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Pablo Iglesias e Iñigo Errejón se enfrentan por la estrategia y el futuro de Podemos

El líder y su número dos exponen públicamente en Twitter sus discrepancias sobre el proyecto

Pablo Iglesias, la semana pasada en la Comisión de Economía.

Pablo Iglesias e Íñigo Errejón se enfrentaron este martes, de forma pública y con un intercambio de mensajes a través de Twitter, sobre la redefinición del proyecto de Podemos, su estrategia y el futuro del partido. El secretario general y su número dos tienen visiones distintas del papel que debe desempeñar la formación. Esta discusión, que lleva meses gestándose, ha elevado la tensión entre los sectores más próximos a los dos dirigentes y, tras un mitin de Iglesias en A Coruña, estalló en las redes sociales. El líder defiende un discurso más duro, auténtico y frentista, Errejón asegura, en cambio, que Podemos debe centrarse en convencer a quienes no confían en ellos.

La mecha de la división en las filas de Podemos y las disputas por los liderazgos gira, fundamentalmente, en torno a una pregunta: ¿qué quiere ser ese partido de mayor? Iglesias y Errejón, que hace dos años y medio pusieron en marcha la formación con Juan Carlos Monedero, Carolina Bescansa y Luis Alegre, han ido enfrentando paulatinamente sus planteamientos. Los objetivos de Podemos, que nació como movimiento asambleario tras la estela del 15-M para hacer frente al bipartidismo, han cambiado y con ellos los de sus fundadores. La formación ya está en las instituciones, no ha logrado superar al PSOE pero no ha renunciado a crecer y, sobre todo, no quiere retroceder. El debate sobre cómo hacerlo ha multiplicado las pugnas internas, que en buena medida tienen que ver con las formas y un estilo de hacer política y que se traduce en las disputas que se están viendo en varias comunidades.

Iglesias alentó ese debate durante su viaje a Galicia para apoyar al candidato de En Marea, Luis Villares. Durante un mitin en A Coruña, dibujó un panorama político de bandos muy polarizados, reivindicó las esencias de la formación y rechazó que Podemos no tenga que dar miedo a sus adversarios. "El día que dejemos de dar miedo a los sinvergüenzas, a los corruptos, a los responsables de la desigualdad, a los que se enriquecen a costa del sufrimiento de la gente, ese día seremos uno más y no tendremos ningún sentido como fuerza política", aseguró.Se trata de un proyecto político que choca abiertamente con el que defiende Errejón. “Parece que el problema es asustar a los creadores de opinión, no dar miedo”, dijo. “La política”, concluyó, “es otra cosa, que no tiene que ver con camisas, ni con si sudas o no sudas ni con el tono. La política tiene que ver con elegir con quién estás, porque no se puede estar con todos a la vez”.

El millón perdido

Sus palabras provocaron la reacción en Twitter de Errejón. El secretario político del partido, que siempre ha sido director de campaña y responsable de la estrategia, defendió que el reto de Podemos debe ser el de intentar convencer a la franja de votantes que les sigue mirando con recelo. Solo así, en su opinión, pueden ganar apoyos. Ese intento, para Iglesias, es demasiado arriesgado, porque puede alejar a las bases y a los electores que ya tienen ganados. El pasado 26 de junio Podemos e IU perdieron un millón de votos respecto a los que habían logrado por separado el 20-D. Iglesias se lo recordó a Errejón, defendiendo que solo diferenciándose de las demás fuerzas políticas pueden crecer.

Varios dirigentes del partido se unieron a esa discusión, que tanto el líder como su número dos calificaron de debate abierto. Lo hicieron Irene Montero y Rafael Mayoral, ambos colaboradores de confianza de Iglesias, y Juan Carlos Monedero, que escribió: “Podemos no se hizo un hueco riéndole las gracias al 1%. Siendo plata en desigualdad por culpa del PP y el PSOE. ¿Seguimos sonriendo?”.

Iglesias volvió a intervenir por la tarde en Vigo en otro acto de En Marea. Incidió en sus planteamientos. “Hay quien se pregunta de dónde vienen los votos. Muchos votos que llegan al cambio político vienen de gente que o se abstenía o que votaba a partidos tradicionales, y entonces podemos construir un torpe silogismo según el cual hay que parecerse un poco a los partidos tradicionales para que te vote la gente que en el pasado votaba a los partidos tradicionales”, opinó. “A mí mucha gente que en el pasado votaba al PSOE me ha dicho: ‘os voto a vosotros, y os voto a vosotros no porque me recordéis al 86, al 90, al 93, porque me recordáis al 82, cuando PSOE significaba ilusión y cambio”, mantuvo Iglesias. La pugna teórica ya está en marcha, y entre mañana y el domingo se escenificará en los debates y talleres que organiza el partido en Madrid en sus cursos de verano.

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