturas distintas como una abstención técnica o que Íñigo Errejón, número dos del partido, llegue a plantear alguna objeción. En cualquier caso, como ya ha ocurrido en otras ocasiones, Iglesias cuenta con el recurso de las bases, que en la inmensa mayoría de las consultas internas votan lo que propone la dirección. Los simpatizantes estarían llamados en última instancia a apoyar un acuerdo con los socialistas, como ocurrió después de las elecciones autonómicas de 2015 en comunidades como Castilla-La Mancha, Aragón y Extremadura. Y esos acuerdos, según recordó Echenique, están “en permanente evaluación” y son revisables. Así, por ejemplo, el alcalde de Ferrol, Jorge Suárez (Ferrol en Común, Mareas), dio un golpe en la mesa de las accidentadas relaciones con su socio de gobierno, el PSOE, y retiró competencias a ediles socialistas del bipartito, informa Sonia Vizoso.

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