Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Rita Barberá se da de baja en el PP pero se aferra al escaño en el Senado

La exalcaldesa de Valencia está a un paso de la imputación por supuesto blanqueo de capitales

Tras 24 intensas horas resistiéndose, Rita Barberá aceptó este miércoles el ultimátum del PP, pero a medias. La exalcaldesa comunicó por la tarde que se daba de baja del partido cuando el PP, que no las tenía todas consigo, ya había avisado al Comité de Derechos y Garantías para darla de baja si ella se negaba a hacerlo voluntariamente. El partido asegura que le hubiera gustado que Barberá dejara también el Senado, pero ella planteó desde el principio que el escaño era suyo y que no renunciaría a él. Sigue en la Cámara alta, ahora en el grupo mixto, y de momento, conserva su aforamiento. Está a un paso de la imputación por presunto blanqueo.

Rita Barberá, este miércoles, en la puerta de su casa en Valencia.

“NO DIMITIR”. Rita Barberá lo escribió así, en mayúsculas, en el comunicado con el que, pasadas las cinco de la tarde, comunicó al PP que, como le habían pedido, se daba de baja en el partido, pero que no renunciaba a su escaño en el Senado. “Expreso mi voluntad de permanecer en él, tal como me ampara la ley, porque de lo contrario, podría entenderse como una asunción de culpabilidad”, afirma. Desde el martes, la dirección del PP le había pedido que diera “un paso atrás”, pero ella se negó en rotundo: “Es mi escaño”, les dijo, según fuentes de la dirección popular.

El Supremo situó a Barberá el martes al borde de la imputación por presunto blanqueo de capitales en una pieza separada del caso Taula de corrupción. Casi todo su antiguo equipo de concejales y asesores en el Ayuntamiento de Valencia, que gobernó durante 24 años, está ya imputado. Al no renunciar al acta, y seguir de senadora por designación autonómica desde el Grupo Mixto, Barberá conserva su aforamiento por lo que responde ante el Tribunal Supremo. La instrucción de la causa corresponderá, por reparto, a Cándido Conde-Pumpido, que fue fiscal general del Estado durante el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. La exalcaldesa criticó con dureza a Pumpido en esa etapa y ahora podría pedir su recusación.

En cualquier caso, el presidente de las Cortes Valencianas, Enric Morera (de Compromís), anunció que pedirá una reunión urgente con el presidente del Senado, Pío García-Escudero, para tratar de buscar una solución contra la "tránsfuga". El reglamento del Senado establece que son causas de pérdida de la condición de senador, además de la renuncia o el fallecimiento, la anulación de la elección por sentencia judicial firme, la condena a pena de inhabilitación, la pérdida de los requisitos generales de elegibilidad establecidos en la legislación, la extinción del mandato al concluir la legislatura o ser disuelta la Cámara y en el caso de los senadores designados , "cuando así proceda y se comunique por las asambleas legislativas u órganos colegiados superiores de las comunidades autónomas". La senadora, no obstante, afirma en su comunicado que no goza de "ningún privilegio".

Rosa Romero, vicepresidenta del Congreso, afirma que "hay que respetar" la 'no dimisión' de Rita Barberá al Senado Atlas

Ante la negativa a dar un paso atrás y renunciar al escaño, la dirección del PP le pidió entonces que se diera de baja en el partido para no seguir perjudicando a sus siglas en la recta final para intentar formar Gobierno y en plena campaña electoral y vasca. Y Barberá, que ha sido afiliada del PP y antes de AP durante casi 40 años, se resistió también a dar ese paso. Lo hizo hasta el último minuto. Cuando ya el partido había avisado al Comité de Derechos y Garantías para darla de baja si ella no lo hacía voluntariamente. A la hora de comer le dieron un ultimátum y a las 17.30 ella envió el comunicado con su decisión: una retirada a medias.

“He solicitado mi baja del PP porque así me lo ha pedido el partido, y con ello, además de dar una muestra más de mi entrega a él, evito que nadie se ampare en mí para responsabilizarme de cualquier perjuicio o para esconder sus resultados políticos y electorales”. La frase va dirigida no solo a la oposición, que lleva meses pidiendo su cabeza, sino contra algunos compañeros de partido. Alfonso Alonso, candidato a lehendakari del PP, había dicho por la mañana: “Nos estamos jugando mucho y no nos merecemos ir con este perjuicio a cuestas”.

El texto donde Barberá comunica la “dolorosa decisión” de darse de baja del partido incluye una amenaza. La exalcaldesa asegura que irse del PP le permite “actuar en plena libertad, sin estar sometida a disciplina alguna” para defenderse en los tribunales de “las personas que hayan vulnerado el principio irrenunciable de la presunción de inocencia”. El PP interpreta que esas líneas van dirigidas, sobre todo, a Ciudadanos. La propia Barberá ha interpretado que algunos de los comentarios de sus compañeros de partido la culpaban por adelantado y así se lo hizo saber, en los últimos meses, a través de SMS.

La dirección popular se puso en contacto el martes con el partido de Albert Rivera para trasladarles la situación. El pacto anticorrupción entre el PP y Ciudadanos obliga a suspender a los cargos públicos imputados por corrupción. Pero Barberá aún no lo está.

Mariano Rajoy, que debe en gran parte a Barberá, su amiga personal, el haber sobrevivido a su momento más delicado en el PP, el congreso de Valencia de 2008, evitó este miércoles, como el día anterior, pronunciarse sobre el asunto. Por la mañana, de campaña en Galicia, no respondió a los periodistas y tampoco lo hizo por la tarde, en la presentación del libro del ministro Luis de Guindos. Durante meses defendió a Barberá porque no había sido imputada. En 2009 llegó a decir que había una “campaña inquisitorial” contra ella y contra Francisco Camps. El pasado marzo, el PP decidió abrirle expediente y Rajoy anunció que tomaría “las medidas que haya que tomar”. Barberá dejará de formar parte de la Diputación permanente y ya no será vocal de las comisiones de Senado en las que el PP acababa de colocarla: la constitucional y la de economía.

Más información